Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Robert Mueller y pandilla a punto de cometer un crimen terrible; ¿vas a dejar que se salgan con la suya?

24 de noviembre de 2018
julianassange-2014.jpg
Londres, Reino Unido, 18 de agosto de 2014, el ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, y Julian Assange, dieron una conferencia de prensa a los representantes de los medios internacionales. (Foto: David G Silvers, Cancillería de Ecua

23 de noviembre de 2018 — El pasado viernes 16 amaneció con la noticia de una inminente acusación penal en contra de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Consciente o inconscientemente, el Departamento de Justicia puso al descubierto la existencia de una acusación penal secreta contra Assange, en un alegato que presentó en un caso relacionado en el Distrito Este de Virginia. Según el Departamento de Justicia, el alegato en donde se puso al descubierto la acusación en contra de Assange, es un alegato equivocado.

Muchos van a hablar sobre las horrendas implicaciones constitucionales de una acusación penal por publicar información verídica —esto es, los correos electrónicos de Hillary Clinton, del Comité Nacional Demócrata y de su presidente en el 2016, John Podesta— y realmente esas implicaciones serían catastróficas para la sobrevivencia misma de la Primera Enmienda, pero aquí vamos a verlo en un contexto más amplio. Al encausar a Assange, Estados Unidos quiere sellarle la boca sobre uno de los fraudes de inteligencia más grandes que se hayan cometido en la historia de la humanidad, el fraude de que los rusos hackearon las computadoras del Comité Nacional Demócrata y Podesta y le entregaron la Presidencia a Donald Trump. Como lo ha demostrado repetidamente la organización Veteranos Profesionales de la Inteligencia por la Cordura (VIPS, en sus siglas en inglés), la evidencia de que haya ocurrido dicho hackeo, según el relato del Fiscal Especial Robert Mueller en sus acusaciones penales en contra de varios funcionarios de la inteligencia militar rusa (GRU), es extremadamente dudosa en el mejor de los casos y lo más probable es que haya sido totalmente fabricada. Lo más probable es que los correos electrónicos de Clinton y Podesta hayan sido filtrados a WikiLeaks, y que tanto Julian Assange como el ex embajador británico, Craig Murray, saben el nombre o los nombres de los filtradores, como lo han dicho públicamente. Los filtradores no son agentes del Estado ruso.

Es más, las personas que están presionando para que se acuse penalmente a Assange, son los verdaderos criminales: John Brennan, James Comey, James Clapper. No solo fabricaron ellos evidencias en contra de un candidato presidencial de un partido importante y después buscaron subvertir su Presidencia, sino que incluso esta semana se reveló que Brennan y Clapper colaboraron para espiar en el Congreso y en sus propias agencias. Intentaban aislar y destruir cualquier voz que disintiera de sus supuestos informes y evaluaciones de inteligencia, que con frecuencia no eran más que refritos de lo que les había dicho el MI6 británico que dijeran.

Con anterioridad, en 2017, los abogados de Assange habían estado en pláticas con funcionarios honestos del Departamento de Justicia para arreglar un trato en donde se pondría al descubierto los nombres de los filtradores y las vulnerabilidades de seguridad que llevaron a Assange a apoderarse no solo de todo el paquete de correos electrónicos Clinton/Podesta/CND, sino también de todo el programa de hackeo Marble Framework del mismo John Brennan y la CIA (el mismo que le permitió a la CIA hackear e interceptar las comunicaciones de naciones extranjeras y atribuirle dicha actividad a una nación que no era Estados Unidos). Ese acuerdo fue terminado por James Comey, John Brennan, el senador Mark Warner y otros, que vieron que evaporaría todo el fraude sobre Rusia y que surgiría de la cenizas como el ave fénix su propia culpabilidad criminal al precipitar un intento de golpe ilegal en contra de un Presidente estadounidense . Y esto para no mencionar el crimen monstruoso en contra de la raza humana, perpetrado por Comey, Brennan Clapper, Obama etc., de llevar las tensiones entre las dos superpotencias nucleares hasta el punto de ebullición. Todo esto se hizo a nombre del imperio británico, que considera a Donald Trump y su campaña por mantener relaciones racionales entre Estados nacionales, en vez de someterlos al orden globalista mundial, como una amenaza mortal a su existencia .

El proceso penal en contra de Assange no es más que parte del esquema de Robert Mueller de fabricar evidencia en relación a la saga de los correos electrónicos Clinton/Podesta. También ha estado golpeteando al viejo amigo de Trump, Roger Stone y Jerome Corsi de Info Wars, alegando que de alguna forma ellos fueron el vínculo entre WikiLeaks, Rusia y la campaña de Trump. Los ha amenazado con una andanada de procesos penales, como declaraciones falsas y obstrucción, si no colaboran con él y apoyan sus mentiras descaradas.

Como tuiteó el Presidente el 15 de noviembre: “El trabajo interno de la investigación de Mueller es un desastre total. No han encontrado colusión alguna y se están volviendo completamente locos. Le gritan y aúllan a las personas, lanzando amenazas terribles para que produzcan las respuestas que ellos quieren”.

Mueller no es ningún neófito en el arte del encubrimiento en Washington. El ex senador Bob Graham y muchos otros más, han documentado su papel en el encubrimiento del papel de Arabia Saudita en los ataques terroristas del 11 de septiembre y su obstrucción de la investigación del Congreso sobre el asesinato de casi 3,000 ciudadanos estadounidenses. La pregunta es si se le va a permitir que continúe haciendo lo mismo. Es hora de ponerle fin a la investigación de Mueller y desclasificar todos los documentos relacionados a las operaciones de inteligencia dirigidas por los británicos en contra de Donald Trump, llevadas a cabo por la Casa Blanca de Obama, empezando desde la primavera del 2016. En este contexto Julian Assange debe ser perdonado y se le debe ofrecer inmunidad para que diga lo que sabe sobre este complot maligno ahora. Esta República no va a prevalecer si se permite que continúe este intento de golpe. Firma nuestra petición para desclasificar estos documentos ahora: https://es.larouchepac.com/20170812-5