Presidente argentino le dice a la nación: vamos a resolver la crisis“juntos con el FMI”

5 de septiembre de 2018

4 de septiembre de 2018 — En lo que algunos analistas han calificado de “un programa de los tres chiflados”, el Presidente argentino Mauricio Macri y el Ministro de Finanzas Nicolás Dujovne, pronunciaron un mensaje a la nación hoy para ofrecer un futuro lúgubre de austeridad viciosa para “equilibrar la contabilidad”, aumentar la pobreza y el desempleo, todo con el fin de cumplir con las condicionalidades del Fondo Monetario Internacionales (FMI) para que siga con su “ayuda”.

Los dos discursos que se produjeron después de un fin de semana tenso con reuniones de emergencia ininterrumpidas en la residencia presidencial, el anunciado despido de diez ministros y los rumores generalizados de más cambios en el gabinete y otras posiciones. El mismo Dujovne trató de renunciar dos veces el fin de semana, pero cuando se preparaba para volar a Washington hoy para reunirse con Christine Lagarde y la junta de directores del FMI, de nuevo le dijeron que se tenía que quedar, al menos por el momento.

Macri admite ahora sí que hay “una emergencia”, pero no asumió ninguna responsabilidad por la crisis de las últimas semanas, que provocó una devaluación del 16% del peso en los últimos tres días de la semana pasada, enormes fugas de capital y conmoción financiera. Todos los acontecimientos recientes se deben a factores “más allá de mi control”, dijo Macri, y prometió que “nosotros y el FMI juntos” vamos a resolver la crisis y ayudar a crear una Argentina “moderna”. Agregó que fracasaron los esfuerzos anteriores para aplicar reformas de austeridad graduales. Todavía estamos “viviendo más allá de nuestras posibilidades”. Así que ahora, por difícil que sea, la austeridad se va a tener que acelerar y, como resultado de esto, “aumentará la pobreza”. Pero no escuchen a los detractores y los promotores del miedo, advirtió; acepten la realidad. “El mundo está observando. Esta pudiera ser nuestra última oportunidad”.

El ministro de Finanzas Dujovne le siguió después, y admitió que “cometimos algunos errores” aunque insistió en que “no somos una partida de sádicos”. Lo que sucede es que la austeridad es necesaria para convencer al FMI para que acelere el desembolso del crédito de contingencia por $50 mil millones, y si ellos aceptan, explicó “esto va a acabar con cualquier duda que haya” en los “mercados” sobre un posible incumplimiento en la deuda. Anunció medidas que incluyen la reimposición y aumento de impuestos sobre las exportaciones agrícolas y manufactureras con el fin de generar ingresos significativos; un programa para el año fiscal 2019 con cero déficit; recortando aún más el presupuesto en las inversiones en obras públicas, así como también en los subsidios a los servicios públicos (transporte, energía), además de exprimir aún más los presupuestos de las provincias. Esto generará un “ahorro” de $6 mil millones de dólares. Insistió que no hay mucho que se pueda hacer para contener el alza del dólar dado que el peso “flota libremente”.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, dado que ninguno de los dos discursos tenía la intención de inculcar confianza, el dólar hoy siguió su revaluación, concluyendo el día a 39.04 pesos por dólar, a pesar de la intervención del banco central con $100 millones de dólares.