Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Xi Jinping: China e Italia son “emblemas de la civilización oriental y occidental”

21 de marzo de 2019
trump-xi-2017-handshake.jpg
El Presidente Donald J. Trump y el Presidente Xi Jinping se saludan en un acto cultural en el Gran Salón del Pueblo, el jueves 9 de noviembre de 2017, luego de una Cena de Estado en su honor, en Pekín, Republica Popular de China.

21 de marzo de 2019 — El Presidente de China, Xi Jinping, llegó hoy a Italia en visita de Estado para su histórica cumbre en la que Italia contempla unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta; como es su costumbre siempre que visita algún país, publica un artículo editorial en algún diario local; en esta ocasión, publicó en el diario italiano Corriere della Sera un artículo que la cadena noticiosa china CGTN reprodujo en inglés bajo el título, “East Meets West—A New Chapter of Sino-Italian Friendship” (El Oriente se encuentra con el Occidente; un nuevo capítulo en la amistad sino-italiana). Xi inicia de esta manera: “China e Italia son ejemplos estelares de las civilizaciones oriental y occidental, y ambas naciones han escrito capítulos espléndidos en la historia del progreso humano. Lugar de nacimiento de la antigua civilización romana y cuna del Renacimiento, Italia es conocida al pueblo chino por sus imponentes monumentos antiguos y las obras maestras de grandes nombres en el arte y en la literatura”. Luego repasa los nexos de la Ruta de la Seda entre la dinastía Han y el imperio romano; los viajes de Marco Polo y sus escritos que “incitaron la primera ola de ‘fiebre china’ entre los países europeos”; los jesuitas italianos que restauraron los intercambios científicos y culturales entre oriente y occidente en los siglos 15 y 17; hasta el establecimiento de relaciones entre Italia y la República Popular de China en 1970.

“China espera trabajar con Italia para hacer avanzar la cooperación en La Franja y la Ruta”, señala Xi en su editorial. “Nuestros dos países pueden aprovechar nuestros lazos históricos y culturales forjados a través de la antigua Ruta de la Seda, así como nuestras ubicaciones geográficas para alinear la cooperación y la conectividad bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta con el plan de Italia de desarrollar sus puertos norteños y el programa de InvestItalia, y construir conjuntamente La Franja y la Ruta de la nueva era sobre el mar, sobre la tierra, en el aire, en el espacio y en el dominio de la cultura”, propuso Xi en su artículo editorial.

¿Y cuál es la respuesta de la casta dominante en el mundo occidental, a este importante paso hacia la realización de la misión histórica de la humanidad para unir al mundo entero, para cooperar en la creación de un mejor futuro para la humanidad? Histeria, contra Italia y contra China, por atreverse a perturbar el “propósito común” del occidente de contrarrestar a la “amenaza” china a “nuestra forma de vida”. Esto se evidencia en la respuesta de los medios informativos al acto público que se realizó en Milán el pasado 13 de marzo, en el cual el director de la comisión del gobierno de Italia sobre China, Michele Geraci, habló al lado de la fundadora y presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, con el propósito de unir al mundo en torno al espíritu de la Nueva Ruta de la Seda. La casta dominante occidental está todavía más aterrada del poder de las ideas de Lyndon LaRouche muerto que en vida; sus ideas se rehúsan a morir con la carne.

Un fenómeno similar se ve en Alemania, en el ataque desaforado que publicó el diario Bildzeitung contra el presidente de la Asociación Federal para la Iniciativa Alemana de la Ruta de la Seda (BVDSI, en sus siglas en alemán), Hans von Helldorff, quien también habló junto con la señora Zepp-LaRouche en un seminario sobre La Franja y la Ruta auspiciado por el Instituto Schiller en Berlín el pasado 27 de febrero. Uno puede tener por seguro que la gira de Xi Jinping por Italia, Mónaco y Francia, cambiará la dinámica en toda Europa.

En todas partes la población se ve enfrentada con la demencia de programas tales como el “Nuevo Trato Verde” y la histeria contra La Franja y la Ruta, para no mencionar el peligro de una guerra global, y en todo esto cada vez más reconoce la verdad de las advertencias de LaRouche y de sus soluciones.

Las diatribas en contra de China y en contra de Italia presentan a Italia como si estuviese enfrentado a los propósitos del Presidente Donald Trump. Pero en realidad todo esto no es más que “noticias falsas”, como diría Trump. Aunque varios de los miembros del gabinete de Trump, así como también el vicepresidente Pence, vociferan periódicamente contra La Franja y la Ruta, y la tildan de “complot imperial” para apoderarse del mundo y alejarlo de la “potencia única”, lo cierto es que la única vez que la prensa informó de un comentario de Trump en contra de La Franja y la Ruta, fue de un informe de tercera mano de una reunión privada, que después se demostró que eran mentiras. La próxima semana Trump enviará a sus negociadores a China para continuar con los planes para llegar a un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, el cual, podría y debería crear las condiciones para que Estados Unidos se una junto a Italia a la cooperación que propone La Franja y la Ruta, un programa en el que LaRouche ha insistido como el paso necesario para acabar con la campaña permanente del partido bélico angloamericano para desatar una confrontación y guerra con Rusia y China; y como el medio para iniciar un nuevo paradigma basado en las metas comunes de la humanidad.

El Rusiagate está a punto de desmoronarse, y el propio Trump ha empezado a identificar al origen británico de toda la farsa. Despertar a la población estadounidense a la verdadera naturaleza de la crisis subyacente — la confrontación hasta la muerte del sistema imperial británico contra la restauración del Sistema Americano de Hamilton, John Quincy Adams, Lincoln y Roosevelt, a través del genio de los descubrimientos de LaRouche— requiere que la campaña para exonerar a LaRouche se extienda por todas partes.