Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Se derrumban los impostores del “Mundo libre” de Europa. Los dirigentes de Alemania, Francia y Gran Bretaña al borde del abismo

7 de diciembre de 2018
theresa-may-july20-2016.jpg
Theresa May en su primera reunion con parlamentarios como Primera Ministra, el 20 de julio de 2016 (Foto © UK Parliament/Jessica Taylor).

6 de diciembre de 2018 — El Parlamento británico declaró el martes 4 al gobierno de Theresa May en desacato al Parlamento, luego de que se negó a entregar el documento de Asesoría Legal elaborado por el Fiscal General, sobre el impacto judicial del acuerdo fraudulento de la primera ministra May para el Brexit, el cual deja a Gran Bretaña en la unión aduanera y no resuelve los temas difíciles de la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. El Parlamento también decidió que sería el mismo Parlamento, no la primera ministra, la entidad que decida los pasos a seguir si se rechaza su propuesta de Brexit el próximo martes 11 en la votación del Parlamento, como se espera que suceda. El gobierno de May, como dicen los viejos versos infantiles, está a punto de sufrir una enorme caída, sin la esperanza de que ni los caballos del rey ni todos los caballeros del rey la puedan sostener. El problema es que lo más probable es que sea reemplazada por alguien tan demente como Boris Johnson como líder del partido conservador, aunque puede ocurrir una nueva elección general a partir del caos, con la posibilidad de que suba Jeremy Corbin y el Partido Laborista.

Luego, al otro lado del canal, el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, que está imponiendo el demencial Acuerdo Climático de París, imponiendo impuestos a las emisiones de carbón a costa de los ya de por sí menguantes niveles de vida de la población, finalmente retrocedió un poco frente al fenómeno de huelga de masas de los “chalecos amarillos”, y suspendió por lo pronto el impuesto a los combustibles. Pero la población no quedó contenta con las migajas que le ofrecieron y sigue su movilización por demandas de justicia social. Macron tampoco está seguro en su cargo.

Enseguida, en Alemania, Angela Merkel (quien había sido ungida como la “líder del mundo libre” por los británicos cuando Trump resultó electo) renunció como dirigente de su partido CDU el viernes, luego de que perdió el apoyo de su partido. Dice que seguirá como Canciller, pero como lo reseñó el miércoles 5 el diario Daily Express: “EL FIN DE MERKEL. Victoria de Friedrich Merz en el CDU este fin de semana podría desatar inminente salida” de Merkel en la Cancillería. Helga Zepp-LaRouche, dirigente del partido Movimiento Solidaridad por los Derechos Civiles (Bürgerrechtsbewegung Solidarität) de Alemania, comentó que los dos candidatos que compiten por sustituir a Merkel como líderes del CDU, son igual de desastrosos en su propio nombre.

Mientras tanto, en Wall Street, los especuladores se sintieron agradecidos de que los funerales de George H.W. Bush proporcionaron la excusa para cerrar los mercados, con la esperanza de que se enfríen un poco luego de la caída de 800 puntos del martes 4. Pero la burbuja financiera no se va a eliminar tan fácilmente, de la misma manera que la perversidad del legado de la familia Bush tampoco va a desaparecer con los falos elogios que llenan la prensa hoy. El Presidente Trump ganó la postulación republicana a la Presidencia con sus denuncias feroces del ala Bush del partido (los halcones neoconservadores de Wall Street) y presentó sus respetos al 41vo presidente. Pero al mismo tiempo ha enviado varios tuits en donde deja muy en claro su propósito de reparar el daño que hicieron las presidencias de los Bush y de Obama, para llevar a Estados Unidos a cooperar con Rusia y con China, para poner fin a la carrera armamentista, pero poner fin al conflicto comercial y para restaurar la soberanía de Estados Unidos mismo y de todas las naciones. Como lo dijo en su discurso en las Naciones Unidas en septiembre con relación a las naciones empobrecidas y asoladas por el narcotráfico en Iberoamérica: “Hagan sus naciones grandes de nuevo”. La cooperación de Trump con el nuevo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador tiene la intención de resolver la crisis migratoria de la única manera posible, mediante la creación de empleos y del desarrollo de la población. AMLO propuso ya que Estados Unidos y Canadá se unan en la creación de un fondo de desarrollo para México, El Salvador, Honduras y Guatemala, los países de poblaciones más asoladas por la pobreza y los carteles narcotraficantes.

Los neoconservadores, tanto republicanos como demócratas, están totalmente lanzados para provocar una guerra con Rusia y China, pero Trump está mostrando el valor de insistir en una relación de cooperación y amistad con ambas naciones, en vez de la confrontación. El intento de golpe del Rusiagate ha quedado expuesto como una operación de la inteligencia británica, y Trump tiene cada vez más libertad para llevar a cabo sus propósitos para terminar con las guerras de “cambio de régimen” y la confrontación entre las superpotencias, como la condición necesaria para llevar a cabo sus intentos por restaurar la economía productiva de Estados Unidos.

En Europa también hay señales de vida, como lo muestra el gobierno italiano (en el cual participan varios amigos del movimiento de LaRouche) que está enfrentando los dictados de la Unión Europea para imponer la austeridad a sus ciudadanos, y proponen una reforma bancaria según el modelo de la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, y también una cooperación abierta con China en torno a la Nueva Ruta de la Seda, así como el fin de las sanciones autodestructivas contra Rusia, y apelan a todos los europeos a que se les unan en estas propuestas. Asimismo, el gobierno portugués firmó el miércoles 5 un acuerdo con el Presidente de China, Xi Jinping, en Lisboa para unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El gobierno portugués ve a su país como un eje central para conectar las diversas vías de la Ruta de la Seda por Eurasia con las Américas, de la forma en que Enrique el Navegante de Portugal estableció a su país como un destacado explorador cuyos descubrimientos llevaron a Colón al “Nuevo Mundo”.

Trump no puede depender de su propio gabinete para llevar a cabo sus propósitos. El depende de la población, como quedó demostrado en sus mítines de masas el mes pasado (que le aseguraron una mayoría en el Senado para rechazar cualquier intento de juicio político) y como lo muestra en su cuenta de Tuiter, para pasar por encima de la aborrecible prensa estadounidense a fin de dirigirse a la población directamente. Es aquí en donde el movimiento de LaRouche debe de ejercer todo su poder, el poder de las ideas desarrolladas por Lyndon LaRouche, para inspirar el poder de la creatividad en la población.