George Soros justificó la operación de cambio de régimen en Venezuela, desde hace 10 años

6 de febrero de 2019

5 de febrero de 2019 — En un artículo eufórico que se publicó en la edición del 28 de octubre de 2009 de la revista Foreign Policy, George Soros, claramente envalentonado por la ascensión de su hombre Barack Obama a la Presidencia de Estados Unidos nueve meses antes, planteó la política del imperio británico para justificar las revoluciones de color y las operaciones de cambio de régimen en cualquier parte del mundo, en Venezuela incluso, bajo la doctrina de la “Responsabilidad de Proteger”, o la “R2P” como se le conoce por sus siglas en inglés.

El artículo apareció con el título de “The Peoples Sovereignty” (La soberanía del pueblo) en la revista Foreign Policy, fundada en 1970 por el notorio Samuel P. Huntington, y que forma parte de la compañía tenedora que también posee el diario Washington Post; ahí Soros, el megaespeculador y defensor de las drogas salió con todo:

“La soberanía es un concepto anacrónico que se originó en los tiempos pasados en que la sociedad consistía de gobernantes y súbditos, no de ciudadanos. Se convirtió en la piedra angular de las relaciones internacionales con el Tratado de Westfalia de 1648. Durante la revolución francesa, el rey fue derrocado y el pueblo asumió la soberanía. Pero el concepto nacionalista de soberanía suplantó pronto a la versión dinástica. Hoy en día, aunque no todos los Estados nacionales le responden democráticamente a sus ciudadanos, el principio de la soberanía es un obstáculo a la intervención desde afuera en los asuntos internos de los Estados nacionales.

“Pero la verdadera soberanía le pertenece al pueblo, quien a su vez la delega en sus gobiernos. Si los gobiernos abusan de la autoridad que le han confiado y los ciudadanos no tienen oportunidad de corregir esos abusos, se justifica la interferencia extranjera. Al especificar que la soberanía se basa en el pueblo, la comunidad internacional puede penetrar las fronteras de los Estados nacionales para proteger los derechos de los ciudadanos. En particular, el principio de la soberanía del pueblo puede ayudar a resolver dos desafíos modernos: los obstáculos para llevar asistencia de manera eficaz a los Estados soberanos, y los obstáculos a la acción colectiva global que hace frente a los Estados que viven conflictos internos.

“Ese principio ha guiado mi red de fundaciones. En todos los países, nosotros creamos una junta local de ciudadanos y canalizamos nuestro apoyo a través de ella...

“En efecto, los gobernantes de un Estado soberano tienen la responsabilidad de proteger a los ciudadanos del Estado. Cuando dejan de hacerlo, la responsabilidad se transfiere a la comunidad internacional”.

Una de las ironías del argumento de Soros aquí, es que se fundamenta en la “doctrina jurídica” del jurista nazi Carl Schmitt, la cual compartían tanto la revolución de Chávez dirigida por los británicos (Chávez decía que “la voz del pueblo es la voz de Dios... Chávez es el pueblo y al pueblo no lo paran”); y también la comparte la contrarrevolución neoconservadora bajo la cubierta de “R2P” de las redes del agente británico Gene Sharp. Ambos lados de la operación británica se fundamentan en la idea del “hombre hobbesiano” y su necesidad concomitante de un Leviatán.

Como lo señaló recientemente Helga Zepp-LaRouche: “Yo creo que la mayoría de la gente coincidiría conmigo en que él [Soros] es la cara fea del capitalismo neoliberal, si es que lo han visto alguna vez”.