En el Consejo de Seguridad de la ONU, el felón Elliot Abrams justifica intervenir en Venezuela para “proteger” a su población

28 de febrero de 2019

28 de febrero de 2019 – El felón de fama por la operación “Irán-Contras”, Elliot Abrams, ahora como “Enviado Especial para Venezuela”, participó como representante oficial de Estados Unidos en la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada el martes 26 por Estados Unidos. Ahí, Abrams regurgitó la justificación neoconservadora para un cambio de régimen en Venezuela, citando la “inestabilidad y violencia”, ocurrida el 23 de febrero —supuestamente ocasionada por el régimen de Maduro—durante el intento fallido de entrar a Venezuela sin ninguna autorización.

La única forma de ponerle fin a esta tiranía, pontificó Abrams, es mediante “elecciones libres, justas y transparentes, que abarque a todos los sectores de la sociedad y todos los partidos políticos”. Obviando el hecho de que cualquier gobierno impuesto por una intervención extranjera sería inviable, incluso sugirió que las fuerzas de Guaidó podrían aliarse a los “chavistas” para reconstruir el país.

Estados Unidos va a introducir una resolución esta semana pidiendo nuevas elecciones y que Nicolás Maduro deje el cargo “pacíficamente”. Lo más probable es que Rusia la vete.

El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza sugirió ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, que el Presidente Donald Trump y Maduro se sienten y trabajen sobre una solución a la parálisis actual. “Vamos a proponer una ruta para el diálogo y, ¿por qué no?, una reunión entre el Presidente Trump y el Presidente Maduro”. También denunció la “agresión estadounidense” en contra de Venezuela (sanciones, medidas económicas punitivas) e hizo un llamado a todos los presentes para que protesten por estas medidas unilaterales. Sin embargo, 60 miembros acobardados de la Comisión, la mayoría de ellos europeos y estadounidenses, se salieron del salón mientras Arreaza hablaba.

Abrams descartó cualquier tipo de diálogo, y proclamó farisaicamente “Nosotros ponemos en tela de juicio el propósito y el posible resultado del supuesto diálogo con alguien que preferiría bloquear y quemar medicamentos antes que verlos en manos de niños venezolanos”. Sin embargo, se vio obligado a responder a los comentarios del embajador ruso Vassily Nebenzia que lo acusó de usar “retórica de la Guerra Fría”. Ofuscado, rechazó la acusación de que Estados Unidos esté planeando una intervención militar. Abrams despotricó que Estados Unidos no tenía por qué aceptar “acusaciones de intervención militar de un país que está ocupando territorio en Georgia y Ucrania, Osetia del Sur y Abjasia, en Crimea. No aceptamos tales acusaciones de intervención”.