Putin: Ante la crisis mundial de desintegración, se necesitan nuevos acuerdos internacionales

11 de junio de 2019

11 de junio de 2019 — El Presidente ruso Vladimir Putin inauguró el pasado viernes 7 de junio el Foro Económico Internacional de San Petersburgo con una advertencia severa sobre una crisis de desintegración global generalizada y un llamado a realizar nuevos acuerdos internacionales basados en la armonía y el desarrollo (aunque no habló de instituciones nuevas).

Putín advirtió sobre las dos crisis extremas que enfrenta el mundo hoy. La primera, “la degeneración del modelo de la globalización universalista que se ha convertido en una parodia, una caricatura de sí mismo, en donde las reglas internacionales comunes se han sustituido con mecanismos legales, administrativos y judiciales de un país o un grupo de naciones influyentes. Yo declaro con pesar que esto es lo que Estados Unidos está haciendo hoy cuando extiende su jurisdicción al mundo entero... Dicho modelo no solo contradice la lógica de las comunicaciones normales entre Estados y las realidades que dan forma a un mundo multipolar complicado, sino que, de manera más importante, no cumple con los objetivos del futuro.

“El segundo escenario es una fragmentación del espacio económico global por una política de egoísmo económico completamente ilimitado y una desintegración forzada. Pero esta es una vía de conflictos sin fin, guerras comerciales y quizá no solo guerras comerciales. En sentido figurado, este es el camino hacia la lucha final de todos contra todos”.

Lo que se necesita, dijo Putin, es un acuerdo global para “la elaboración de un modelo de desarrollo más estable y justo. Estos acuerdos no solo deben estar escaritos con claridad, sino que también deben ser cumplidos por todos los participantes. Sin embargo, estoy convencido de que las pláticas sobre un orden económico mundial así, van a seguir siendo buenos deseos a menos que regresemos al centro de la discusión, es decir, los conceptos como soberanía, el derecho incondicional de cada país a su propio modelo de desarrollo individual y déjenme agregar, responsabilidad por el desarrollo sustentable universal, no solo por el desarrollo propio”.

Sin embargo, no plantea la creación de nuevas instituciones internacionales, sino cambios a las instituciones actuales (lo que muestra una debilidad en el entendimiento de la naturaleza del papel del imperio británico en la creación y control de esas instituciones). “Es sobre esta base que se debe adaptar el sistema de comercio mundial a las realidades actuales y mejorar la eficiencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Se le debe dar a las demás instituciones internacionales un nuevo significado y nuevo contenido en vez de quebrarlas. Es necesario esto para tomar en consideración con sinceridad, en vez de solo hablar de las necesidades e intereses de las naciones en desarrollo, entre ellas las que están modernizando su industria, su agricultura y sus servicios sociales”.

Sobre las guerras comerciales: “¿Qué socava la confianza entre los partícipes en la economía mundial? Creo que la razón principal es que el modelo de globalización ofrecido a finales del siglo 20, está cada vez más en desacuerdo con la nueva realidad económica que está surgiendo rápidamente. En las últimas tres décadas, la participación de los países avanzados en el PIB mundial, en la paridad del poder adquisitivo, disminuyó del 58 al 40 por ciento. En el G7 cayó del 45 al 30 por ciento, en tanto que el peso de los países con mercados en desarrollo está creciendo. Este rápido desarrollo de economías nuevas que, aparte de sus intereses, tienen sus propias plataformas de desarrollo y perspectivas sobre la globalización y los procesos de integración regional, no se correlaciona bien con las ideas que hasta hace relativamente poco parecían inmutables”.

A luz de la destrucción del acuerdo de Bretton Woods a manos de Nixon en 1971, Putin dijo que el dólar retuvo su papel central pero que no se tomó ninguna medida sobre el impacto de los tipos de cambio flotantes sobre las divisas y el comercio. Como resultado de esto, dijo, “aumentó el papel de las divisas regionales y el equilibrio de fuerzas e intereses ha cambiado. Claramente, a raíz de estos profundos cambios, las organizaciones financieras internacionales necesitaban adaptarse y reconsiderar el papel del dólar, que, como divisa de reserva global, se había convertido ahora en un instrumento de presión ejercido por el país emisor sobre el resto del mundo. De paso, yo creo que las autoridades financieras y los centros políticos de Estados Unidos cometen un grave error al socavar su propia ventaja competitiva, que apareció después de la creación del sistema de Bretton Woods. La confianza en el dólar simplemente está cayendo en picada”.