Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

A terminar de quitarle la presidencia de EU a los británicos; la exoneración de LaRouche es la clave

15 de abril de 2019
trump-april10-2019.jpg
El Presidente Trump firmó una Orden Ejecutiva sobre Energía e Infraestructura. firmó una Orden Ejecutiva para optimizar los procesos del gobierno federal relacioandos con el desarrollo de la energía y la infraestructura, el miércoles 10 de abril de 2019, en Crosby, Texas.

15 de abril de 2019 — El índice de aprobación del Presidente Donald Trump entre la población estadounidense se ha elevado en tanto que se ha desacreditado el intento de golpe del “Rusiagate” en su contra; se espera que el procurador general Barr entregue esta semana el informe de Mueller al Congreso, y entonces puede iniciar en serio la investigación del fraude de los confabulados en el golpe. Los acontecimientos decisivos van más a fondo.

Aparentemente, el Presidente entiende, si bien no lo proclama todavía en su propio nombre, lo que sus partidarios ya saben: que el plan para sacarlo del cargo viene de la inteligencia británica, debido a su propósito de cambiar la política estadounidense, de la geopolítica a la cooperación económica y la paz. Los presidentes de Estados Unidos, desde Truman, con la breve excepción de John Kennedy y de la Iniciativa para la Defensa Estratégica (IDE) de Ronald Reagan, han estado bajo el control completo de la política imperial británica desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.

Con la toma de posesión de Trump se inició una batalla para acabar con ese lamentable y sombrío dominio sobre la Presidencia de Estados Unidos, de guerras frías churchilianas, de guerras de cambio de régimen y geopolítica. La batalla empezó de inmediato con la prisa de los jefes de inteligencia que dejó Obama para entrampar al Presidente Trump en la operación del “Rusiagate” creada por la inteligencia británica. La batalla sigue todavía a todo fragor y el Presidente muy bien podría ganar.

Pero desde el primera día ha sido necesario que se aclare la verdad sobre la todavía más viciosa persecución judicial y propaganda de ataques contra Lyndon LaRouche, proveniente de las mismas fuerzas dirigidas por los británicos; que LaRouche sea exonerado y que sus programas nacionales e internacionales para el desarrollo sean adoptados. LaRouche había conducido una pelea de casi 40 años por la Presidencia estadounidense. En repetidas ocasiones, como candidato, pero con el objetivo más amplio en todo momento, de representar al verdadero Sistema Americano y el verdadero carácter estadounidense a muchas naciones, opuesto al carácter “imperial británico” que esas naciones habían visto desde que los británicos se apoderaron de Truman. Luego de llegar a ser el estadista más destacado promotor de los programas de desarrollo internacional y grandes proyectos de infraestructura en el mundo, LaRouche se volvió EL adversario más odiado del imperio británico.

Durante los próximos meses se acelerará una campaña para exonerar a LaRouche, para congregar un apoyo internacional, hasta llegar a la fecha del homenaje a LaRouche en Estados Unidos que se llevará a cabo en junio, luego de las extraordinarias expresiones de respeto y admiración hacia él que se manifestaron de parte de personalidades de Iberoamérica en el homenaje a LaRouche que se llevó a cabo el 11 de abril. El tema del homenaje en Estados Unidos será “El triunfo de Lyndon LaRouche”. En breve se publicará un folleto para la campaña en el que se resume su legado.

El Comité de Acción Política LaRouche (LaRouchePAC, en sus siglas en inglés) decidió este fin de semana, organizar varios capítulos por todo Estados Unidos al mismo tiempo, de manera que su liderazgo pueda dirigirse a los varios miles de activistas y partidarios para incorporar a más activistas a la campaña por la exoneración. Su misión es conseguir que el Presidente Trump actúe para exonerar a LaRouche, y de este modo desafíe y rompa la tenaza del paradigma imperial británico sobre la Presidencia de una vez por todas.

La reciente decisión del Presidente para avanzar con la misión Luna-Marte de la NASA, se reconoce como un nuevo potencial para el optimismo y el progreso en Estados Unidos, pero también para la cooperación científica y tecnológica con las otras potencias espaciales. Trump quería la cooperación entre las grandes potencias, con Rusia y China, así como India y Japón; el “Rusiagate” lo bloqueó; y ahora —en medio de un gran esfuerzo de Estados Unidos y China por lograr un acuerdo comercial verdadero— se levantan más olas de propaganda contra China en los medios dominantes, en ambos partidos políticos, y hasta de su mismo gabinete.

La misión Luna-Marte es vital. El movimiento de LaRouche publicará una serie de materiales sobre los avances científicos y tecnológicos que se necesitan, los programas educativos, la cooperación internacional, y el financiamiento, por medio de las ideas de LaRouche para responder a la interrogante: ¿pueden regresar los humanos a la Luna en 2024?

Esta es la manera en que puede empezar a caminar la otra meta del Presidente Trump, construir una “nueva infraestructura brillante” para Estados Unidos. Los ataques calumniosos contra China son un obstáculo, además de ser falsedades. El genio de Lyndon y de Helga LaRouche ha mostrado que el “Sistema Americano” histórico y la tradición confuciana de China, son ambos aspectos del paradigma de progreso humano que tiene que acabar con el paradigma imperial británico.