Golpe parlamentario debilita más al gobierno de Merkel

27 de septiembre de 2018

27 de septiembre de 2018 –- En lo que la televisión alemana calificó de “una pequeña revolución” y una “sorpresa”, quien había sido hasta ahora la mano derecha de Merkel, Volker Kauder, fue destituido jefe de la fracción de la coalición CDU-CSU (la Unión Demócrata Cristiana y la Unión Social Cristiana de Baviera) en el parlamento alemán (Bundestag) y lo sustituyó Ralph Brinkhaus, quien era su segundo. Esto no es solo una señal del ocaso político de la canciller Angela Merkel, sino además un cambio de fase en la situación política de Alemania.

Hasta ahora , Brinkhaus se había encargado de la política financiera, presupuestal y municipal, para la fracción parlamentaria CDU-CSU. En el pasado, a menudo criticó la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), y la “Emisión Cuantitativa” del BCE, así como la política de interés cero para los bancos. En la primavera pasada, también se opuso a los planes para cerrar las negociaciones de la Unión Bancaria de la Unión Europea (UE), oponiéndose al gobierno.

En marzo de este año, cuando Merkel anunció que ella y el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, querían una cumbre de la UE en junio para aprobar el esquema del “FMI europeo”, Brinkhaus criticó abiertamente esta decisión. Dijo que no podía entender el apuro para conseguir resultados antes de las elecciones europeas del 2019 y que sería mucho mejor que la siguiente Comisión Europea cerrara el acuerdo, en vez de obtener “un pésimo compromiso”.

La elección de Brinkhaus es un golpe político al gobierno de Merkel, el cual se vio sacudido por un escándalo en torno al ex presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), Hans-Georg Maaßen, y se espera que reciba otro golpe fuerte en las próximas semanas en los resultados de las elecciones en Hessen y Bavaria. Es también un posible obstáculo para la Unión Bancaria.

Se supone que el 1º de octubre, el grupo europeo de los ministros de Finanzas de la Zona del Euro avancen con las pláticas respecto al esquema del “FMI europeo”. Según este proyecto, el Mecanismo de Estabilización Europeo (MEE) funcionaría como una red de seguridad tanto para los Estados miembros de la Unión Europea como para los bancos. Tendrá un capital de EU80 mil millones de euros, pero en papeles podrá emitir hasta EU700 mil millones de euros como garantías.

La semana pasada, Olaf Scholz, ministro de Finanzas de Alemania, del Partido Socialdemócrata (SPD), acorde con el eje Merkel-Macron, exhortó a que se concluyeran las negociaciones este año. La urgencia de Scholz se ha visto como una preocupación sobre una posible crisis bancaria en Alemania en torno al Deutsche Bank. Se rumorea que el Deutsche Bank está planeando hacer un aumento gigante de capital, cuyo propósito no está claro. El periódico Financial Times de la City de Londres argumenta que es para recomprar parte de riesgos en derivados, considerando que la otra opción sería financiar la fusión con el Commerzbank.

Mientras tanto, la Autoridad Federal de Supervisión Financiera alemana (BaFin) designó un auditor externo para verificar los procedimientos del Deutsche Bank respecto al lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo. BaFin dijo el 24 de septiembre que había designado a la KPMG [red global de firmas de servicios profesionales que ofrece servicios de auditoría] y le dio 36 meses para que supervise e informe lo que encuentre en ese período de tiempo. Es la primera vez que un interventor coloca un proceso de supervisión externo para este propósito.