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Una idea cuyo momento ha llegado: Alianza de las Cuatro Potencias propuesta por LaRouche para un Nuevo Bretton Woods

30 de agosto de 2018
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Lyndon LaRouche, durante una conferencia del Instituto Schiller en Alemania, en junio de 2018. (Foto: Michelle Rasmussen/ EIRNS).

Hace casi 10 años, el 18 de noviembre del 2008, Lyndon LaRouche dictó una videoconferencia histórica en la que presentó su propuesta para sacar de su miseria al imperio británico (y al planeta), mediante una alianza entre cuatro potencias, a saber, Estados Unidos, Rusia, China e India, para formar un nuevo sistema financiero internacional como el de Bretton Woods. El viejo sistema especulativo estaba en medio de los estertores de su crisis de 2008, de la cual todavía no ha logrado recuperarse, ni podrá hacerlo nunca.

El mundo sería un lugar completamente distinto hoy si le hubieran prestado atención a la advertencia que hacía Lyndon LaRouche entonces. Sin embargo la década intermedia no se ha perdido

Primero que nada, se está forjando una alternativa global al imperio británico en bancarrota, en especial durante los últimos cinco años, en la forma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) de China. Muchísimo más importante que los cientos de miles de millones de dólares de los grandes proyectos que se han puesto en marcha, la IFR está desencadenando olas de optimismo (a lo que Helga Zepp-LaRouche se refiere como el “espíritu de la Nueva Ruta de la Seda”) en partes del planeta que antes estaban sumergidas en la desesperanza. ¿En qué otra cosa podemos pensar cuando leemos las declaraciones de Faure Gnassingbé, Presidente de Togo (oficialmente República Togolesa, en el África subsahariana), en la víspera de la cumbre del Foro de Cooperación China-África (FOCAC) que será el 3 y 4 de septiembre en China? Él le dijo a la CGTN-TV: “Sabes que el camino para crecer no tiene fin. No hay ninguna limitación para nuestro progreso, hasta ahora. Hemos logrado un progreso, pero podemos avanzar más”.

Segundo, más recientemente se han electo gobiernos en Estados Unidos, Italia, y en otras partes, que están a favor de trabajar con las cuatro potencias que Lyndon LaRouche identificó, y de cambiar el orden global de manera fundamental, para terminar con los desastrosos dogmas del libre comercio y de las guerras depredadoras de cambio de régimen. La guerra de cambio de régimen definitiva está sucediendo hoy dentro de Estados Unidos, con el ataque del imperio británico contra la Constitución de Estados Unidos y la Presidencia de Trump, utilizando sus agentes en el FBI, a los medios de comunicación y a los partidos políticos.

Se tiene que derrotar esa guerra de los británicos contra Estados Unidos, del mismo modo en que los patriotas estadounidenses han derrotado sus intentos anteriores, desde la Guerra de Revolución Americana, a la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. El período entre ahora y las elecciones de medio período en noviembre, será una batalla decisiva en esta guerra.

Congregar las fuerzas necesarias para lograr esa victoria, y hacer que Estados Unidos se integre a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, exige el tipo de entendimiento a profanidad, tanto del problema como de la solución que aporta Lyndon LaRouche en su conferencia del 18 de noviembre de 2008, motivo por el cual reproducimos enseguida algunas citas pertinentes:

“De esa manera es que el mundo incurrió en la gigantesca deuuda actual, por medio de derivados y cosas por el estilo, en un orden de los ¡miles de billones de dólares!. Muchos más de cualquier cosa que pudiese pagarse. Así es que ¡nunca, nunca vamos a pagar esas deudas!. No podríamos pagar esas deudas. Así es que nunca las vamos a pagar.

