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Un momento histórico: China y África, “un comunidad de intereses compartidos para toda la humanidad”

4 de septiembre de 2018
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El Presidente de China, Xi Jinping, dio el discurso inaugural en la ceremonia de apertura de la cumbre del Foro de Cooperación China-África 2018, en Pekín, el lunes 3 de septiembre de 2018 (Foto: Xinhua).

4 de septiembre de 2018 — Las deliberaciones del Foro para la Cooperación China-África (FOFAC) que se inauguró ayer lunes 3 de agosto, marcan un giro histórico para la humanidad, para siempre. Los siglos de la era colonialista, perpetrados bajo el imperio británico o cualquier otro, ha quedado atrás. Esta fue la premisa implícita del discurso inaugural del Presidente Xi Jinping, así como en los comentarios de los demás oradores, todos ellos dirigentes institucionales: el Presidente Cyril Ramaphosa, de Sudáfrica, miembro del BRICS; el Presidente Paul Kagame de Rwanda, actual presidente de la Unión Africana (UA); Antonio Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas; y Moussa Faki Mahamat, presidente de la Comisión de la UA. En particular, Faki anunció que durante su visita, la Unión Africana abrirá una oficina de representación permanente en Pekín.

La misma imagen visual del escenario ante el cual dio su discurso el Presidente Xi Jingping pone de manifiesto la significancia del acto. Dentados detrás del podio del orador, estaban los jefes de Estado y de gobierno de 53 naciones africanas. “La confianza de los dirigentes africanos está ahora en el centro del escenario mundial”, comentó la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche. Con la colaboración de China, “África será un centro de poder en el futuro”.

El Presidente Xi Jinping anunció un compromiso específico y planes de trabajo conjunto, y declaró que China y África “caminarán juntas hacia la prosperidad”, lo cual fue el mensaje central de toda la reunión. “Vamos a pensar con una sola mente, y trabajaremos con un solo corazón”, dijo Xi.

De particular atención, Xi subrayó también que China está lista para trabajar con otros como socios internacionales. Dijo que China y África darán un ejemplo para “presentar una comunidad de intereses compartidos para toda la humanidad”. Esto lo subrayó con una metáfora, cuando dijo “cualquiera que se aísle en una isla, no tiene futuro”. Asimismo, “todos tienen en sí mismos, un poco de los demás”.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, calificó a la reunión del FOCAC como un “momento histórico”. Puso de relieve en su discurso que la colaboración entre China y África, así como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, forman parte inherente ahora de la Agenda 2030 de la ONU (el objetivo global contra la pobreza), así como en la Agenda 2063 de la UA, la perspectiva de desarrollo continental de 50 años anunciada por la Unión Africana en 2013, y que marca el centenario de la Carta de la UA de 1963.

Xi anunció un plan de acción de ocho puntos para la actividad conjunta de China y África, para el trienio de 2019-2021 (desde su fundación en 2000, la FOFAC fijo su ciclo en tres años). China se comprometió a invertir $60,000 millones de dólares en financiamiento durante ese período, para lo cual Xi indicó cuanto sería inversión privada y lo que serían subsidios y préstamos del gobierno.

Se espera todavía que salga más de programas específicos. Por ejemplo, se habla de que el proyecto Transaqua podría estar incluido en la discusión de las sesiones del FOCAC. De hecho, las deliberaciones del FOFAC están dando vida a toda la plétora de proyectos que contiene el libro del Instituto Schiller que se publicó hace menos de un año, “La extensión de la Nueva Ruta de la Seda al Oeste de Asia y África”, escrito por Hussein Askary y Jason Ross. Este libro es realmente un mapa de referencia para lo que está en marcha ahora en África; de la misma manera en que el nuevo libro del Instituto Schiller, “Un futuro compartido para la humanidad, Vol. II de La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial”, presenta el cuadro para el mundo entero.

Una sucia y descarada mentira (muchas veces hipócrita, cuando viene de los promotores del FMI y demás cuevas) que se ha venido reproduciendo recientemente en todos los medios noticiosos del mundo alimentados por la City de Londres y Wall Street en contra de China y también de la perspectiva de desarrollo del FOCAC, y es que “China se está aprovechando de las naciones vulnerables para meterlas en una trampa de deuda”. Los mismos autores, Askary y Ross, se encargan de demoler esa mentira en el artículo reciente titulado “Por qué las acusaciones contra China por una ‘diplomacia de deuda’ son una farsa”. Está disponible en inglés en el portal del Instituto Schiller, SchillerInstitute.com está semana y se publicará en la próxima EIR el 7 de septiembre.

El contraste con este giro histórico en África es la situación en que se encuentra Argentina, donde el gobierno de Macri –-una pieza predilecta de Wall Street y la City de Londres desde un principio— ha entregado Argentina por completo a las garras del FMI. Macri se presentó en la televisión nacional para anunciar a los argentinos que se impondrán drásticos recortes en el presupuesto, a las pensiones, salarios y condiciones de trabajo, en un fútil intento de complacer a la banca. Esto no hace más que poner de relieve la necesidad urgente de llamar a los Presidentes de China, Rusia, India y Estados Unidos, para que declaren en bancarrota la actual sistema financiero transatlántico y a que convoquen una conferencia para lanzar un Nuevo Sistema de Bretton Woods, a fin de extender al mundo los principios sobre los cuales está actuando el FOFAC.

Esto pone de relieve también las tareas para las elecciones de noviembre en Estados Unidos para parar el intento de golpe y ganar el futuro, como señala la consigna electoral de LaRouchePAC.