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Los británicos en un desesperado ataque suicida, frenéticos por salvar el imperio

6 de septiembre de 2018
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La primera minsitra del Reino Unido, Theresa May, recibió al Presidente Donald Trump en Chequers, durante su visita al RU el 13 de julio de 2018 (Foto: flickr/number10gov).

6 de septiembre de 2018 — La primera ministra británica Teresa May, se presentó ante el Parlamento el miércoles 5 para informar que el Servicio Fiscal de la Corona y de Policía había emitido órdenes de detención para dos supuestos oficiales de la GRU (el servicio de inteligencia militar ruso) quienes supuestamente llevaron a cabo el ataque contra los Skripal el marzo pasado. “Estábamos en lo correcto”, dijo la May, manteniendo la compostura, “cuando dijimos en marzo que el Estado ruso fue el responsable”. Se publicaron fichas policiales de dos personas cuyos nombres no se conocen, reconoció, solo los apodos (cómo es que saben que son oficiales de la GRU si ni siquiera conocen sus nombres, no lo explicó May). “Este ataque con armas químicas en nuestro suelo fue parte de un patrón más amplio del comportamiento ruso que busca de manera persistente socavar nuestra seguridad y la de nuestros aliados en todo el mundo”, despotricó la ministra.

Al mismo tiempo, se han emitido graves advertencias a Siria y a Rusia de que habrá una respuesta militar de envergadura en caso de que Siria utilice armas químicas en Idlib. Esto, a pesar del hecho de que Rusia ha presentado las pruebas a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y a la ONU de que el grupo de mercenarios británicos del grupo Oliva, vinculados a los servicios de inteligencia británicos, y el grupo de terroristas patrocinados por los británicos llamado Cascos Blancos, han preparado un ataque de bandera falsa con gas cloro en Idlib, para culpar al gobierno sirio, para dar el pretexto para tal atrocidad militar de parte de Estados Unidos y el Reino Unido.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos el farsante periodista del Washington Post, Bob Woodward publicó un libro donde alega que varios funcionarios del gabinete de Trump le dieron declaraciones calumniosas violentas sobre Trump, todas de tercera mano y de fuentes anónimas, por supuesto. El oficial mayor de la Casa Blanca, John Kelly, calificó esas imputaciones de “pura m***da”, y el Secretario de Defensa, Jim Mattis, dijo que se trataba de una típica obra de ficción de Washington DC, y señaló que “la idea de que yo mostraría desdén hacia el Comandante en Jefe electo, el Presidente Trump, o que toleraría yo una falta de respeto al cargo del Presidente desde dentro del Departamento de Defensa, es producto de la rica imaginación de alguien”.

Peor aún, el notorio New York Times publicó, por primera vez en toda su historia, que se sepa, un artículo de opinión en su página editorial firmado por “anónimo”, del cual el director del diario alega que es un “alto funcionario del gobierno de Trump, cuya identidad conocemos”. El titular es “Yo soy parte de la Resistencia dentro del gobierno de Trump; trabajo para el Presidente, pero yo y colegas afines hemos jurado coartar partes de su agenda y sus peores inclinaciones”. Ya sea que esta persona sea o no, quien alega ser, lo que es claro es que forma parte del intento de golpe británico, como lo demuestra el mismo artículo.

El artículo de “anónimo” califica a Trump de amoral, trastornado y más, y alega que al interior del gobierno hay pláticas para utilizar la Enmienda 25ava para sacarlo del puesto por incapacidad mental. Deja ver el trasfondo cuando señala: “Consideren la política exterior: en público y en privado, el Presidente Trump muestra una preferencia por los autócratas y dictadores, como el Presidente Vladimir Putin de Rusia y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un; y muestra muy poco aprecio genuino hacia los nexos que nos unen a los aliados, a las naciones afines [léase: Reino Unido—ndr]. Los observadores astutos han señalado, no obstante, que el resto del gobierno opera en otra pista, en la que países como Rusia son desafiados por interferencias y son castigados en consecuencia, y en donde se participa con los aliados de todo el mundo y con los amigos en vez de ridiculizarlos como rivales. Sobre Rusia, por ejemplo, el Presidente estuvo reacio a expulsar a tantos espías del señor Putin como castigo por el envenenamiento de un ex espía ruso en Gran Bretaña. Se quejó durante semanas de que los miembros de mayor jerarquía del equipo lo dejaron encajonado en una mayor confrontación con Rusia, y mostró su frustración de que Estados Unidos le siguiera imponiendo sanciones al país por su comportamiento maligno. Pero su equipo de seguridad nacional sabe muy bien que tales acciones se debían de tomar, para hacer que Moscú rinda cuentas”.

Y mientras que las noticias sobre el plan de guerra británico con Rusia y de su intento de golpe contra el gobierno de Estados Unidos, llenan las páginas de la prensa y el tiempo de los noticieros en radio y televisión, no hay ni una sola palabra, repito, ni una sola palabra, en los medios noticiosos de Estados Unidos o británicos sobre la verdaderamente histórica conferencia que tuvo lugar el lunes y martes pasado en Pekín, el Foro de Cooperación China-África (FOCAC). Helga Zepp-LaRouche declaró esta semana que este evento se reconocerá en la historia como el final de la era del colonialismo y del neocolonialismo. Todas las naciones africanas, excepto una (Swazilandia, la única nación en todo el continente que todavía tiene relaciones con Taiwán) estuvieron presentes en Pekín. Excepto seis de ellas, todas las demás estuvieron representadas por el jefe de Estado. En conjunto, repasaron la transformación que está sucediendo en África gracias a la Iniciativa de la Franja y la Ruta desde la reunión del FOCAC en 2015, y trazaron los planes para un desarrollo más rápido todavía durante los próximos tres años, y para el 2063, que es el año meta la modernización plena durante 50 años, el plan adoptado por la Unión Africana en 2013. Uno tras otro, los líderes de las naciones africanas caracterizaron la verdadera liberación que está acaeciendo, tomando como ejemplo a China para ver que el verdadero desarrollo y salir de la pobreza es posible realmente. El programa iniciado en la Conferencia Asiática-Africana de 1955 en Bandung, Indonesia, en donde se reunieron las antiguas naciones colonizadas por primera vez sin sus amos coloniales, se ha hecho realidad finalmente.

Pero nadie que lea la prensa occidental ni siquiera se enterará de que ocurrió este evento transformador. Solo encontrarán el nuevo macarthyismo, con el fin de satanizar a Rusia y a China, para revivir la “imagen del enemigo” que se debió haber eliminado con la caída de la Unión Soviética y con el reconocimiento de la República Popular de China.

Trump amenaza este nuevo macarthyismo, e insiste en que Estados Unidos debe ser amigo de Rusia y de China. Estados Unidos ya no aceptará los dictados imperiales de lord Palmerston, de que “las naciones no tienen amigos o aliados permanentes, solo intereses permanentes”. Ya no habrá la mentada “relación especial” con Gran Bretaña.

Esta es la causa del despotrique de Theresa May en el Parlamento. Mejor prefieren guerra, dirigida por el “gigante idiota” de Estados Unidos, que ver destruido el imperio en un mundo unido por una visión compartida de desarrollo universal.

Se tiene que parar este plan de guerra británico, junto con su intento de golpe del Rusiagate en Estados Unidos. Está a nuestro alcance una victoria por los objetivos comunes de la humanidad, aunque el peligro es grande y el tiempo es corto.