Acontecimientos explosivos en el caso de Michael Flynn. ¿Corregirá el rumbo finalmente el juez Sullivan?

14 de diciembre de 2018

14 de diciembre de 2018 — El miércoles 12 de diciembre, ya tarde, el juez federal distrital Emmet Sullivan le ordenó a los fiscales de Robert Mueller que presenten todos los documentos pertinentes a la entrevista de los agentes del FBI con Michael Flynn en la Casa Blanca el 23 de enero del 2017. La orden de Sullivan solicita que se entreguen ciertos documentos del FBI, EN EL ACTO, o inmediatamente, y los demás que se entreguen este viernes. Esta es la lata de gusanos en torno a la cual han andado bailando Mueller y el Departamento de Justicia desde el primero de diciembre del 2017, cuando Mueller logró su primera cabellera, una declaración de culpabilidad de Flynn de haberle mentido al FBI en esa entrevista fatal, y por hacer declaraciones falsas según la Ley de Agentes Extranjeros. El juez Sullivan tiene programado dictarle sentencia a Flynn el 18 de diciembre.

Existen varios problemas extremadamente significativos con la entrevista de Flynn que son la base para el trabajo de sicario de Mueller en contra del general. Primero, la entrevista tiene que ver con discusiones totalmente legales entre el entonces Asesor de Seguridad Nacional Flynn y el embajador ruso Kislak sobre las relaciones ruso-estadounidenses, que se produjeron durante la transición. Los contenidos de las intercepciones telefónicas clasificadas de esta conversación fueron filtradas al diario Washington Post por un individuo o individuos hostiles a Trump y esa filtración constituye un delito grave. Es más, en las intercepciones se menciona el nombre de Flynn, lo que constituye un segundo delito grave. Parece que ninguno de los dos delitos extremadamente significativos está en vías de ser procesados.

En vez de esto, la deshonrada ex subprocuradora general Sally Yates, inventó un pretexto para atrapar a Flynn bajo cargos de declaración falsa, utilizando la transcripción clasificada de la conversación Kislak-Flynn para probar la memoria de Flynn. Para establecer esto, alegó falsamente que la conversación de Flynn con Kislak había sido una violación a la provisión sobre neutralidad de la Ley Logan de 1799, un estatuto que nunca se ha utilizado en un proceso real y es anticonstitucional.

Ahora, según al memorando sobre la sentencia, presentado el martes por los abogados de Flynn, los documentos del FBI muestran que el subdirector despedido del FBI, Andy McCAbe, disuadió activamente a Flynn para que no llamara a su abogado a estar presente en la entrevista, y que le dijeron al equipo de agentes, entre los que se contaba Peter Strzok (de triste fama Strzok-Lisa Page) que no le dijeran a Flynn la advertencia común sobre hacer falsas declaraciones al FBI. En vez de esto, se instó a los agentes a que engatusaran a Flynn y lo hicieran sentirse confiado, fomentando una conversación cordial entre colegas de la comunidad de inteligencia. Sin embargo, según el testimonio congresional de James Comey en el 2017, los agentes le informaron de regreso a Comey que aunque Flynn había establecido erróneamente ciertos hechos sobre las discusiones sobre las sanciones rusas durante la entrevista, ellos no creían que Flynn hubiera estado mintiendo deliberadamente durante la entrevista.

Esto lleva a otro tema: sobre si los relatos de esta entrevista fueron alterados por el equipo de Mueller. En el memorando de sentencia, el pie de página 23, revela que el operativo FD 302, el relato del FBI de esta entrevista, utilizado por el equipo de Mueller, tiene fecha del 22 de agosto del 2017, siete meses después de la entrevista con Flynn. En un artículo muy interesante en The Federalist del jueves 13, Margot Sullivan presenta un caso convincente en el sentido de que las notas originales del FBI sobre la entrevista, que se produjeron inmediatamente después de la entrevista, fueron desaparecidas y se confeccionó una nueva versión de la entrevista, posiblemente mucho menos exculpatoria para Flynn.

El congreso ha estado tratando de obtener durante meses los mismos documentos que ahora el juez Sullivan ordenó se entregaran. Mueller y el Departamento de Justicia ha estado bloqueando y demorando su entrega.

Añadiéndole más hedor aquí, un juez diferente fue el que aceptó la petición de Flynn, el juez Rudolph Contreras, quien según se ha sabido después, era amigo del agente del FBI caído en desgracia, Peter Strzok. Inmediatamente después de que aceptó la petición de Flynn de reducción de condena declarándose culpable, Contreras se recusó del caso. Entonces se hizo cargo del caso el juez Sullivan. La petición de Flynn se produjo después de que Mueller amenazó con enjuiciar a Flynn, a su hijo y socios empresariales por violaciones a la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA por siglas en inglés), en relación a Turquía, y destruyó la reputación de Flynn, y solo después de que Flynn se vio forzado a vender su casa para hacerle frente a los honorarios judiciales necesarios para lograr una representación competente en la selva del Fiscal Especial y los procesos penales en el área metropolitana de Washington.

Antes de que Mueller criminalizara el estatuto de FARA en el caso de Flynn y otros, las infracciones a la ley FARA casi nunca habían resultado en casos judiciales; por el contrario, se le permitía a los infractores arreglar el problema en lo civil. Aquí la llamada declaración falsa parece implicar que Flynn no reveló, a la satisfacción de Mueller, cuál era el control que ejercía Turquía sobre las actividades de cabildeo de Flynn, a pesar de que las actividades mismas se revelaron.

El juez Emmet Sullivan provoca miedo absoluto en el Departamento de Justicia porque, en el caso de corrupción del senador por Alaska, Ted Stevens, él defendió la ley y puso al descubierto mediante una investigación sin precedentes, por orden judicial, malos manejos del gobierno, gigantescos y deliberados, lo que dio como resultado que se revirtiera la condena en contra de Stevens. Si bien el hecho relatado anteriormente parece ser prometedor para el caso actual, no está claro qué es lo que va a suceder.

Finalmente, cabe destacar el tema político determinante que tiene que ver con el general Flynn y que ha desaparecido en gran medida en el panorama legal. La inteligencia británica puso de blanco a Flynn desde el 2014 porque se le percibía como suave con Rusia y porque él sabía dónde estaban enterrados los cuerpos en el apoyo abierto anglo-americano a las operaciones terroristas de cambio de régimen por todo el Medio Oriente, incluyendo la Primavera Árabe. El había denunciado al gobierno de Obama por ambas perfidias.