Nubes de tormenta en el horizonte de Robert Mueller

5 de octubre de 2018

5 de octubre de 2018 — El miércoles 3 de octubre, la Comisión de la Cámara de Representantes que está investigando la insurrección del Departamento de Justicia denominada Rusiagate, en contra del Presidente Trump, escuchó el testimonio que dio en una sesión a puerta cerrada el asesor jurídico del FBI, James Baker, confidente de James Comey, ex director del FBI que fuera despedido de su cargo. Según filtraciones ampliamente conocidas hoy, en el testimonio que dio Baker se conoció que él, Baker, se entrevistó directamente con Perkins Coie, el bufete de abogados del Comité Nacional Demócrata (CND) y de Hillary Clinton, y que recibió de sus manos material que pasó a formar parte de la solicitud del FBI al tribunal especial FISA para investigar en secreto a Carter Page. Baker caracterizó este proceso como algo “sumamente anormal”. El abogado de Perkins Coie involucrado, Michael Sussman, es también la persona que orquestó la guerra de información falsa del cuento de que los rusos hackearon al CND a nombre de Trump. Al salir de dar testimonio, una de las fuentes de este relato habló de manera llana: El testimonio de Baker prueba que toda la investigación delRusiagate fue una operación de guerra de información bien planificada con la participación protagónica del FBI y de la campaña de Hillary Clinton y no una “conspiración” que tenga que ver con “la campaña de Trump y Rusia”.

El jueves 4 de octubre, es la fecha tope para la entrega de los memorandos de McCabe relacionados con las reuniones que se llevaron a cabo como resultado del despido de James Comey en mayo del 2017, en que el procurador general adjunto Rod Rosenstein y otros hablaron de ponerse cables de micrófono para grabar al Presidente, además de invocar la 25ava enmienda para sacar al Presidente de su cargo. En una discusión con Hill TV el 3 de octubre, el congresista Mark Meadows, quien encabeza la investigación, dijo que él vio pruebas de que el FBI utilizó “fuentes humanas confidenciales” para “grabar efectivamente a miembros de la campaña de Trump”. Dijo también Meadows que “hay sugerencias fuertes en algunos de los mensajes de texto, correos electrónicos, y demás [y] quienes estuvieron involucrados, de que se emplearon medidas extraordinarias de vigilancia”.

Ahora hay un clamor nacional enorme para que el Presidente desclasifique todos los documentos pertinentes relacionados al Rusiagate. Se especula que no lo ha hecho, hasta ahora, debido a todo lo relacionado a la pelea por el nombramiento de Kavanaugh y la presión sobre Rosenstein antes de las elecciones de medio período.