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Londres sería mucho más feliz, si tan solo no existiera la realidad

11 de abril de 2019
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El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, pasea por la exhibición de la NASA en el Simposio Espacial, el martes 9 de abril de 2019, en el Salón Broadmoor de Colorado Springs, Colorado. (Foto: NASA/Aubrey Gemignani).

10 de abril de 2019 — La realidad es que el espíritu del Proyecto Apolo de John Kennedy se agita de nuevo en estas tierras, con el anuncio que hizo el gobierno de Trump la semana pasada sobre el plan para dar un impulso acelerado a la misión para regresar a la Luna, rumbo a Marte. El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, dio un discurso entusiasta al Simposio Espacial en Colorado Springs, el pasado martes 9, en donde declaró: “Esta vez vamos a ir a la Luna para quedarnos. Y lo otro que es también singular, es que, cuando vayamos a la Luna, vamos a ir con una coalición de socios internacionales”.

La realidad es también que el Segundo Foro sobre la Franja y la Ruta, que se llevará a cabo en Pekín a fines de abril, está tomando forma como uno de los puntos de inflexión en la batalla por el desarrollo económico. Hay actualmente 124 países y 29 organismos internacionales que han firmado acuerdos de cooperación con China en torno a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, según anunció hace unos días el miembro del politburó de China, Yang Jiechi. “La opinión dominante de la comunidad internacional, es de apoyo a la Iniciativa de la Franja y la Ruta”, declaró Yang.

Y la realidad, más aún todavía, es que ambas iniciativas estratégicas revolucionarias se cuentan entre los programas principales que promovió Lyndon LaRouche por décadas, y que ahora están tomando forma en el escenario mundial.

No ha dejado de observar esto el imperio británico, que ha tratado siempre de convencer al mundo, filosófica y políticamente, que cuando un hombre muere, su poder para afectar cambios en el universo, se desvanece con su ser físico. No están muy contentos (en realidad, están aterrados) con el crecimiento del poder las ideas de LaRouche, las cuales ellos consideran justamente como una amenaza existencial para su sistema.

¿Qué tiene que ofrecer a cambio el imperio británico? Demencia. Un sistema financiero mundial en desintegración. Una Unión Europea completamente disfuncional (si la crisis del Brexit se sigue alargando, la Unión Europea misma desaparecerá y no habrá nada de lo cual se tenga que salir el Reino Unido). Desestabilizaciones y guerras de cambio de régimen, desde Venezuela hasta Irán y Libia. La mentira constante de que Rusia interfirió en las elecciones de Estados Unidos, lo cual tiene la intención de intensificarse hasta llegar a una confrontación directa con esa superpotencia nuclear. El plan interminable para acabar con la Presidencia de Trump, impertérritos frente a los hechos de la verdad misma. Y por supuesto, la depravación cultural de una Nueva Guerra del Opio que están librando contra la población estadounidense, junto con la pornografía y otros elementos de contracultura que le acompañan.

Helga Zepp-LaRouche resumió ayer la situación estratégica de la siguiente manera:

“Tenemos el más increíble potencial para que el mundo se mueva muy rápidamente en la dirección del sueño de vida de Lyndon LaRouche, o sea, crear un orden completamente diferente, un Nuevo Paradigma, un nuevo conjunto de relaciones internacionales basado en la ciencia, en una visión para el futuro de la humanidad. Esta es claramente la dinámica dominante, subyacente, en el planeta”.

“Pero también es muy claro que nos encontramos en la batalla más feroz, porque el imperio británico se da cuenta claramente de que, si no recurren a sus trucos usuales de guerra y subversión y golpes de Estado y demás, podrían ser muy pronto completamente irrelevantes históricamente. Por lo tanto, son tan peligrosos como una bestia herida”, agregó.

Zepp-LaRouche señaló que es fundamental ayudar al Presidente Donald Trump a que se libere de estas presiones británicas, provenientes tanto desde el exterior como desde adentro de su propio gobierno, como es el caso del secretario de Estado Mike Pompeo y del Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, quienes han encabezado recientemente la marcha hacia la confrontación e incluso guerra con China, Rusia, Venezuela, Irán y otros.

Pompeo ha jugado también un papel particularmente destructivo en mantener la desacreditada gran mentira del Rusiagate, cosa que el informe de Mueller pretende ahora mantener viva. Fue Pompeo quien en octubre de 2017, en su capacidad de director de la CIA, se reunió con el ex director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés) William Binney, por instrucciones del Presidente Trump, para escuchar de Binney los hechos reales que muestran que Rusia no pudo haber hackeado la computadora del Comité Nacional Demócrata (CND). Pero aún conociendo estos hechos, Pompeo nunca dijo ni una sola palabra sobre su reunión con Binney, mucho menos sobre la falsedad de la gran mentira sobre el Rusiagate. Se tiene que obligar a Pompeo a que se sincere con respecto a la cuestión de Binney, y de todo el asunto del Rusiagate, y eso va a ayudar enormemente a limpiar el desbarajuste que enfrenta Trump.

En conclusión, Zepp-LaRouche señaló: “Todo esto viene junto con la absoluta necesidad de intensificar la campaña de exoneración de Lyndon LaRouche. El mejor y probablemente el único modo de parar a la maquinaria de guerra es la exoneración de LaRouche, porque abordaría y sacaría a la luz los crímenes cometidos por el mismo aparato que persiguió a LaRouche, que encubrió el 11-S, y que ahora dirige la operación del Rusiagate para derrocar a Trump. El Rusiagate ha quedado totalmente desacreditado y eso tiene que salir a la luz y se tiene que reconocer.

“Este período será uno de cambios increíbles. Habrá terremotos en Europa en las próximas elecciones europeas, lo cual podría cambiar el panorama en su totalidad. Tenemos las nubes pendientes de lo que sucederá con el Brexit. Tenemos una dinámica completamente cambiada en muchas zonas del mundo”.

Finalmente, Zepp-LaRouche alentó a sus asociados: “Estemos a la altura de la memoria y el espíritu de Lyndon LaRouche, y cumplamos la misión de crear un nuevo paradigma en el mundo, en donde todos los pueblos del planeta puedan tener una vida de seguridad y de paz”.

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

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