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¡A parar a Mueller ya! Está en juego el futuro económico

28 de agosto de 2018
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Muller, Biden y Obama hablan sobre el tiroteo en Aurora, Colorado, el 20 de julio de 2012. (Foto oficial de la Casa Blanca, por Pete Souza).

28 de agosto de 2018 — A los confabulados en el intento de golpe dirigido desde Londres en contra de la Presidencia de Trump, se les reventó otra burbuja de triunfo. El amigo cercano de Hillary Clinton y ex abogado especial de la Casa Blanca, Lanny Davis, se tuvo que disculpar públicamente y retractarse de su afirmación de que el ex abogado de Trump, Michael Cohen, podría decir muchas cosas a los investigadores sobre la “colusión rusa” de Trump. Como lo tuvo que admitir el diario Washington Post el lunes 27, las afirmaciones de Davis “dominaron las noticias en Estados Unidos durante días”, pero eran falsas. El nivel de aprobación con que cuenta el Presidente entre los estadounidenses no parece haberse afectado por el circo de los encausamientos que hizo Mueller a dos ex asociados de Trump, con imputaciones que nada tienen que ver con la falaz “colusión” con Rusia.

Pero esto no detendrá al asesino judicial Robert Mueller y al grueso de los medios noticiosos de Estados Unidos controlados por los confabulados en el golpe, que siguen atacando a Trump y difundiendo su propaganda Macarthyista contra Rusia y China; hay que pararlos con una movilización de la ciudadanía estadounidense, desde ahora hasta las elecciones de noviembre. Mueller tiene la intención de enviar un “informe de investigación” al nuevo Congreso en el cual llame al juicio político. Los estadounidenses se tienen que movilizar para acabar con su colaboración ilícita con la inteligencia británica, y garantizar que se elija un Congreso que rechace por completo el juicio político y respalde la cooperación entre las grandes potencias, como ha dicho Trump.

Esto se tiene que hacer ya, antes de que estalle de nuevo la burbuja de la deuda global de Londres y Wall Street, que es mucho más grande y más impagable que la de 2007-08. Ayer se reanudó el desplome de las monedas de los llamados “mercados emergentes”, lo cual es una advertencia de que el estallido no está muy lejano. El Presidente Trump y Estados Unidos tendrán que trabajar con China, Rusia e India para prevenir ese derrumbe con un nuevo arreglo financiero internacional. Se debe iniciar un Nuevo Sistema de Bretton Woods junto con esas naciones, para instituir las regulaciones bancarias de Glass-Steagall y las instituciones nacionales de crédito de la manera como lo describe el economista y estadista Lyndon LaRouche.

Nada más denle un vistazo a la Iniciativa de la Franja y la Ruta que inició China exactamente hace cinco años. Este conjunto de grandes proyectos de infraestructura y desarrollo aporta ahora $5 billones de dólares en comercio, el 40% del comercio mundial anual que suma $16 billones en bienes en el mundo; además, aportó el 60% del crecimiento en ese comercio, además de la energía eléctrica, suministro de agua, comunicaciones, nuevos ferrocarriles y carreteras, junto con los programas para la erradicación de la pobreza. Ese programa está enviando ahora 3,500 trenes de carga al año a través de toda Eurasia, desde China a Europa.

Ahora observen a los jefes de Estado y de gobierno y ministros de gabinete de toda África que se dirigen a China para participar este fin de semana en la cumbre del Foro de Cooperación África-China. El comercio de China con África está creciendo en 20% al año, y está equilibrado; China es el principal inversionista en bienes de capital, y por fin la pobreza en ese continente ha comenzado a descender.

Lo que guía todo esto, según dijo el Presidente de China, Xi Jinping, con motivo de la conmemoración de los cinco años de la Iniciativa, es la idea confuciana china de que China debe procurar “la armonía del Cielo”, el beneficio común de las naciones.

Ese no es un programa para pelearlo, ni con aranceles ni de ningún otro modo, sino para unirse a el mediante nuevos acuerdos de crédito para la reconstrucción y para generar empleo productivo en muchos países, un puente terrestre mundial de desarrollo de infraestructura. Ahora que Trump ha negociado un nuevo acuerdo comercial con México que fomente las manufacturas y los salarios productivos, puede muy bien negociar acuerdos más productivos con estas grandes potencias. Por eso hay que aplastar ya el intento de golpe de Mueller en su contra.