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Pánico en Londres, Nueva York y Washington; Trump no se rinde

14 de enero de 2019
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El Presidente Donald J. Trump, junto con el vicepresidente Mike Pence, en la reunión con los dirigentes del Congreso, el 4 de enero de 2019, en el Salón Situacional. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

14 de enero del 2019 –- Durante el pasado fin de semana, los periódicos New York Times y el Washington Post, los dos voceros del actual intento de golpe dirigido por la inteligencia británica en contra del Presidente de Estados Unidos, mostraron un nuevo nivel de histeria y perversidad. El sábado el New York Times publicó un artículo titulado “FBI Secretly Opened Inquiry Into Whether Trump Was Secretly Working on Behalf of Russia” (El FBI abrió en secreto una indagación para averiguar si Trump trabajaba en secreto a favor de Rusia), en donde plantea que el Presidente Trump literalmente “trabajaba a favor de Rusia en contra de los intereses estadounidenses”. El artículo de marras informa que los fanáticos adversarios de Trump en el FBI, que trabajaban con el agente británico del MI6, Christopher Steele, para sacar a Trump de su cargo, iniciaron una operación de contrainteligencia del FBI luego de que despidieron a Comey, directamente en contra del Presidente de Estados Unidos.

Antes solo fingían que solo estaban investigando personas “asociadas” con la campaña de Trump, en búsqueda de una “colusión” inexistente. Sin embargo, la investigación de contrainteligencia, estuvo centrada de hecho, en averiguar si el Presidente de Estados Unidos había cometido traición.

Luego el domingo 13, el Washington Post le añadió su propia basura a la mezcla, bajo el escandaloso titular, “Trump Has Concealed Details of His Face-to-Face Encounters with Putin from Senior Officials in Administration” (Trump le ha ocultado detalles de su encuentro con Putin a altos funcionarios del gobierno). Aparte de ser mentira, la idea de que las reuniones de un Presidente con líderes extranjeros, en especial los jefes de Estado de importantes potencias nucleares como Rusia y China, debiesen ser públicas, o que todos los miembros de su gabinete deben recibir un informe completo de ella, es absurdo. El Washington Post dio a conocer la realidad de la siguiente manera: “El Presidente Trump ha ocultado en gran medida detalles de sus conversaciones con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, al menos en una ocasión en que tomó las notas de su intérprete y le instruyó a que no comentara lo que se había hablado con otros funcionarios del gobierno, afirmaron ex funcionarios y funcionarios actuales estadounidenses”. El Washington Post, al igual que algunos de sus amigos del Congreso que también detestan a Trump, admite que han tratado de presionar al intérprete a que actúe en contra de la ley y que informe sobre estas reuniones; de hecho, algunos miembros del Congreso trataron (sin éxito alguno) de que el intérprete compareciera y presentara testimonio de la conversación de Trump con Putin.

¿A qué se debe esta histeria? Es que el golpe contra Trump es endeble. La mano británica en el “Rusiagate” ya no es un secreto, con lo cual quedan implicados quienes trabajan a favor de este golpe de Estado en la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y en el Congreso, de traición y complicidad con los británicos para derrocar el gobierno en su otrora colonia. Además, Trump empezó a actuar finalmente de acuerdo a sus promesas de campaña, de terminar con la participación de Estados Unidos en las guerras imperiales británicas de “cambio de régimen”, empezando con el retiro de las tropas estadounidenses de Siria. Las “guerras sin fin” de sus predecesores, ha declarado Trump, han llegado a un “glorioso final”. Y lo más importante, es que Trump se ha mantenido firme en su posición y en el propósito de su política, de que las relaciones amistosas con Rusia y con China son “algo bueno”. Su valor diplomático histórico al terminar con los residuos de la Guerra Fría en la península coreana, sigue en marcha. La división imperial británica del mundo entre Oriente y Occidente, se derrumba bajo el espíritu de cooperación y de desarrollo mutuo.

Pero el intento de golpe de Estado, aunque endeble, no está acabado. El mayor peligro a los acontecimientos positivos es la burbuja financiera que tiene sobrecargado al sistema financiero transatlántico. La próxima semana el parlamento británico votará sobre el plan falso del Brexit que inventaron la primera ministra Theresa May con los burócratas corruptos de la Unión Europea en Bruselas; es casi seguro que será un fracaso. En Francia, el gobierno fracasado de Macron hará su última faramalla contra la huelga de masas de los Chalecos Amarillos en todo el país (que se sigue esparciendo por toda Europa), provocada por las medidas de austeridad mortal que han dictado esos mismos burócratas corruptos de la UE que no fueron electos. Estadísticas publicadas recientemente muestran que todas las economías principales de Europa sufren de crecimiento negativo en el sector industrial. La política de la UE para sostener la burbuja financiera del sistema bancario a costa de la economía real ya no es sostenible.

Aunque Trump no ha planteado aún la Glass-Stegall, ni una transformación hacia las medidas crediticias hamiltonianas que plantean las Cuatro Leyes de LaRouche, si se ha comprometido a crear la necesaria cooperación internacional con Rusia, China, India, Japón, Corea, Italia y otros, un nivel de cooperación que proporciona la única fuerza política y económica posible para reemplazar, de una vez por todas, al sistema financiero británico en bancarrota, mediante un acuerdo de un Nuevo Bretton Woods y la cooperación internacional en la Nueva Ruta de la Seda. Los próximos días y semanas pueden, y deben, marcar el punto de inflexión, hacia este nuevo paradigma. Muchas naciones de Asia, África e Iberoamérica están comprometidas con esta vía, mientras que los ciudadanos de los países europeos y de Estados Unidos están demostrando con sus pasos su disposición a pelear por ese bello futuro para la humanidad. Este es el momento de LaRouche, que no se debe perder.

La segunda clase de la serie que inició el Comité de Acción Política de LaRouche, titulada “La ciencia, no las matemáticas, es esencial para la economía”, ya está disponible (en inglés) en el portal https://discover.larouchepac.com/2019_nbw_class_2