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Trump sigue con su ataque a las consignas doctrinarias del imperio británico

16 de octubre de 2018
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El Presidente Donald J. Trump y la Primera Dama Melania Trump durante su visita a Lynn Haven, Florida, azotada por los huracanes; lunes 15 de octubre de 2018. (Foto oficial de la Casa Blanca de Shealah Craighead).

16 de octubre de 2018 — El Presidente Trump, quien está recorriendo el país para participar en varias concentraciones de masas varias veces por semana para conectarse directamente con la población semanas antes de las cruciales elecciones intermedias el próximo 6 de noviembre, también ha estado más disponible que antes a ser entrevistado por los “medios de las noticias falsas”, en donde ha estado atacando directamente las construcciones mentales imperialistas impuestas a la población por los gobiernos anteriores y sus medios de prensa controlados. El programa 60 Minutos de la CBS pasó una entrevista con el Presidente el domingo 14 en la noche, realizada por Leslie Stahl, cuya actuación vergonzosa e irrespetuosa fue exitosamente contraatacada por un Presidente que se veía cada vez más seguro.

¿Cambio climático? El clima cambia, dijo Trump, pero “yo no creo que esto sea creado por el hombre... Tambien los científicos tienen una agenda política”. Esto refuta absolutamente el informe genocida del IPCC en donde exije controlar las emisiones de carbono y acabar con el consumo de carne.

¿Defensa de la alianza occidental? “¿Qué es un aliado? Tenemos relaciones maravillosas con mucha gente, pero nadie nos trata peor que como nos trata la Unión Europea”, le dijo Trump.

¿Promete usted no clausurar la investigación de Mueller? “Yo no tengo que prometerte nada... Yo soy el Presidente y tú no lo eres”.

¿Interfirió Rusia en las elecciones?, insistió la entrevistadora “Se entrometieron. Pero yo creo que China se entrometió también. Y creo que otros países...”, y ahí Stahl lo cortó de repente para seguir insistiendo en Rusia.

¿Va a imponer más aranceles en contra de China? “Ellos quieren negociar. Yo tengo también una gran química con el Presidente Xi de China. Yo no estoy seguro que eso vaya a continuar necesariamente así”.

A partir de su discurso ante las Naciones Unidas el 25 de septiembre, el Presidente Trump se quitó los guantes en defensa de los principios fundamentales de la civilización occidental, según la definió la Paz de Westfalia, a saber, soberanía de las naciones, con base en la voluntad de sus pueblos y en concierto con los intereses de todas las otras naciones. Esto es blasfemia para los lores del imperio, tanto en la City de Londres como en Wall Street. La globalización, el eufemismo moderno para el control imperialista mundial, ha fracasado, dijo Trump, pues solo acarreó sumisión económica a las instituciones financieras internacionales, guerras imperialistas, tribunales supranacionales para imponer sus reglas imperiales, carteles narcotraficantes criminales y decadencia económica.

Trump está dejando que circule la información (aún sin confirmarse) de que él planea reunirse con Xi Jinping y Vladimir Putin poco después de las elecciones, esperando que para entonces estará libre de las mentiras del Rusiagate y la estafa demócrata del enjuiciamiento político.

Es responsabilidad nuestra el garantizar que también retorne a su compromiso anterior a favor de las reformas del Sistema Americano, con la Glass-Steagall y una banca nacional hamiltoniana, como lo presentó de manera contundente Will Wertz en la reunión de Manhattan el sábado.

Solo esto puede desencadenar el potencial científico y tecnológico de nuestra nación y de todas las otras naciones, en el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda. La intención de Trump de reconstruir la industria nacional estadounidense, para que Estados Unidos “vuelva a ser grande de nuevo” y “hacer que las naciones de ustedes vuelvan a ser grandes de nuevo” (como él lo dijo en referencia a las naciones de Iberoamérica en su discurso en la ONU), depende absolutamente de que tengamos éxito en nuestra campaña para que la población estadounidense comprenda las Cuatro Leyes de LaRouche y de que EU coopere con la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Japón ya ha aceptado la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), Italia ha roto con la UE y ha aceptado la IFR; toda África abrazó cabalmente la IFR en el Foro sobre Cooperación China-África del 3 y 4 de septiembre; y las naciones de Iberoamérica están volteando ahora a China y el IFR, peleando por su derecho a participar. En ninguno de estos casos, esto significa darle la espalda a Estados Unidos. De hecho la defensa de la soberanía del Presidente Trump ante la ONU fue recibida con gran entusiasmo por naciones de Asia, África e Iberoamérica.

Sin embargo, el mundo sabe que Trump está rodeado de personajes poderosos que se mueven desesperadamente para socavar sus intenciones. En su entrevista con 60 Minutos, le dijo a Leslie Stahl: “No confío en todas las personas que están en la Casa Blanca... Esta es una empresa dura. Este es un sitio viciado. Washington DC es un sitio viciado, viciado”.

Para seguir contando con la confianza de la población estadounidense, tiene que derrotar primero a los promotores del golpe y al partido del enjuiciamiento político; después tiene que restablecer sus relaciones personales con Xi y Putin, restablecer el Sistema Americano, convocar a las principales potencias mundiales a una conferencia por un nuevo Bretton Woods a fin de crear un nuevo sistema crediticio mundial que le ponga fin al imperio británico de una vez por todas: paz a través del desarrollo.