“¿Y qué se hace en un caso como este? ¿Qué hace Estados Unidos en un caso como este, bajo nuestra Constitución? Se declara esas deudas en bancarrota. ¿Y qué se hace con esas deudas cuando están en bancarrota? ¡Las separas! Las cosas que se deben respaldar, se van a respaldar, y lo demás tendrá que esperar o simplemente nos olvidaremos de ellas. La gran mayoría, la enorme mayoría de las obligaciones existentes hoy, en tanto reclamos nominales en contra de países, esas se van a anular. Lo que se deba pagar, se pagará. De otra manera las otras, nunca se van a pagar. ¡Y de todas maneras, nunca se van a pagar, en cualquier caso!

“Ahora, hay dos opciones que podemos tomar: O llevas al mundo a un colapso, con hambruna y un enorme genocidio, y efectos como esos. O se interviene el sistema en una reorganización por bancarrota. ¿Y cómo se hace eso? Bueno, lo que yo especifiqué es muy elemental: tengo en mente cuatro naciones que pueden tomar el liderato en esto. Y las cuatro naciones, que juntas representan la mayor consolidación de poder en este planeta: Estas naciones son Estados Unidos, Rusia, China e India, y otros países luego se pueden aliar a este mismo acuerdo. Nosotros ponemos al sistema mundial en una reorganización de bancarrota. ¿Cómo lo hacemos? Para lograrlo, utilizamos la Constitución de Estados Unidos.

“Estados Unidos es singular en el sentido de que tenemos una Constitución Federal: que nuestro dólar no es un dólar monetario; es un dólar que se basa en el crédito...

“Ahora bien, si Estados Unidos dice, ‘vamos a respaldar nuestro dólar’, y llega a un acuerdo con Rusia, China e India, para unirse a nosotros, con otros países, para hacer lo mismo, y ponemos al mundo en un proceso de reorganización por bancarrota, en el que anulamos la mayoría de las actuales obligaciones financieras: eso se tiene que hacer. De otro modo, ¡no habrá planeta! Si se trata de cobrar miles de billones de dólares de reclamos existentes, ¿a quién se los vas a cobrar, por qué medios, y con qué efecto? Eso va en contra de la ley natural, ¡cobrar esa deuda! ¿Cuánta gente van a matar, para cobrar esa deuda? ¿Cuántos países vas a destruir, para recabar esa deuda?...

“Por lo tanto, podemos crear un nuevo sistema de crédito, entre naciones, que creo, si Estados Unidos, Rusia, China e India se ponen de acuerdo, la mayoría de las naciones del mundo felizmente se nos sumarán, en especial si toman en cuenta cuál es la alternativa. Y por lo tanto podemos crear un nuevo sistema mundial, un nuevo sistema monetario, pero no de monedas, sino un sistema de crédito y no un sistema monetario. Y bajo esas condiciones, podemos proceder a canalizar crédito a gran escala, hacia la reconstrucción de la economía física a nivel mundial. Podemos organizar una recuperación económica como la que llevamos adelante con el Presidente Franklin D. Roosevelt, en los años de la década de 1930 y 1940. Y no cambiaremos esa orientación, pienso yo, una vez que lo logremos.

“Esa es la única alternativa.

“Ahora, lo que eso significa, políticamente, es el fin del imperio británico; o de lo que se denomina el imperio británico. El imperio británico es el actual imperio mundial. No existe hoy otro imperio en el planeta, más que el imperio británico. El empleo de ‘imperio’ para describir cualquier otro sistema, es incompetente. El británico es el único imperio, y el imperio británico es lo que controla el dólar hoy, al dólar flotante, al dólar monetario.

“Así que bajo estas condiciones, procedemos entonces a la reconstrucción mundial. Y lo que hacemos, en vez del actual sistema de libre comercio, es que volvemos a un sistema proteccionista, un sistema de tipo de cambios fijo; en otras palabras, las monedas tendrán paridades de intercambio fijas entre sí, o se ajustarán por medio de acuerdos y disposiciones, pero no serán flotantes. Y luego procederemos a emitir el crédito, para inversiones de crédito en infraestructura a gran escala, que será lo que impulsará la reconstrucción física del planeta.

Ese es el único remedio”.