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El muy elaborado plan británico para contrarrestar a LaRouche: guerra, genocidio, golpes de Estado, fin de la soberanía nacional

31 de enero de 2019
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Manifestación "Si se puede", en Caracas, Venezuela, el 23 de enero de 2019. (VOA).

30 de enero de 2019 — En el transcurso de 50 años de empeño científico y organizativo, Lyndon LaRouche y su movimiento internacional han presentado de manera congruente —y ayudado a hacerlo realidad— un Nuevo Paradigma como alternativa al moribundo imperio británico, y merecedor de la dignidad del hombre. Ahora está cobrando forma un sistema económico físico basado en la ciencia, en torno a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Y está ganando terreno el resurgimiento de la soberanía nacional y el fin de la geopolítica británica, con la intervención estratégica de Rusia en Siria, y el esfuerzo obstinado del Presidente Donald Trump para poner fin también a la geopolítica, como se ve en los ejemplos de la península coreana y el retiro de las tropas estadounidenses de Siria. Una alianza funcional más amplia entre Estados Unidos, Rusia, China e India, sellaría por supuesto la suerte de la geopolítica para siempre.

La respuesta del imperio británico a esta amenaza existencia de su sistema ha sido elocuente.

** Cuando Estados Unidos y China se preparan para las decisivas pláticas en Washington, DC, esta semana, por instrucciones de los Presidentes Trump y Xi Jinping, el aparato británico de confianza en el Departamento de Justicia de EU, lanzó el lunes 28 una acusación penal de 23 puntos en contra del gigante chino de microprocesadores, Huawei, con una sincronización impecable diseñada para sabotear esas pláticas. Y el martes 29, el aparato bélico británico dentro de la comunidad de inteligencia estadounidense y del Senado, realizaron una audiencia para atacar a Rusia y a China, y su alianza, por ser las mayores “amenazas” a la seguridad nacional de Estados Unidos, debido nada menos a que esas naciones tienen el propósito de desarrollarse científica y tecnológicamente y debido a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

** Esa misma camarilla controlada por los británicos sigue con su intención de derrocar al Presidente Trump, o de hundirlo con sus maniobras geopolíticas. Inventan delitos inexistentes; tratan de entrampar a sus víctimas a caer en delitos que ellos mismos han armado; y si nada de eso funciona, aplicarles tortura política y aterrorizarlos hasta que acepten una negociación de culpabilidad para incriminar al Presidente con falsedades.

** Los británicos siguen organizando a todo vapor para implementar la despoblación “verde” del planeta, y tienen en Alemania el centro de su operación. A su campaña criminal y anticientífica a favor de la desnuclearización, de la descarbonización y des-dieselización, ahora le han agregado una mayor presión a la eliminación de los herbicidas decisivos, absolutamente seguros, como el glifosato (utilizado extensamente en la agricultura), con el cuento de que es “cancerígeno”. Es como la campaña ambientalista previa para prohibir el DDT, en lo cual tuvieron éxito, con la consecuencia de millones de muertos. Es un genocidio intencional.

** Los gallinazos belicistas británicos de Washington se han lanzado a toda máquina para llevar a cabo su operación de cambio de régimen en Venezuela, no para salir al rescate de la sufrida población venezolana, como proclaman, sino para poner fin al sistema de la Paz de Westfalia de la soberanía de las naciones. Al mismo tiempo, intentan cerrarle a China y a Rusia cualquier papel en Iberoamérica, en especial con la alternativa de la Franja y la Ruta, para entregar al continente de lleno a su moribundo sistema de especulación.

El modo más efectivo para asegurar que fracasen estas peligrosas acciones británicas de retaguardia, es parar su intento de golpe de Estado en contra del Presidente Trump en Estados Unidos, como lo ha señalado insistentemente la fundadora y presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche. Como parte de esto, asegurar que Lyndon LaRouche, 30 años después de su injusta encarcelación, sea finalmente exonerado, y que todas las naciones adopten sus programas en todo el mundo, en especial en Estados Unidos.