El método, descubrimientos y coraje de LaRouche son el futuro

14 de febrero de 2019

12 de febrero de 2019 — Informamos con mucha aflicción que Lyndon LaRouche falleció este martes 12 de febrero, a la edad de 96 años. Los que lo amamos estamos de duelo. Es una profunda pérdida. No sería posible ni apropiado aquí tratar de resumir precipitadamente en estos primeros momentos de tristeza la profunda contribución que Lyndon LaRouche ha hecho a la humanidad. Pero, para propósitos de la evaluación presente, lo podemos honrar retomando uno de los imperativos que el siempre puso en primer plano: juzguen las ideas y las acciones por la forma en que contribuyen al progreso futuro de la humanidad. Desde esa perspectiva, estamos en un momento crucial de la batalla.

Empezando con el lado negativo, en Europa continúan las maniobras geopolíticas increíblemente estúpidas, en donde los gobiernos andan tratando de esquivar un paradigma de progreso. Por ejemplo, se dio a conocer recientemente un informe nuevo, “El gran enigma, ¿quien va a recoger los pedazos?”, elaborado por la Conferencia sobre Seguridad Munich, que se va a reunir a fines de esta semana. El informe se refiere al caos del “orden internacional liberal” pero sugiere cosas como que los principales Estados miembros de la OTAN en Europa se distancien tanto de Estados Unidos como de la OTAN y en vez de esto, formen un club junto con Francia, para ingresar al nuevo bloque militar del Presidente Macron.

Mientras tanto, el secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, visitó esta semana Hungría y Eslovaquia, en donde exhortó a los países de Europa Central a distanciarse de China y Rusia y que en vez de esto se agrupen con el bloque estadounidense. Todo este esquema de enfrentamientos de uno contra otro es un sistema de callejones sin salida y muy peligroso. Es un esquema salido directamente del libro de jugadas del imperialismo británico. Seguramente mañana veremos más de este tipo de jugadas en Polonia, cuando el secretario de Relaciones Exteriores británico se una a Pompeo y al vicepresidente Mike Pence, para reunirse sobre planes de seguridad para el Medio Oriente.

Lo opuesto, el ímpetu positivo se ve en los repetidos llamados del Presidente Donald Trump, a que Estados Unidos se libre de las “guerras perennes”. Esta es una precondición para un futuro en beneficio de todos. Por ejemplo, sigue adelante sin interrupciones la planificación regional para la cumbre en Hanoi entre Trump y el mandatario de Corea del Norte Kim Jong-un en Hanoi el 27 y 28 de febrero. Hoy, funcionarios vietnamitas están en Pyongyang haciendo arreglos, no solo para la cumbre sino para una posible visita de Estado de Kim a Vietnam, la cual sería la primera de este tipo, desde la visita del abuelo de Kim, Kim Il-sung hace 50 años. Hoy se reunieron los enviados chinos y rusos sobre cómo ayudar a que la reunión entre Trump y Kim sea lo más exitosa posible.

En solo dos meses se realizará la conferencia mundial sobre esta dinámica donde todos ganan, el segundo Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional en China. El Presidente Xi Jinping se refiere a este proceso como la construcción de “una comunidad con un futuro compartido por toda la humanidad”.

El trabajo de toda la vida de Lyndon LaRouche sentó las bases para esto, y mucho más allá. Como a él le gustaba recordarnos: el futuro determina el presente.