Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Ahora la exoneración puede cambiar todo

26 de marzo de 2019
trump-march22-2019.jpg
El Presidente Donald J. Trump saluda en su camino por el Patio Sur de la Casa Blanca, el vienres 22 de marzo de 2019, para abordar el "Marine One" rumbo a Palm Beach, Florida, donde se reunió con dirigentes caribeños. (Foto oficial de la Casa Blanca).

26 de marzo de 2019 — El Presidente Donald Trump calificó correctamente a los sucesos “judiciales” de la semana pasada como su exoneración. Y esto puede llevar ahora a que sucedan cambios profundos en la situación de Estados Unidos y del mundo, que se estaba volviendo extremadamente peligrosa.

El abogado personal del Presidente, Rudy Giuliani, se refirió de inmediato a la cuestión de conseguir “el nombre de la persona que inició esto”. Nosotros sabemos que el ahora desinflado “Rusiagate” se inició desde el 2015 en el Cuartel General de Comunicaciones británico (el GCHQ, la agencia de seguridad nacional británica) y en la agencia de inteligencia foránea británica MI6, las redes de inteligencia bajo la dirección de sir Richard Dearlove y sir Andrew Wood; el Presidente y su abogado saben que el ataque vino de los británicos. Por lo tanto, una investigación bien enfocada desde la Casa Blanca va hacer estallar la “relación especial” entre Estados Unidos y Gran Bretaña, junto con las políticas bélicas y de Guerra Fría del imperio británico. Eso acabaría con la política de confrontación bélica geopolítica en la que Londres ha arrastrado a Trump a través la campaña macarthyista incansable, dirigida vergonzosamente en el terreno por los demócratas más prominentes, que son los nuevos “neoconservadores” verdaderos.

El Presidente Trump se volvería relativamente más libre de seguir la perspectiva política de la que ha hablado pero que se le ha impedido realizar, de cooperar con las otras grandes potencias, Rusia y China en particular, para consolidar la paz y quizás también para cooperar en el desarrollo de las regiones asoladas por la guerra.

Lo mejor de todo es que este cambio repentino se inicia en el momento justo en que en el plano internacional, se expande el nuevo paradigma de progreso económico y científico que encarna la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, con sus grandes proyectos de infraestructura, en Asia, África, Iberoamérica, y ahora en Europa con el nuevo acuerdo entre Italia y China.

Pero el movimiento de LaRouche –-que fue el primero en trazar a la inteligencia británica en este ataque deplorable contra la Presidencia de Estados Unidos, y puso ante la población esta verdad fundamental— debe ahora tomar la delantera para realizar estos cambios. No solo ha estado luchando por los cambios económicos para hacer posible esto, empezando con la separación bancaria de la ley Glass-Steagall y el crédito nacional hamiltoniano, y por los avances científicos en la energía nuclear y la exploración espacial en vez del pesimismo radical “verde”.

Más al punto de la cuestión: El enjuiciamiento y persecución de los medios masivos en contra de Lyndon LaRouche y de su movimiento impusieron a Estados Unidos tres décadas de desindustrialización, desmoralización cultural y guerra. Se privó al país del liderato económico y estratégico que representaba LaRouche contra los derrumbes financieros que el pronosticó de manera precisa, y se le privó de los grandes proyectos y avances científicos que diseñó para muchas regiones del mundo.

Y quienes organizaron los ataques en su contra, fueron precisamente quienes ahora su movimiento ha identificado de nuevo en el “Rusiagate”, la inteligencia británica que temía su amenaza al “ecofascismo” de la familia real; los anglófilos de Estados Unidos como Henry Kissinger, quien pidió el enjuiciamiento de LaRouche en instancias oficiales; los banqueros de Wall Street; y sobre todo, los medios liberales del país.

LaRouche debe ser exonerado ahora, como lo exige la campaña nacional para ese objetivo, para exonerar y liberar al país para sus ideas. Y es el Presidente Trump quien puede ser liberado para exonerar a LaRouche, y liberarse a sí mismo para actuar como se lo proponía hacerlo en la Casa Blanca.

La presidente del Instituto Schiller Helga Zepp-LaRouche, habló con los organizadores de este esfuerzo ayer, y dijo: “Obviamente, tiene que llevar hasta los británicos. ¿Saben Trump y Giuliani, y esta gente que fue la inteligencia británica? Pueden estar 100% seguros que lo saben. Pero obviamente nos toca a nosotros absolutamente acelerar esta campaña, y el mejor modo de hacer eso es impulsar la exoneración de Lyn, porque como lo hemos dicho muchas veces, fue exactamente el mismo aparato —al que atraparon ahora en la perpetración de un intento de golpe contra el Presidente de Estados Unidos y fracasaron— que estuvo detrás el enjuiciamiento ilegal de Lyn y de sus colegas, y los que estuvieron detrás del encubrimiento del 11-S. Y se tiene que llevar ante la justicia a esa gente, y Lyn tiene que ser exonerado. Porque mientras haya esa situación de que hubo algo legítimo para lo que le hicieron a Lyn, seguirán bloqueando a la gente el acceso a sus ideas.