Habla Mueller para montar payasada de juicio político para sus amos británicos

30 de may de 2019

30 de mayo de 2019 — En el momento en que el Procurador General William Barr está de viaje y el Congreso en receso, el Fiscal Especial Robert Mueller III aprovechó para seguir con su payasada con una conferencia de prensa el miércoles 29 de mayo, nada más para echarle lodo al Presidente con una nueva serie de ataques baratos, para luego escabullirse de la exposición pública sin aceptar ninguna pregunta. Como ha venido sosteniendo LaRouche PAC en los últimos dos años, este fiscal que persiguió a Lyndon LaRouche y ahora a Donald Trump, es una víbora, un sicario judicial amoral del aparato de inteligencia angloamericano que ha infectado buena parte del gobierno de Estados Unidos, desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta la fecha y que Donald Trump ha empezado limpiar.

Ahora que se ha iniciado el contragolpe, el Presidente ha señalado como objetos de investigación apropiados a los gobiernos del Reino Unido, de Ucrania y de Australia, así como también a la Casa Blanca de Obama y sus jefes de inteligencia; y ha ordenado la desclasificación de los documentos que la comunidad de inteligencia consideraba las joyas de su corona, lo cual los expone como objetos de la investigación e imputaciones penales. Por eso, los británicos y sus lacayos estadounidenses están desesperadamente tratando de volver a su grito de guerra de “¡Rusia!,¡Rusia!, ¡Rusia!” a la vez que siguen socavando y calumniando al Presidente y al Procurador General Barr, quien parece estar preparado para poner al descubierto totalmente su intento de golpe, su intento por derrocar a un Presidente estadounidense.

Mueller y sus amigos están también, indudablemente, retorciéndose las manos ante el reconocimiento generalizado que existe ahora de la evidencia presentada por el ex director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés) Bill Binney en el sentido de que fue falso el supuesto hackeo ruso a los servidores del Comité Nacional Demócrata (CND), que supuestamente resultaron en las publicaciones de WikiLeaks con los documentos del CND y de Hillary Clinton. Esto es, por supuesto, el alegato central de toda la narrativa del Rusiagate y fue el grueso de los balbuceos que hizo en su presentación del miércoles Robert Mueller sobre que los rusos lanzaron “un ataque concertado en contra de nuestro sistema político” el cual contó con “esfuerzos múltiples y sistémicos para influir en nuestras elecciones, algo que merece la atención de todo estadounidense” , para lo cual otra vez se refirió al hackeo del CND y la publicación en WikiLeaks para apoyar sus mentiras y falacias.

Por otra parte, Mueller intentó echarle leña al fuego de nuevo a la campaña de los demócratas por un juicio político con su declaración de: “Si hubiéramos tenido confianza en que el Presidente claramente no cometió ningún delito, lo hubiéramos dicho así”. El abogado del Presidente, Rudy Giuliani, denunció inmediatamente la aseveración de esta comadreja, y señaló que los fiscales están encargados de tomar decisiones binarias, presentar cargos o no presentarlos, y no existe ninguna disposición constitucional para que los investigadores utilicen las herramientas de gran jurado, enjuiciamiento y proceso obligatorio para entregarle material al Congreso para que actúe. La Constitución tampoco aprueba que los fiscales tengan que “exonerar” a los acusados, ya que los acusados se consideran inocentes,

Muller también dijo que él tampoco pudo presentar cargos por obstrucción en contra del Presidente debido a una opinión de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Justicia, que decía que un Presidente en ejercicio no podía ser acusado y que sería “injusto” acusar al Presidente si él no se puede defender en un juicio. Pero, como ha destacado el ex fiscal Andy McCarthy, esta posición es absurda: “El fiscal especial se retuerce él mismo en la posición de que habría sido injustamente perjudicial para Trump recomendar cargos cuando el Presidente no hubiera podido defenderse en un proceso judicial, pero, de alguna manera, era perfectamente justo para Trump que Mueller publicara su evidencia en un documento manifiestamente escrito para que lo aprovechasen los demócratas del Congreso y los medios de comunicación”.

El que Mueller se refugiara explícitamente en la opinión de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Justicia, lo confronta directamente con el Procurador General Barr. Barr le dijo al Congreso que tanto él como el subprocurador general Rod Rosenstein le habían preguntado tres veces a Mueller si la opinión de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Justicia era el motivo por el cual Mueller hubiera decidido no presentar cargos por obstrucción a la justicia y que Mueller había negado que la opinión de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Justicia hubiera tenido algo que ver con su decisión.