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Al descubierto el intento de golpe británico contra el Presidente Trump; hora de acabar al imperio para siempre

20 de septiembre de 2018
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El Presidente Donald J. Trump y la Primera Dama Melania Trump con el Presidente de la República de Polonia, Andrzej Duda, y su esposa señora Agata Kornhauser-Duda, el martes 18 de septiembre de 2018 (Foto oficial de la Casa Blanca por Andrea Hanks).

20 de septiembre de 2018 — Hace apenas unos cuantos días que el Presidente Trump decidió enfrentar la enorme corrupción de los directores de inteligencia del gobierno de Obama, y ordenó la publicación sin censura de los documentos del FBI y del Departamento de Justicia, utilizados para crear el fraude del Rusiagate y la cacería de brujas de Mueller. Esta maniobra audaz, si se ejecuta apropiadamente, pondrá al descubierto plenamente el servilismo de los equipos de inteligencia de Bush y de Obama ante el intento de golpe orquestado por los británicos en contra del Presidente de Estados Unidos.

Quizás alentado por esta acción del Presidente Trump, la persona cuyas acciones fueron supuestamente (aunque falsamente) la causa del inicio de los esfuerzos del FBI para entrampar a Trump —desde que era candidato y luego como Presidente— salió ahora en público a denunciar la responsabilidad de los británicos en toda la operación. El equipo de Mueller alega que George Papadopoulos, quien fuera asesor de bajo nivel durante la campaña de Trump, fue el que suscitó primero la investigación ilegal cuando le reveló supuestamente al embajador australiano ante el Reino Unido, en una plática de borrachos en un bar de Londres, que los rusos habían hacheado los correos electrónicos del Partido Demócrata. El pasado martes 18, Papadopoulos dijo en el programa The Story de Martha McCallum que transmite la cadena Fox News que todo ese cuento fue inventado, y que a él lo entramparon el gobierno británico y personeros de sus servicios de inteligencia, con pleno conocimiento de Obama y de su equipo de espionaje, para crear la justificación del esfuerzo de los británicos y sus piezas en el gobierno de Estados Unidos para impedir la elección de Trump como Presidente, primero, y luego para derrocarlo cuando ese intento fracasó.

En su entrevista con Fox News y luego en varios tuits, Papadopoulos declaró:

** “Sería un problema muy, muy serio si se utilizara a la inteligencia británica como arma en contra de un ciudadano estadounidense”.

** “Yo creo que ya es hora de que [el embajador australiano] Downer sea denunciado igual que a Christopher Steele”.

** “No importa si el Reino Unido es un aliado o no; su primer ministro no debería haber intervenido en el proceso democrático de este país”.

** “El BRITÁNICO (Stefan Halper), los AUSTRALIANOS (Alexander Downer y Erika Thompson)..., espiaron a un ciudadano estadounidense y en la campaña. Obama, Brennan, y Clapper lo sabían”.

** “Yo nunca me reuní a sabiendas con un funcionario ruso en toda mi vida. Sin embargo, cuando estuve en la campaña, tuve una cantidad increíble de intervenciones con diplomáticos británicos... Es imposible que los británicos no tuvieran una idea de lo que estaba sucediendo”.

Ya no se puede ocultar el intento por encubrir el papel británico en este conato de golpe, que la organización de LaRouche ha documentado ampliamente desde que empezó, pero que lo han estado encubriendo en los medios informativos con una montaña de “noticias falsas”.

El Presidente Trump declaró orgullosamente que su orden de desclasificar los documentos del Rusiagate es “un gran servicio al país. Espero poder poner esto como uno de mis logros máximos..., para exponer lo que es un verdadero cáncer en nuestro país”. Toda la investigación sobre la mentada “colusión rusa”, dijo, “es una farsa, mucho peor que cacería de brujas.., uno de los mayores escándalos en la historia de nuestro país”.

Las partes culpables de esta traición contra el país, tanto los directivos de la inteligencia del gobierno de Obama como los dirigentes demócratas en el Congreso, están asustados, y con buenos motivos, porque los agarraron perpetrando sus delitos. Los dirigentes demócratas en el Congreso escribieron una carta pública dirigida a los actuales directivos del FBI, del Departamento de Justicia y al Director de Inteligencia Nacional, en donde les exigen que se rehúsen a cumplir las órdenes del Presidente. El ex jefe de la CIA, John Brennan, aunque admite que el Presidente tiene toda la autoridad para emitir esa orden, no obstante le pide a los mismos directivos de inteligencia que “resistan” ante las ordenes de Trump, y si “Trump y la Casa Blanca no ceden”, entonces deben rehusarse a cumplir la orden.

Este ataque directo a la Presidencia es una cuestión de vida o muerte para Estados Unidos como nación, pero abre también el potencial para acabar con el imperio británico, y con la idea misma de imperio, de una vez por todas.

Como lo documentó EIR en su informe especial de septiembre de 2017, “Robert Mueller es un asesino judicial amoral”, esta no es la primera vez que Mueller lleva a cabo una operación sucia a nombre del imperio británico. Ese informe detalla el papel de Mueller en la creación del grupo especial para entrampar a LaRouche desde mediados de la década de 1980, una operación que se inició para frustrar el esfuerzo de LaRouche para convencer al Presidente Ronald Reagan que cooperase con la URSS para desarrollar conjuntamente un sistema de defensa contra los misiles nucleares, para terminar con la política de “destrucción mutua asegurada” que crearon los británicos. El hecho de que la nación toleró esta acción ilícita para silenciar a LaRouche, llevó eventualmente a que le diesen el mismo tratamiento a un Presidente, Donald Trump, con mentiras enormes y trucos sucios del FBI y de los medios corruptos de Estados Unidos.

Fue también Robert Mueller quien, como jefe del FBI después del 11-S, cerró sistemáticamente toda investigación que conducía a revelar el papel del régimen saudí, un centro de operaciones del imperio británico, en el financiamiento y coordinación del ataque terrorista de 2001 en Estados Unidos. El esfuerzo de la organización de LaRouche y de las familias de las víctimas para que hagan públicos todos los documentos que Mueller encubrió, es más urgente ahora y se ha vuelto más factible ahora en virtud de que se conoce ahora el papel de Mueller en la operación contra Trump.

LaRouche PAC está comprometido a detener este golpe. La campaña congresional de Kesha Rogers por el Distrito 9º de Houston, Texas, es la punta de lanza de este esfuerzo. Rogers está compitiendo como independiente en contra del demócrata fanfarrón Al Green, quien está haciendo campaña en torno a un solo tema, el juicio político a Trump y quien alega que no es necesario que sea culpable de ningún delito. No se trata de una campaña “local” en el sentido normal, sino el foco de una campaña nacional para impedir que se apodere del Congreso el Partido Demócrata de la guerra y del juicio político.

Despertar a la nación a esta causa, que incluye el programa de LaRouche para restaurar el Sistema Americano, para que se incorpore al espíritu de la Nueva Ruta de la Seda y para iniciar una Nueva Conferencia de Bretton Woods a fin de establecer la cordura en el sistema financiero mundial, está ahora a nuestro alcance y es más urgente que nunca.