El Presidente Trump está correcto, John McCain era un monstruo genocida fascista

23 de marzo de 2019

23 de marzo del 2019 — El 21 de marzo de 2019, la prensa dominante de Estados Unidos amaneció furiosa con Donald Trump, porque se pronunció contra el fallecido senador John McCain. La narrativa del día fue que un Presidente rabioso pateó un cadáver que lleva todas las medallas militares posibles de Estados Unidos en su traje sepulcral. Dicen que el Presidente ha violado cada uno de los protocolos oficiales de Washington. Como es usual, el Washington oficial, los senadores republicanos cómplices y todo su circo de la prensa cercanos mienten con toda desfachatez, flagrantemente, al pueblo estadounidense. No es que no sea inesperado, ya que es conocido que McCain se refería a los medios de comunicación como sus “bases”. De allí el título de este pequeña memoria sobre este sujeto.

Con respecto a Trump, McCain no solo hizo campaña en contra de él; además se comprometió con los británicos, en una insurrección para revertir los resultados de las elecciones presidenciales de 2016. Fue McCain el que jugó el papel decisivo en el complot para publicar el expediente descaradamente falso del ex agente del MI6, Christopher Steele. Fue McCain quien aceptó ser la conexión noticiosa para la filtración de todo el expediente marrullero de Steele, a varios medios de prensa. Es a McCain a quien con toda la razón hay que responsabilizar por el hecho de que, cuando el 45avo Presidente de Estados Unidos asumiera el cargo, fue recibido mundialmente con titulares escandalosos, afirmando que Vladimir Putin le hizo sus “favores” al nuevo Presidente estadounidense; que Putin lo agarró retozando con prostitutas en Moscú, quien a petición de Trump, se orinó en una cama en la que durmieron los esposos Obama. Esta fue la afirmación enferma, central y repugnante vendida por el héroe favorito de Washington de la guerra de Vietnam, y su compinche del MI6, Christopher Steele. La familia de McCain convirtió el funeral de McCain en un festival en contra de Trump, conforme a direcciones explícitas que dejo el ex senador, forzando al Presidente por la dignidad de su cargo, a respetar cada uno de sus deseos para un funeral de Estado, en el cual el Presidente no pudo participar a petición de la familia.

El semanario Executive Intelligence Review documentó en varios artículos el modo en que se promovió el ascenso político de McCain. Fue financiado por los millones de la segunda esposa de McCain, provenientes de la mafia. Para obtener esos millones, él dejó a la esposa que se había mantenido junto a él durante todo el tiempo que estuvo cautivo en Vietnam y que educó a sus tres hijos. Cindy McCain, su segunda esposa, se hizo adicta a las drogas después de que se casó con McCain. Ella robaba medicamentos de su organización benéfica y atribuyó su adicción a su matrimonio.

Las aspiraciones políticas de McCain siempre fueron acordes a su fidelidad a las metas políticas de los británicos. Su padre, el almirante John McCain, Jr., educó a su hijo sobre la superioridad de los métodos imperiales británicos. El poema preferido de su padre era “Ave Imperatrix” (Viva la emperatriz), la oda de Oscar Wilde al imperio británico.

McCain y su colega “bull moose”, Joe Lieberman, fueron personajes claves para orquestar la guerra contra Iraq, implementando deliberadamente la tesis de Samuel Huntington del “Choque de Civilizaciones” para imponer guerras permanentes y genocidio en el Medio Oriente. Luego del desastre en Iraq, McCain en repetidas ocasiones apoyó a terroristas declarados, incluyendo a Al-Qaeda y a lo que se convertiría en el EIS, para llevar a Siria y a Libia guerras genocidas similares. Las guerras que él patrocinó y por las cuales abogó de la manera más beligerante posible, dejó millones de personas muertas y a toda la región devastada y ardiendo. Nada extraño para alguien que todavía insistía en llamar “amarillos” a los vietnamitas y que era conocido por sus arrebatos espontáneos de furia y odio en contra de sus colegas en momentos en que estaban desprevenidos.

Como señala el periodista Max Blumenthal en el resumen que hace sobre la carrera de McCain, el odio visceral de McCain contra los comunistas lo llevó a formar parte de la Junta Asesora de la filial estadounidense de la Liga Anticomunista Mundial (WACL en sus siglas en inglés) a mediados de la década de 1980. (iscrrmaxhttps://consortiumnews.com/2018/08/27/the-other-side-of-john-mccain/). “Geoffrey Stewart-Smith, ex líder del capítulo británico de la WACL quien se había volteado en contra del grupo en 1974, describe la organización como una ‘colección de nazis, fascistas, antisemitas, vendedores de falsificaciones, racistas enfermos, y corruptos. Se ha convertido en una internacional antisemita’. Entre quienes acompañaban a McCain en esta organización estaban personas conocidas como Jaroslav Stetsko, colaborador ucraniano de los nazi quien ayudó en la vigilancia del exterminio de 7,000 judíos en 1941; el brutal ex dictador argentino Jorge Rafael Videla; y el líder de los escuadrones de la muerte guatemaltecas Mario Sandoval Alarcón”.

McCain siguió con esto, dando su apoyo manifiesto a neonazis que eran las tropas de choque para el golpe de Estados angloamericano del 2014 contra Ucrania. Como escribe Max Blumenthal: “El 14 de diciembre del 2013, McCain estuvo en una reunión en Kiev con Oleh Tyanhbok, un fascista que había surgido como destacado líder de la oposición. Tyanhbok ha financiado el Partido Nacional Socialista, fascista, una organización política de ultraderecha que se presenta como ‘la última esperanza de la raza blanca, de la humanidad como tal’. No le entusiasman los judíos, y se llegó a quejar de que una ‘mafia moscovita-judía’ había tomado el control del país, y que los habían fotografiado haciendo saludos nazi de Sieg Heil durante un discurso. Aparentemente nada tenía ninguna importancia para McCain. Ni tampoco la tuvo la escena de los neonazis del Sector Derecha llenando la plaza de Maidan, en Kiev, cuando aparecía el en el escenario para apoyarlos”.