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Otra vez, el New York Times en medio de la traición

22 de septiembre de 2018
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22 de septiembre de 2018 — El viernes por la tarde, el diario New York Times asumió una vez más el golpe contra Donald Trump, no como cuestión de noticia, sino como el instrumento de guerra psicológica deliberada de quienes pretenden sacar ilegalmente del cargo a este Presidente. El diario de marras informó con gran fanfarria que, poco después de que Trump despidió al entonces director del FBI, James Comey, el subprocurador general Rod Rosenstein, habló sobre echar mano de la 25ª Enmienda para sacar al Presidente del cargo, y se ofreció a ponerse un micrófono oculto para grabar al Presidente en la Casa Blanca. Rosenstein es el encargado de supervisar la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre el Presidente. Rosenstein ha negado vehementemente la versión del NYTimes.

Esta filtración ocurre en el contexto en que mismo el conato de golpe se está desmoronando. El lunes 17, el Presidente ordenó la desclasificación de los documentos principales sobre los cuales se fundamentó el golpe mismo, entre ellos los tuits del testigo principal de Robert Mueller, James Comey. Según las reseñas de la prensa, “nuestros aliados” llamaron para quejarse, lo cual con toda certeza quiere decir que los británicos y los australianos que instigaron el golpe junto con Barack Obama y el ex director de la CIA, John Brennan. Por otro lado, la mentada “banda de los ocho” senadores y congresistas que reciben informes de la comunidad de inteligencia, andan hechos un nudo por completo.

El viernes 21, poco antes de que el NYTimes publicara su noticia, el Presidente ordenó retrasar la publicación de los documentos, y puso su publicación en manos del Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, al mismo tiempo que insistió en que los documentos sean revisados y publicados de manera expedita. Asimismo, se reservó el derecho de adelantarse el mismo si las cosas no se manejan de manera expedita. Esta fue una maniobra muy razonable de Trump y los documentos serán publicados.

Esta misma semana también, la primera víctima de Mueller, el ex activista voluntario de la campaña de Trump, George Papadopoulos, empezó a dar declaraciones a los medios noticiosos, para dar a conocer detalles de la manera en que fue entrampado por los británicos y por la CIA, en la fase de fabricación de las “evidencias” de la investigación del Rusiagate, desde la primavera de 2016. Ya se estableció un gran jurado en Washington, DC, que está realizando audiencias para recabar pruebas con relación al subdirector despedido del FBI, Andrew McCabe. Según varias fuentes, ese gran jurado también está recabando pruebas sobre los abusos delictivos en el proceso de solicitudes al tribunal de FISA y las filtraciones a los medios.

De acuerdo a las informaciones de la prensa sobre el asunto, todo apunta hacia Andrew McCabe o a Robert Mueller, como el origen de las filtraciones al New York Times. Según trascendió, los memorandos de McCabe son la fuente del relato del diario, y el se los había proporcionado a Mueller. No hay duda de que Rosenstein ha sido un elemento corrupto durante todo el proceso de golpe en marcha contra el Presidente. Sin embargo, la pregunta que se deben estar haciendo los aliados del Presidente, es ¿por qué sucede esto ahora, en este contexto estratégico? ¿Por qué del pasquín que ha sido el principal brazo propagandístico del golpe? El Presidente debe exigir que el Inspector General Horowitz obtenga y revise de inmediato los memorandos de McCabe y entreviste a todos los involucrados en la reunión a la que se refiere la nota del NYTimes y cualquier otra reunión de seguimiento que haya ocurrido, y sacarles declaraciones bajo juramento, y de paso investigar el origen de la filtración al New York Times, y que le pasen un informe inmediato para su consideración a principios de la semana próxima.