Con el desplome del tejido social en Estados Unidos, se disparan las enfermedades infecciosas

11 de marzo de 2019

11 de marzo de 2019 — Se está volviendo cada vez más frecuente en muchas localidades de Estados Unidos que se disparan enfermedades infecciosas debido a la ruptura del tejido social y a la carencia de disponibilidad de servicios médicos y de salud modernos. Esta es una condición que acompaña a la horrible realidad del aumento en las tasas de muerte debido a sobredosis de drogas y suicidio en el país. En general, la tasa de incidencia de enfermedades infecciosas de todo tipo (desde transmitidas por alimentos hasta respiratorias) se había venido reduciendo durante décadas del siglo 20, pero a partir del 2000, en la medida en que se estableció la “economía de casino” con mayor virulencia, la tasa de enfermedades infecciosas ha empezado a aumentar.

Enfermedades de transmisión sexual y drogas. Nacionalmente, la sífilis está estableciendo récords, después de que la enfermedad había sido casi totalmente erradicada en EU. Si se emplean antibióticos a tiempo, la enfermedad se puede tratar con éxito, pero sin esto, el daño es permanente y la muerte muy probable. La incidencia de sífilis en EU se elevó un 73% en promedio en un período de cinco años, entre 2013 y 2017. Para las mujeres se remontó a un 156% en el transcurso de este período. Las tasas más altas son en California y Nevada y en Louisiana. Expertos sobre salud pública en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por siglas en inglés) y otros lugares, coinciden en que este resurgimiento de la sífilis está relacionado al uso de drogas, y en particular al aumento en el uso de metanfetaminas. Un análisis de casos del CDC del período 2013-2017, muestra que una tercera parte de los que sufren sífilis usaron metanfetaminas en el último año. El condado de Fresno, California tiene la tasa más alta de sífilis congénita en la nación, dado que se calcula que dos terceras partes de las madres que sufren sífilis son drogadictas.

Tifo. Esta enfermedad bacterial, cuyo vector son insectos (pulgas, garrapatas), que ocasiona fiebre y otros síntomas, llegó a ser tan rara en Estados Unidos que la CDC decidió sacarla de la lista en 1994. Pero poco después, con su reaparición en California, ahora está de nuevo en aumento siguiendo un patrón que atraviesa todos los estados del sur, desde el sur de California hasta el sureste de Texas, y se extiende hasta la costa del Golfo de Florida. Es una epidemia en Los Angeles, asociada con los vagabundos en la calle, rodeados de basura, deshechos humanos y ratas. El caso reciente muy conocido de la Abogada Adjunta de la ciudad Liz Greenwod, quien enfermó de tifo el mes pasado, se rastreó hasta las ratas en el Ayuntamiento de Los Angeles. Pero también otros animales son portadores de las pulgas infectadas, desde zarigüeyas hasta gatos, que ahora están llevando la enfermedad a Long Beach y otras comunidades más alejadas.

En Texas, el número de casos de tifo se elevó de 30 al año, a 519 al año en un período de 14 años, de 2003 a 2017. El condado de Hidalgo tiene la mayor incidencia, con 99 casos en ese período. El condado Harris en Houston ocupa el segundo lugar, con 71 casos.

Sarampión. Existen ahora varios casos de brotes de sarampión en EU, lo que refleja una vulnerabilidad a la infección, cuando se introduce desde el exterior en una comunidad que tiene bajas tasas de vacunación. El CDC informó esta semana que el año 2019 sentó el record del peor año de casos de sarampión en 17 años. De enero a febrero se han reportado más de 200 casos, con brotes en 11 estados.

En Estados Unidos se había declarado eliminado el sarampión nativo, después de que se informó sobre el último caso endémico en el 2002. Pero siempre que el microbio ataca una comunidad con pocas tasas de vacunación se puede establecer la enfermedad. El patógeno es excepcionalmente transmisible. Sigue siendo infeccioso por dos horas, después de haber abandonado al portador humano. Muchas legislaturas estatales han vuelto más rigurosos los requerimientos para otorgar permisos de renuncias voluntarias a recibir vacunas, que se habían venido otorgando muy libremente argumentando “objeciones filosóficas” a la vacunación.