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Crisis del sistema financiero; pueden venir grandes cambios en las próximas semanas

14 de agosto de 2018
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Miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) posan para la foto de familia, el 11 de julio de 2018 (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

14 de agosto de 2018 — Las próximas semanas pueden ser testigo de cambios considerables si hay esfuerzo definitivo para defender a la Presidencia de Donald Trump del ataque de la inteligencia británica que lleva ya tres años, y para integrar a Estados Unidos a la Iniciativa de la Franja y la Ruta y sus grandes proyectos de infraestructura. Eso puede tener éxito. Significa una batalla para desactivar el plan del Comité Nacional Demócrata para tumbar a Trump mediante un juicio político —el cual los medios de Londres vienen exigiendo desde el día en que Trump tomó posesión del cargo— antes de que lo inicien. Y significa derrotar al dogma británico de la confrontación de las superpotencias y el libre comercio, que todavía infecta al Congreso de Estados Unidos y a círculos en torno al Presidente.

Primero, desde ahora y hasta el martes 28 de agosto, cuando el ex número 4 en el Departamento de Justicia, Bruce Ohr, está citado a comparecer a presentar testimonio ante dos Comisiones de la Cámara de Representantes, el escándalo del “Mueller-gate” puede estallar totalmente. Este es el escándalo que denunció el abogado personal del Presidente, Rudy Giuliani, el escándalo de la persecución macarthista en contra del deseo de buscar buenas relaciones de Estados Unidos con Rusia, lo cual de ninguna manera es delito. Toda la información que ha salido sobre el papel central de Ohr en el escándalo, y lo que podría exponer una publicación total del expediente si se le quita la clasificación de “secreta”, mostraría la magnitud de la traición. Ahora se conoce que el veterano funcionario del MI6 británico, Christopher Steele (quien estuvo en colaboración permanente con el Departamento de Justicia a través de Ohr, mucho después de que el FBI supuestamente rompió todo contacto con Steele) advirtió que si hubiesen despedido a Ohr junto con su superiora Sally Yates en su momento, hubiese tenido “consecuencias desastrosas” para la campaña de la inteligencia británica contra Trump.

En tanto que las Comisiones del Congreso se encargan de la relación entre Ohr y Steele y se expone al público el papel de la colaboración del MI& con la CIA de Brennan, el público en Estados Unidos se puede levantar para detener el flagrante plan británico para eliminar a otro Presidente de Estados Unidos que no se inclina ante Londres.

EIR está circulando el artículo de Barbara Boyd sobre el escándalo, titulado “The Fish Stinks from the Head” (El pescado apesta desde la cabeza), y se tiene que circular masivamente por Internet y los medios sociales, entre el Congreso y demás instituciones, de aquí hasta el 28 de agosto.

Al mismo tiempo, el sistema financiero transatlántico amenaza con explotar en el futuro inmediato. Frente al telón de fondo de la inmensa burbuja de la deuda corporativa, la mayoría de la cual esta clasificada oficialmente como chatarra o apenas un escalón por arriba de la chatarra, está sucediendo el desplome de varias monedas importantes repentinamente, lo cual ha empujado enormes porciones de la deuda global hacia el incumplimiento en los próximos meses, con la amenaza inminente a los megabancos con sede en Londres. Las sanciones de Estados Unidos y los aranceles punitivos han contribuido a acelerar la crisis. Entre las monedas que han sido dañadas se encuentra el rublo ruso.

No hay manera de evitar esta crisis financiera general esperando que esos países aumenten sus tasas de interés más allá de la usura, o que diezmen los servicios de sus gobiernos, ni que vayan al FMI quebrado.

La solución le presentó cabalmente el director fundador de EIR, Lyndon LaRouche varios años antes del último crac financiero global. La solución requiere hoy en día, un acuerdo inmediato entre las naciones del BRICS y Estados Unidos, para establecer un nuevo sistema monetario, un Nuevo Bretton Woods, con tipos de cambio fijos y acuerdos de crédito conjuntos para fomentar la exportación de bienes de capital y proyectos de infraestructura.

Helga LaRouche señaló ayer que el orden internacional que teníamos, se está desintegrando, y que la instancia moral superior es el récord histórico de Lyndon LaRouche en la especificación de un Nuevo Bretton Woods para fomentar la emisión de crédito productivo y las “Cuatro Leyes” para la recuperación económico, empezando con la Ley Glass-Steagall.

En tercer lugar, se ha abierto una vía muy amplia para que la Presidencia de Trump colabore con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, con la propuesta de la candidata independiente al Congreso por el 9o distrito de Texas, Kesha Rogers, para establecer la “Iniciativa de la Franja y la Ruta para América del Norte” (IFRAN), para que Estados Unidos y México colaboren con China, que ya está adelantando varios proyectos nuevos de infraestructura en varios lugares de Iberoamérica.

Trump ha estado hablando en buenos términos con el Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien le ha propuesto a Trump la colaboración en proyectos ferroviarios de infraestructura energética en toad la frontera de Centroamérica. Trump todavía busca buenas relaciones económicas con China, como lo hizo en su reunión del 7 de agosto con empresarios estadounidenses. Sus comentarios sobre China parece que fueron totalmente distorsionadas en la prensa de manera inflamatoria, en particular el periódico de Washington, DC, The Hill, con lo cual solo muestran su desesperación para impedir la colaboración de Trump con su buen amigo el Presidente Xi Jinping.

Pero la propuesta del IFRAN de Kesha Rogers puede hacer que eso suceda si consigue respaldo nacional.

Las “Cuatro Leyes” de LaRouche, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y un nuevo sistema monetario, un Nuevo Bretton Woods, son la única manera de resolver la crisis que está en pleno desarrollo.