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Se tambalea al borde del desastre el sistema financiero occidental; solo un acuerdo para un Nuevo Bretton Woods puede impedir el caos

15 de agosto de 2018
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Los Presidentes Donald Trump y Xi Jingping intercambian saludos en la cumbre de la APEC Summit; 11 de noviembre de 2017 (Foto oficial de la Casa Blanca).

15 de agosto de 2018 — El sistema monetario occidental pende de un hilo. El pánico inmediato que se ha desatado en Turquía, en Argentina y otras partes, se redujo ligeramente ayer, pero el problema no se localiza en uno o más puntos de crisis; es sistémico, resultado de haber mantenido durante los últimos diez años los mismos programas y políticas que causaron el crac del 2008. Cuando estalló Wall Street 2008, Bush y Obama mostraron sus verdaderas banderas, las de la City de Londres y Wall Street, y repudiaron la propuesta de Lyndon LaRouche de restaurar la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, y en su lugar promulgaron leyes que fomentaron la entrega total a la especulación en derivados financieros a expensas de la economía real. Esto llevó a la revuelta de la población que se manifestó en la elección de Donald Trump, quien prometió restaurar la economía industrial de Estados Unidos y acabar con la guerra imperial perpetua.

Sin embargo, como lo señaló LaRouche después del crac del 2008, la Glass-Steagall por sí misma no será suficiente. Nada que no sea un orden financiero mundial totalmente nuevo puede tener éxito para sustituir al “Casino Mundial” en que se convirtió el sistema de tipos de cambio flotantes y la especulación desbocada, que ha ocupado el lugar de la inversión en la economía real, en donde el FMI y el Banco Central Europeo han sido los ejecutores de esos mecanismos de destrucción. Se necesita urgentemente el enfoque de un Nuevo Bretton Woods, para restaurar los tipos de cambio fijo en un sistema de reservas de oro, mientras que los proyectos de la Nueva Ruta de la Seda, con base en crédito nacional, aumentan la productividad y el bienestar de toda la especie humana.

Para lograr este nuevo paradigma es necesario que Donald Trump se siente con los líderes de las otras tres grandes potencias del mundo, Rusia, China e India, para formular ese nuevo acuerdo de Bretton Woods. Esa fue la percepción de LaRouche en 2009, de que solo estas cuatro potencias tendrían conjuntamente el poder para reemplazar al imperio británico, con un nuevo sistema financiero entre las naciones soberanas con base en el verdadero desarrollo. Esta perspectiva se confirmó en la histórica cumbre de los BRICS en Sudáfrica el mes pasado, donde Rusia, China e India se comprometieron a extender el espíritu y la función de la Nueva Ruta de la Seda a toda África y al llamado sector en desarrollo.

Trump ha declarado en diversas ocasiones, que Xi Jinping de China, Vladimir Putin de Rusia y Narendra Modi de India, son amigos, a pesar del enorme esfuerzo de los británicos y de sus piezas en Estados Unidos para voltear a Estados Unidos en contra de Rusia y China. La falacia criminal del “Rusiagate” ha quedado al descubierto y podría terminar con los acusadores en el banquillo de los acusados. El abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, declaró que ya es hora de que el jefe de la CIA de Obama, John Brennan, comparezca ente un Gran Jurado por su connivencia criminal con el operativo de la inteligencia británica Christopher Steele, quienes orquestaron el intento de golpe que está en marcha en contra del gobierno de Estados Unidos. Destacados congresistas están concentrados ahora en el papel de la inteligencia británica para forjar la trampa del intento de golpe con el “Rusiagate”. Se tiene que completar totalmente esta limpia de la inmundicia imperial británica dentro de las instituciones estadounidenses, de inmediato, para liberar a Trump a que haga lo que debe hacer, mediante el alineamiento de las cuatro potencias, para crear un Nuevo Bretton Woods.