Jefes de inteligencia de EU la emprenden contra China, Rusia y Trump en el Senado

31 de enero de 2019

30 de enero de 2019 — El director de Inteligencia Nacional, Dan Coats y el director del FBI, Christopher Wray, encabezaron el testimonio que presentaron el martes 29 los seis jefes desacreditados de los servicios de inteligencia de EU en la sesión abierta de la Comisión Selecta sobre Inteligencia del Senado, en la audiencia sobre el Informe de estrategia de inteligencia nacional 2019 dado a conocer la semana pasada. Le siguió después una audiencia cerrada al público. Aprovecharon la ocasión para lanzar un asalto total en contra de los esfuerzos de Trump por tener buenas relaciones con Rusia y China, para sorpresa de nadie, dado que este es el mismo establecimiento de inteligencia corrupto que han estado desplegando los británicos para tratar de derrocar a Trump.

Wray estuvo machacando que “la amenaza de contrainteligencia china es mucho más profunda, más diversa, más molesta, más desafiante, más abarcadora y más preocupante que cualquier otra amenaza de contrainteligencia que me venga a la mente”.

La directora de la CIA, Gina Haspel, respaldó a Coats cuando éste contradijo al presidente Trump sobre Corea del Norte, y puso de relieve la evaluación que tienen ambos de que Corea del Norte no tiene la intención de desnuclearizarse.

La declaración que presentó Coats para que quedara en el registro a nombre de todas las agencias de inteligencia (“Evaluación de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos sobre la amenaza mundial”) insiste una y otra vez en que China y Rusia son la principal amenaza para Estados Unidos hoy. ¿Por qué? Porque ambos países están comprometidos con su propio desarrollo soberano y en compartir ese desarrollo mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta, junto con los avances generales en nuevas tecnologías que se desarrollan y aplican internacionalmente, lo cual amenaza al sistema internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial establecido bajo la dirección de Churchill y los británicos, después de la muerte de Roosevelt.

No se puede encontrar en todo el documento de 42 páginas ni una pizca de pensamiento creativo sobre cómo resolver su larga lista de amenazas, algunas reales, otras producto de la paranoia.

¿Qué tipo de imbécil puede considerar ominoso que “muchos dirigentes extranjeros, entre ellos el Presidente chino Xi Jinping y el Presidente ruso Vladimir Putin, consideran que las capacidades autóctonas fuertes en la ciencia y tecnología son clave para la soberanía de sus países, perspectiva económica y poder nacional”? ¿Que están sucediendo “avances rápidos” por todo el mundo en biotecnología, ciencia sobre materiales y tecnología manufacturera, la mentada inteligencia artificial y la industria espacial global?

China y Rusia están más aliados que nunca en cualquier otro momento desde la década de 1950 y están desplegados para destruirnos, proclamaron los jefes de inteligencia. “China representa una amenaza de espionaje cibernético persistente y una creciente amenaza de ataque a nuestros sistemas centrales de infraestructura militar y crítica”. Rusia ya está “organizando recursos para lanzar ataques cibernéticos que le permitan interrumpir o dañar la infraestructura civil y militar de Estados Unidos durante una crisis”, dicen.

“Nuestros adversarios y competidores estratégicos probablemente ya están contemplando las elecciones en EU en el 2020 como una oportunidad para avanzar sus intereses... se puede anticipar que China y Rusia van a colaborar, aprovechando que han aumentado las dudas en algunos lugares sobre el modelo liberal democrático...

“Ambos países probablemente van a utilizar a la ONU como una plataforma para destacar su narrativa sobre soberanía [sic!] que refleje sus intereses y desvíe las discusiones sobre derechos humanos, democracia y buen gobierno”.

“China, a través de su Iniciativa de la Franja y la Ruta, busca establecer el modelo de China de capitalismo autoritario como una ruta de desarrollo alternativo en el extranjero, e implícitamente superior... Pekín ha acelerado sus esfuerzos para darle nueva forma al discurso internacional sobre derechos humanos, en especial dentro del sistema de la ONU... para socavar las normas, como es la noción de que la comunidad internacional tiene un papel legítimo en el escrutinio de la conducta de otros países en materia de derechos humanos... y para presentar definiciones estrechas sobre derechos humanos con base en normas económicas”. Y así por el estilo.