Escándalos bancarios en Dinamarca ponen de relieve de nuevo la Glass-Steagall

25 de octubre de 2018

25 de octubre de 2018 — Una sucesión de escándalos bancarios en Dinamarca han vuelto a poner sobre la mesa de discusiones la separación bancaria tipo Glass-Steagall. El Instituto Schiller en Dinamarca es famoso por su campaña a favor de esta medida desde la campaña electoral al parlamento en el 2011, cuando los activistas del Instituto Schiller contendieron como independientes con la consigna de “Glass-Steagall o caos”.

El primer caso fue la parte danesa del escándalo con el arbitraje de dividendos Cum-Ex, cuando se descubrió hace un año que había saqueado $1,950 millones de dólares (1,700 millones de euros), de la oficina de impuestos danesa, que dirigía Sanjay Shah, un estafador financiero británico con sede en Dubai. Después, hace como un mes, quedó al descubierto el mayor caso de lavado de dinero sucio en Europa, implicando a la sucursal en Estonia de uno de los llamados “bancos sistémicos”, el Banco Danske (banco danés). Y ahora se reveló que varios de los bancos más grandes están metidos en un esquema de saqueo enorme de impuestos por toda Europa.

Durante un debate televisivo después de que estallara el caso de lavado de dinero del narcotráfico por parte del Danske Bank, un miembro del parlamento del partido de izquierda radical Partido Unidad, pidió una separación bancaria, al igual que el vicepresidente del Partido Popular Socialista quien también hizo un llamado a favor de lo mismo en su blog. Durante la reunión abierta del Parlamento el viernes 13 de octubre, una delegación del Instituto Schiller habló con muchos dirigentes de partidos y parlamentarios sobre la necesidad de la Glass-Steagall y las Cuatro Leyes de LaRouche, así como de la Nueva Ruta de la Seda.

Para el sábado 20 de octubre, la necesidad de llevar a cabo la separación bancaria Glass-Steagall de Roosevelt era ya el principal tópico de discusión, explícitamente, en el programa de comentarios noticiosos más popular en la radio de Dinamarca, DR2, con el destacado historiador bancario de Dinamarca, profesor Per H. Hansen de la Escuela de Administración de Empresas de Copenhague y el editor del periódico financiero Borsen, Niels Lunde.

Después de la introducción sobre la participación de los bancos más grandes en el escándalo de arbitraje de dividendos, Hansen dijo que no se trata de solo una manzana podrida, sino que era algo sistémico. La entrevistadora señaló que Hansen había destacado que la derogación de la Ley Glass-Steagall había sido uno de los eventos más importantes en el mundo financiero, que permitió que ocurrieran estas crisis bancarias. Mostraron videos de cuando el Presidente Clinton derogó la Glass-Steagall, en donde él afirmó que ya no era apropiada dado que el país había dejado de estar basado en la industria y en ser nacional, y que ahora se tenían que derribar las murallas que inhibían la modernización de los servicios financieros. Y después, mostraron un video de la Gran Depresión en EU, precedido por comentarios de la entrevistadora diciendo que Per H. Hansen había investigado paralelismos históricos y cuál había sido la respuesta en ese entonces, especialmente la respuesta al crac de 1929. Algo que debemos reconsiderar hoy, sugirió.

Hansen dijo que la Glass-Steagall, que separa las actividades empresariales regulares de los bancos de los bancos de inversiones, fue la respuesta de Roosevelt en 1933, junto con estrictas leyes de regulación en 1933 y 1934. En Dinamarca, la ley bancaria de 1930 limitaba la capacidad de un banco regular de actuar como banco de inversiones, y otras regulaciones en el mundo occidental. La derogación de la Glass-Steagall tuvo una importancia emblemática porque reemplazo las regulaciones del Estado con los mercados financieros perfectamente “libres” como motores de la economía, en tanto que el sector industrial cayó en crisis. Permitió la creación de súpermercados financieros, en donde antes había sectores regulados por separado: bancos de ahorros, bancos de inversiones, bancos hipotecarios, aseguradoras y fondos de pensiones. Había estrictas regulaciones del Estado, al final de la Segunda Guerra Mundial, sin crisis financieras, hasta la década de 1970. Después de esto se volvieron cada vez más y más grandes y especialmente los bancos de inversiones se volvieron más especuladores y el objetivo se convirtió en la maximización del valor de los accionistas y nada más, el meollo del problema. Al permitirse el movimiento de capital en transacciones algorítmicas en microsegundos se incremento la inestabilidad.

Necesitamos el sector financiero pero se le tiene que cercenar esa parte que provoca la inestabilidad. La gran pregunta es cómo hacemos esto. En cuanto a qué más debe hacerse, dijo que las multas no van a funcionar porque el problema permanece y es sistémico, tiene su base en la desregulación y la cultura de la banca de inversiones de Wall Street. Necesitamos algo mucho más grande que regulaciones nimias.

Niels Lunde dijo que anteriormente, el papel principal de los bancos era solo prestarle a los que ellos conocían, y de los cuales podían hacer una evaluación crediticia adecuada. Después el objetivo de los bancos y de los banqueros, personalmente, se convirtió en hacer la mayor cantidad de dinero posible, incluyendo la creación de productos financieros que difícilmente entendían, en vez de tener una responsabilidad frente a la sociedad. Esta discusión ética se está planteando solo hasta ahora, diez años después del 2008, lo que ha permitido que ocurran estos escándalos.

Lunde hizo un llamado a que las autoridades supervisoras, en los diversos países, cooperen más y que haya regulaciones más inteligentes y sentencias de prisión para los culpables.

Lo primero que dijo un partidario del Instituto Schiller cuando se le contactó ayer fue “Estaba pensando en ustedes cuando vi este programa. Esto lo que ustedes me han estado diciendo por años y estaban en lo correcto”.