Halcones de la guerra de Cheney esperan que la visita de Bolsonaro a EU meta a Brasil en el moribundo orden mundial de la OTAN

18 de marzo de 2019

18 de marzo de 2019 — El nuevo Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y su compinche fundamentalista de derecha, Ernesto Araujo, ministro de Relaciones Exteriores, estarán en Washington, DC, del 17 al 19 de marzo, para sostener reuniones con el Presidente Donald Trump y otros funcionarios de alto nivel.

Con motivo de esta visita, el periódico Miami Herald publicó el 11 de marzo un artículo de Paula Dobriansky, quien fue subsecretaria de Estado para Democracia y Asuntos Globales durante los dos períodos de la presidencia de George W. Bush, en donde plantea lo que las instituciones dominantes neoconservadoras esperan consolidar con esta visita: Una asociación estratégica entre Estados Unidos y Brasil que ve a Brasil “rechazando al BRICS... para integrarlo a las instituciones económicas de Occidente” como la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCED); que se aleje de China (el principal socio comercial de Brasil) dado “el comportamiento económico depredador de Pekín”; y que Brasil se una a Colombia como socio de la OTAN.

Lo principal en su agenda inmediata es aliarse a Estados Unidos para derrocar al gobierno de Maduro en Venezuela.

Dobriansky ubica “los fundamentos conceptuales” para esta estratagema de Bolsonaro en la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS en sus siglas en inglés) de diciembre del 2017, “que se centra en los esfuerzos de Rusia y China para socavar la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos y que reafirma las ventajas invaluables que ofrecen nuestras asociaciones firmes con aliados y socios”. John Bolton lanzó su campaña en contra de la “Troika de la tiranía” (Venezuela, Cuba y Nicaragua), escribe ella, para poner en acción la estrategia de la NSS en el hemisferio occidental.

Bolsonaro y Araujo son mucho más cercanos a Steve Bannon de lo que están del Presidente Donald Trump (a Bannon lo invitaron para asistir a una cena con el presidente Bolsonaro en DC, la noche anterior a que se reúna con el Presidente Trump), y el papel que juegan en esta “alianza estratégica” fraudulenta está cuestionado incluso dentro de su propio gobierno, incluyendo a círculos del ejército en torno al general Hamilton Moura, vicepresidente de Brasil.

Dobriansky deja muy claro que los arquitectos verdaderos de esta estratagema no son payasos como Bannon, Bolsonaro y Araujo, sino el núcleo duro de la maquinaria de guerra de Cheney. Dobriansky es parte de la directiva del Atlantic Council, la Fundación Smith Richardson, la Freedom House y la Fundación para la Defensa de la Democracia (Kristol/Woolsey/Richard Perle/Buck Revell, fanáticos denominados como “El Comité para hacer que el mundo explote”); ella fue miembro fundador del infame proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC en sus siglas en inglés), y fungió como funcionaria principal en el gruó de inteligencia británica Thomson Reuters. Ella promovió la “revolución de color” en Ucrania en el 2004 y 2005 siendo subsecretaria de Estado, continuando la labor de su padre ucraniano-americano, Lev Dobriansky, quien tuvo un papel clave para traer las redes nazi de Stepan Bandera a la inteligencia de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

Asimismo, Paula Dobriansky estaba metida hasta la coronilla en la promoción internacional de los tratados sobre el “cambio climático”.