Papadopoulos golpea justo en el centro británico

22 de septiembre de 2018

21 de septiembre de 2018 — George Papadopoulos, quien aceptó una enorme sentencia de 14 días en la cárcel por su declaratoria de culpabilidad de mentirle al FBI, salió ahora a sincerase sobre su experiencia como objetivo de la inteligencia británica, para atrapar a Trump. Durante su aparición el martes 18 en el programa “The Story” de Martha MacCallum, en la cadena de Fox News, dijo que había vuelto sobre sus pasos, revisando sus notas y su memoria, hasta llegar a la infame reunión con el embajador australiano Alexander Downer en un bar de Londres a fines de abril del 2016. Dijo que el pueblo estadounidense merecía escuchar sobre lo sucedido y que testificaría ante el Congreso.

Las siguientes son citas de su declaración en la TV:

“La gente con la que me estaba reuniendo estaba increíblemente sospechosa. Está claro que esa reunión [con Downer] estuvo completamente controlada y no fue una invitación al azar para tomarnos un trago.

“Había un diplomático israelí, Christian Cantor, quien detestaba absolutamente a Trump, y que un día en Londres decidió presentarme a su supuesta novia, Erika Thompson, quien resultó ser una funcionaria de inteligencia de Australia y una asesora de alto nivel de Downer. Esto fue en abril del 2016. Hasta finales de abril supe yo sobre los chismes de Mifsud [el espía académico maltés que le dijo que los rusos tenían correos electrónicos que le habían hackeado a EU].

“¿Por qué se reunía un funcionario de inteligencia de Australia conmigo y sondeándome... sobre lo que estaba haciendo la campaña con relación a Rusia, en abril, antes de que Mifsud me dijera toda esa basura?

“Vayámonos a principios de mayo. Yo le había dado una entrevista al Times de Londres en donde esencialmente humillé —accidentalmente, supongo— al primer ministro del Reino Unido al pedirle que se disculpara y se retractara de sus declaraciones peyorativas sobre el candidato Trump, sobre su idea de imponer una veda de vuelo a los musulmanes. Yo pensaba que David Cameron nunca debió de haber llamado estúpido o idiota a Trump por estos comentarios. No importaba si el Reino Unido era un aliado o no; su primer ministro no debe intervenir en el proceso democrático de este país.

“Un par de días después de esa entrevista, de repente se me acercan dos funcionarios de lo que creo yo era la Agencia de Inteligencia de la Defensa de la embajada estadounidense en Londres, que deciden reunirse conmigo e indagar lo que sucede. Luego, como uno o dos días después de esto, Alexander Downer quiere reunirse conmigo en un bar, junto con su asistente, que es funcionario de inteligencia australiano. Ahora, yo no recuerdo haber hablado en absoluto sobre los correos electrónicos con Downer. Él mismo se ha contradicho, creo que por lo menos tres veces, en entrevistas posteriores que ha dado sobre el encuentro. Lo que yo recuerdo es que estaba increíblemente beligerante, despreciaba a Trump, se mostró muy hostil hacia la campaña”.

[MacCallum sacó un tuit a su nombre:

“El BRITANICO (Stefan Halper), los AUSTRALIANOS (Alexander Downer y Erika Thompson) y el TURCO (Azur Turk, espía que trabajaba para Halper), todos espiaron a un ciudadano estadounidense y a la campaña. Obama, Brennan y Clapper sabían”.

MacCallum le pregunta si puede probar que los estadounidenses estaban metidos en esto:]

“Todo lo que puedo decir es... que cuando Stefan Halper me engatusó para ir a Londres, es inconcebible que el gobierno británico no supiera o no tuviera información sobre lo que estaba pasando entre mi y Halper y su asistente turco, quien me engatusó a ir a Londres para espiarme. El mismo día —y aquí es donde todo se pone increíblemente extraño— en que Halper se reunió conmigo en Londres, el ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña me invitó a sus oficinas para que me reuniera con diplomáticos.

“Nunca me he reunido a sabiendas con ningún funcionario ruso en mi vida. Sin embargo, cuando estaba en la campaña, tuve una cantidad increíble de interacciones con diplomáticos británicos, al grado en que ellos personalmente me entregaron la carta de Theresa May sobre Trump cuando ganó la Presidencia. No estoy seguro de por qué me andaban rondando tanto como me rondaron, no tengo ninguna idea de por qué Stefan Halper me convenció de ir a Londres para la reunión, pero es imposible pensar que los británicos no tenían ninguna idea sobre lo que estaba pasando”.

Papadopoulos sacó varios tuits durante la semana antes de esta entrevista, entre ellos:

Septiembre 17: Si me van a investigar por mis contactos con un profesor maltés, la sobrina falsa de Putin y un analista de un equipo de peritos ruso, entonces definitivamente también deberían de hacerlo por mis numerosas interacciones con diplomáticos y miembros de inteligencia occidentales, ¿no es cierto?

Septiembre 13: Aunque nunca en mi vida me he reunido a sabiendas con un funcionario ruso, al gobierno británico le gustaba reunirse conmigo con bastante frecuencia durante la campaña. Incluyendo a Tobias Ellwood, quien era la mano derecha de Boris Johnson y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Septiembre 12: Muy Honorables @SenatorBurr y @MarkWarner: si yo testifico, creo que es también importante que yo detalle mis interacciones con los funcionarios de inteligencia estadounidense de la embajada de EU en Londres. Gregory Baker y Terrence Dudley. Ambos querían congraciarse con la campaña a través mío.

Septiembre 20: Sería un problema muy, muy grande que la inteligencia británica se utilizara como un arma en contra de un ciudadano estadounidense.

Septiembre 10: La noción de que Downer me invitó al azar a tomar una ginebra con tónico es risible. Alguna organización o entidad lo envió a reunirse conmigo. En aras de nuestra república y de la integridad de esta investigación, creo que es hora de exponer a Downer tanto como a Christopher Steele.

Septiembre 10: Yo encuentro que es bastante extraño que Downer, quien se hizo famoso en Australia por ponerse redes para el cabello de mujer, me invitara para “ordenarme” que dejara de “molestar” a su buen amigo, David Cameron. Y me dijo que mis convicciones eran hostiles a los intereses británicos”.