Pláticas fronterizas entre EU y México: por ahora se esquivó una bala, sin embargo, la cuestión central sigue en el aire

12 de junio de 2019

11 de junio de 2019 –- Una cuestión que es clave para poder entender cuál es el verdadero problema tras la crisis migratoria en la frontera entre México y Estados Unidos, es el hecho de que en el enorme aumento de inmigrantes indocumentados que son detenidos en la frontera (el mes pasado llegó al número sin precedentes de 144,000 personas) la inmensa mayoría son centroamericanos, no son mexicanos.

¿Por qué no son mexicanos? Históricamente han habido grandes flujos de mexicanos también.

Como mínimo, parte de la razón de que esto sea así es que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha echado a andar realmente algunos importantes proyectos de infraestructura, lo cual ha ayudado a crear oportunidades de empleo, y ha hecho posible que la población tenga un sentido de esperanza de las posibilidades de un futuro en su país. Como el mismo AMLO ha declarado en repetidas ocasiones, la gente no deja su país de nacimiento porque quieran, sino por desesperación y por la necesidad de sobrevivir. AMLO le ha dicho al Presidente Donald Trump, ayúdenos a llevar el desarrollo a México y a Centroamérica, porque esa es la mejor manera de comenzar a reducir el problema de la inmigración. AMLO, correctamente argumenta que lo peor que se puede hacer para intentar reducir la inmigración, es colocar aranceles impositivos al comercio de México con Estados Unidos, lo cual hundiría todavía más a las economías de México y de Centroamérica.

Imagínense que sucedería si Estados Unidos, no solo cooperara con México en grandes proyectos de infraestructura en la región, sino que además aplaudiera la participación de China y del potencial de la Iniciativa de la Franja y la Ruta china en esos proyectos, tal y como lo ha propuesto el movimiento larouchista por mucho tiempo. Esto sería beneficioso para Estados Unidos, sería beneficioso para México, y también para China: los tres países ganarían.

Sin embargo, el secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, ha tomado una posición contraria, que solo va a sumir a la región en un infierno mayor. A pesar del hecho de que parte del acuerdo al que se llegó recientemente entre Estados Unidos y México en torno a la amenaza de Trump de imponer un arancel punitivo de 5% a los productos mexicanos que se exportan a EU, fue el volver a la perspectiva de la cooperación en el desarrollo de toda la región, lo cual Trump y AMLO habían acordado en un principio, Pompeo ayer salió a dar declaraciones por su cuenta y dijo que Estados Unidos no dará fondos adicionales: Estados Unidos “no se comprometió a aumentar los recursos asociados con este acuerdo”, declaró; no se ofreció a “ayudar con recursos” al gobierno de México para llevar a cabo estos resultados, ni a Centroamérica. “Cuando encontremos que es de nuestro interés en el Triángulo Norte o en México, ayudar con recursos que tienen sentido para proteger a los estadounidenses, entonces lo haremos. Pero en una primera instancia, estas naciones tienen la responsabilidad de ocuparse de resolver el problema de la inmigración en su país”.