La legalización hizo que el consumo de drogas en horas de trabajo se dispare fuera de control

18 de abril de 2019

17 de abril — Esos fueron los resultados alarmantes, aunque no sorprendentes, que dio a conocer la semana pasada Quest Diagnostics, el mayor proveedor de servicios diagnósticos en Estados Unidos.

El director de ciencia y tecnología de Quest, Barry Sample, dio a conocer los resultados de las pruebas sobre consumo de drogas, aplicadas a 10 millones de trabajadores durante 2018. Los resultados los dio a conocer el 11 de abril en la conferencia anual de la Asociación de la Industria de Pruebas de Drogas y Alcohol. Los datos de Quest revelan que los resultados positivos de consumo de drogas en el trabajo en general, fueron un 10% más altos que en 2017, alcanzando el nivel más alto en 14 años en Estados Unidos, dijo el presidente de Smart Approaches to Marijuana (Enfoques Inteligentes a la Marihuana), Dr. Kevin Sabet. La tasa de aumento más alta fue en los estados en donde se ha legalizado la marihuana: los resultados positivos en la fuerza de trabajo de Oregon se elevaron un 63% en comparación con el año anterior, la tasa en Nevada se elevó un 55% y en Colorado un 47%.

Si se cree que el porcentaje de pruebas con resultado positivo es aún relativamente bajo en comparación con la tasa de aumento (el promedio nacional de la fuerza de trabajo dio un 2.3% de resultados positivos en la muestra más amplia de Quest) consideren las implicaciones que tiene esto para la seguridad. El análisis de Quest sobre las pruebas de orina, después de los accidentes en la fuerza de trabajo en general en EU, encontró un aumento interanual del 9% entre 2017 y 2018 (aumentando de 7.7% en todas pruebas aplicadas después del accidente en el 2017 a 8.4% en el 2018). El aumento en el transcurso de cinco años ha sido de 29%.

Las tasas de resultado positivo en las pruebas posterior al accidente que son obligatorias por ley federal para los trabajadores en “zonas sensibles de seguridad” (pilotos de aviación, empleados de plantas nucleares etc.) se elevó de 3.1% en 2017 a 4.7% en 2018, un aumento interanual de más de 51% y un aumento de casi 81% del 2014 a la fecha.

En cuanto a los alegatos sobre la eficacia de la marihuana “medicinal”, un estudio que apareció en el Journal of Addiction Medicine llevado a cabo por sicólogos en seis universidades grandes de EU, encontró que los pacientes con dolor crónico que consumen marihuana junto con otros opiáceos recetados, no tuvieron ninguna (cero) disminución en el dolor con el consumo de marihuana, aunque si mostraron un aumento significativo en la ansiedad y depresión y tasas muchos más altas de adicción a los opiáceos, al alcohol y a la cocaína que quienes solo utilizaron opiáceos para calmar su dolor.