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Los gobiernos europeos y de EU están paralizados; la crisis es momento para las grandes ideas de LaRouche

13 de febrero de 2019
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La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, viajó a Berlín para sostener una reunión bilateral con la Canciller alemana, Angela Merkel, en su despacho, el 11 de diciembre de 2018 (foto: flickr/number10gov).

12 de febrero de 2019 — Una crisis, hechura de la fallida élite británica, se ha apoderado de los gobiernos de las “principales potencias” de Europa —incluyendo categóricamente al del propio Reino Unido— que ha eliminado su credibilidad y le ha quitado la capacidad de gobernar. El único gobierno estable que queda es el de Italia, porque su nuevo gobierno rechazó la geopolítica británica.

La insistencia de los británicos en una confrontación bélica de la OTAN con Rusia, y la obstinada imposición de la austeridad económica incluso antes del crac financiero, ha hecho estallar a la coalición y ha desatado protestas masivas en contra de esos gobiernos que “dirigen el mundo occidental”, y que han intentado imponer esas políticas de austeridad. Están paralizados, en esencia, vacíos de poder, mientras que sus economías se hunden una por una, en la recesión.

Pero el abierto intento de golpe, dirigido por los británicos, en contra del Presidente Donald Trump, que está en marcha ya desde hace tres años, desde que se declaró candidato, también ha paralizado al gobierno de Estados Unidos.

Desde que Trump ha dejado en claro sus intenciones de establecer relaciones de cooperación con Rusia y con China, y de acabar con las guerras de “cambio de régimen”, los británicos lo han atacado furiosamente a través de las élites de la OTAN en Europa, a través del “asesino jurídico” Robert Mueller, a través de los belicistas neoliberales demócratas y republicanos neoconservadores, lo cual ha convertido cada pequeño avance en todo un año de trabajo.

A pesar de los actos ejecutivos individuales de Trump, ante los ojos de los estadounidenses, el gobierno se ha vuelto incapaz de funcionar. Su política de paz y de cooperación está bloqueada por la política belicista británica.

En una crisis de este tipo, de vacío de gobiernos creíbles, muchos ciudadanos pensantes empiezan a despreciar las letanías que los liberales y conservadores recitan de sus manuales y de sus recetarios. La población pensante busca explicaciones a los hechos en un nivel superior, histórico incluso. De ahí el creciente éxito de la movilización del Comité de Acción Política de LaRouche, que lleva 18 meses, para mostrar a los estadounidenses que se trata precisamente de un intento de golpe de Estado británico en contra del Presidente Trump. La campaña empezó a mediados de 2017 con la circulación masiva del folleto de LaRouche PAC sobre el “sicario judicial” Robert Mueller [“Robert Mueller es un asesino judicial amoral: Hará su cometido se lo dejas”]. Los estadounidenses ahora entienden más rápidamente este ataque de la inteligencia británica; los “expertos” a favor de Trump reflejan esto y lo aceptan.

La verdadera historia de “cómo caímos en esta crisis”, exige un nivel de pensamiento superior, del cual algunos han llegado a ser capaces. Se trata de la furiosa reacción imperial británica al éxito potencial, de 50 años de trabajo organizativo de la campaña de Lyndon y Helga LaRouche para crear un paradigma económico para desarrollar a los países en desarrollo con crédito y capacidades de máquinas herramienta de las potencias industriales.

Los “grandes proyectos” de infraestructura que ellos denominaron el Puente Terrestre Mundial, se han venido adelantando a lo largo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Existe el potencial para crear un “triángulo” de desarrollo de Rusia, India y China, que se una a Estados Unidos en un nuevo sistema de crédito internacional, un Nuevo Bretton Woods, como lo ha especificado Lyndon LaRouche por décadas. Y su encarcelamiento de hace treinta años, instigado por los británicos, se convirtió en el paradigma para el plan británico para tumbar al Presidente Trump ahora.

En el reclutamiento para la conferencia nacional del Instituto Schiller durante el fin de semana del Día del Presidente, hay signos de beneplácito de que este nuevo entendimiento se puede consolidar. El paradigma de progreso económico de los LaRouche, dirigido por la ciencia y la cultura clásica para restaurar la humanidad en la gente, es el tema de la conferencia, “Forjemos una nueva época más humana par ala humanidad”.