Académico indio: La Franja y la Ruta proviene de los ‘profetas estadounidenses’ Lyndon y Helga LaRouche

31 de agosto de 2018

31 de agosto de 2018 –- El académico indio Mahmud Ali, profesor asociado del Instituto de Estudios Chinos en la Universidad de Malaya, Kuala Lumpur, capital de Malasia, colocó un artículo en LinkedIn el pasado lunes 27 de agosto, titulado “Contribuciones fundamentales de Estados Unidos a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) de China”. Empieza con ridiculizar el “desdén” con el que las autoridades de Occidente y sus medios de comunicación miran a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y señala que las calumnias se “repiten hasta la saciedad” en especial en Estados Unidos. Sin embargo, agrega, el concepto “tuvo su origen en Estados Unidos, cuando visionarios estadounidenses concibieron, promovieron y anticiparon la causa de un espacio económico euroasiático unido, a principios de la década de 1980, antes de que los políticos y sus diversos asesores comenzaran a considerar la posibilidad del derrumbe de la Unión Soviética, o del final de la Guerra Fría. Fue esa chispa intelectual estadounidense, alimentada por unos pocos hombres y mujeres previsores, lo que iluminó el nuevo mundo de posibilidades. Sin ello, y la intervención directa de gobiernos y agencias multilaterales con sede en Estados Unidos y sus aliados, muy probablemente la IFR no existiría hoy”.

Luego, bajo el subtítulo “Profetas estadounidenses imaginaron una Nueva Ruta de la Seda” escribe Mahmud Ali que a pesar del pensamiento geopolítico de la mayoría de la gente en Occidente, basados en los conceptos de Halford Mackinder, “pensadores occidentales que funcionaban fuera del sistema financiado de la seguridad nacional financiada por el Estado, concibieron una visión del futuro no competitiva, de hecho colaboradora. Uno de ellos, Lyndon LaRouche, político y cofundador junto con su esposa Helga Zepp-LaRouche, del Instituto Schiller que tiene sede en Washington, promovió esta perspectiva, teniendo algo de éxito al influir a segmentos de opinión del transatlántico. En octubre de 1988, LaRouche informó a los medios de comunicación en Berlín occidental sobre la ‘Política de Estados Unidos respecto a la reunificación de Alemania’, en donde profetizó el colapso de las economías del COMECON [Consejo de Ayuda Mutua Económica], y exhortó a que hubiese ayuda alimentaria para Polonia de modo que una mayoría de los alemanes en ambas lados quisieran la reunificación. En diciembre, asignó a un grupo de especialistas del Instituto Schiller para que investigaran la posibilidad de establecer un triángulo productivo de París-Berlín-Viena. En enero de 1990, el Instituto Schiller publicó el libro de LaRouche sobre la zona económica europea propuesta de 320,000 Kms cuadrados, que comprende una población de 92 millones de personas que se concentra en 10 grandes zonas industriales, desde la cual él proyecta corredores de infraestructura, vinculadas por trenes de alta velocidad, irradiando en todas las direcciones, sentando las bases para elevar las condiciones de vida en toda Eurasia”.

Luego habla de las conferencias del Instituto Schiller y de los artículos de la EIR de 1991 a 1996 (destacando que para entonces, LaRouche estaba en prisión), cuando Helga Zepp-LaRouche presentó su discurso en el “Simposio sobre Desarrollo Económico en el Nuevo Puente Eurasiático Continental” en Pekín, que se realizó del 7 al 9 de mayo, titulado “Construyendo el Puente Terrestre de la Ruta de la Seda: las bases para los intereses de seguridad mutuos de Asia y Europa”.

“En enero de 1997, Lyndon LaRouche dio un discurso en una conferencia en Washington, en la que exhortó al gobierno de Clinton a patrocinar un Nuevo Sistema de Bretton Woods, a reorganizar la economía mundial para evitar ciclos perjudiciales de auge y caídas, y a reconocer el mérito global del programa del Puente Terrestre Eurasiático. Fortaleciendo y explicando la persistencia en el tema por parte de su esposo, Helga Zepp-LaRouche publicó una declaración titulada, ‘El Puente Terrestre Eurasiático: Una Nueva Era para la Humanidad’, el cual circuló ampliamente a través del Atlántico la Fundación Schiller [sic]”, comenta Ali. Luego señala que Helga Zepp-LaRouche dio un discurso en una segunda conferencia en Pekín, en noviembre de 1997. “Para entonces” —agrega— “la conectividad ferroviaria entre el litoral de China, Asia Central, y Rusia ya era una realidad; un llamado a Europa”.

Enseguida, Ali habla de una conferencia en India que fue organizada por Ramtanu Maitra, representante del Instituto Schiller, con la asistencia de personalidades relevantes de Rusia, China e India, en donde “establecieron una Asociación Triangular con el propósito de promover la cooperación India-Rusia-China para forjar una visión compartida del futuro de paz, progreso y prosperidad en Eurasia luego de la Guerra Fría. El esfuerzo no fructificó por una combinación de distracciones y dificultades: los efectos de la crisis económica asiática, los ataques de Al-Qaueda en septiembre del 2001 en Nueva York y Washington y la consiguiente Guerra de Estados Unidos al Terrorismo, las guerras contra Afganistán e Iraq, y luego, la Gran Recesión. No obstante, se sembraron semillas en los febriles focos intelectuales de la posguerra fría. Las ideas analizadas en muchas conferencias y eventos del [Instituto] Schiller comenzaron a fijarse en los marcos de la política a principio del siglo 21”.

Luego repasa otras intervenciones occidentales en Asia Central, incluyendo un número de “tratados bilaterales de inversión” que Estados Unidos firmó con países en Asia Central y en el Sur del Cáucaso, cuyo propósito era controlar los recursos energéticos y alejarlos de Rusia y China; también la dizque “Iniciativa de la Ruta de la Seda” impulsada por Hillary Clinton (que se basa en mantener a Asia Central fuera de la influencia de Rusia y China), y sobre la Iniciativa del Bajo Mekong, también del Departamento de Estado de EU.

Sin embargo, Ali señala que las iniciativas oficiales de Estados Unidos eran “mucho más modestas” que las de los planes de LaRouche, o del plan que anunció Xi Jinping en septiembre de 2013, y que Estados Unidos “con mayor franqueza promovió sus motivos geopolíticos”. Por otra parte, concluye el autor, “Pekín destacaba su foco económico, de hecho neoeconómico”.

(Puede leer el artículo completo en inglés, en este enlace: https://www.linkedin.com/pulse/americas-foundational-contributions-chinas-belt-road-initiative-ali).