En problemas el golpe judicial “Lava jato” en Brasil. El Departamento de Justicia de Obama, estuvo involucrado

13 de junio de 2019

12 de junio de 2019 — Dos de los periódicos tradicionales Sao Paulo, Brasil, el diario O Estado y El Folha de Sao Paulo, abandonaron la campaña de la corrupta investigación de “Lava Jato” (Lava carros) que tanto habían aplaudido por años. Folha señala que la connivencia entre el cerebro de Lava Jato, el juez Sergio Moro, actual ministro de Justicia, y el principal fiscal del caso, Deltan Dallagnol, “bordea en la promiscuidad” y en la ilegalidad. O Estado va más lejos, y hace un llamado para que renuncien de inmediato Moro y todo el equipo de fiscales del caso Lava Jato, a fin de que se investigue a cabalidad la impactante documentación de sus ilegalidades y prejuicios revelados por el sitio The Intercept Brasil el domingo 9.

Ese cambio en la línea editorial, y en primer lugar el hecho de que las comunicaciones privadas entre el equipo de Lava Jato hayan sido filtradas exitosamente al equipo de Intercept de Glenn Greenwald, reflejan una reacción institucional más amplia al interior de Brasil en contra de la destrucción que ha ocasionado la operación Lava Jato en las instituciones políticas y económicas del país. La respuesta se extiende ahora más allá del Partido del Trabajo (PT) de los ex Presidentes Dilma Rousseff y Lula da Silva, a quienes la operación Lava Jato sacó del cargo.

No es ningún secreto que Sergio Moro basó su operación Lava Jato en la operación “Manos Limpias” que dirigieron los británicos en contra de Italia, mediante la cual acabaron con los partidos políticos tradicionales y con la industria nacional de Italia en la década de 1990s; tampoco es un secreto que la operación de Moro estuvo dirigida y alimentada por la misma red corrupta del Departamento de Justicia de Estados Unidos que ejecutó el conato de golpe contra Donald Trump mediante el Rusiagate.

En la primera entrega del material filtrado, The Intercept documenta que el entonces juez Moro, cuyo tribunal presidió todos los casos de Lava Jato, estuvo dirigiendo el equipo de la fiscalía. En Brasil, como en casi todas partes, se supone que los jueces son judicialmente neutrales. Pero Moro envió correos electrónicos en donde le exigía al fiscal Dallagnol que hicieran más allanamientos. En uno de ellos le sugiere “¿No pasó ya mucho tiempo sin ninguna operación?”; en otros revisa y critica las mociones que Dallagnol planeaba introducir, y que se las daba a conocer por adelantado al juez, etc. Cuatro días antes de que Lula da Silva fuese acusado formalmente, Dallagnol consultó con Moro porque estaba “preocupado” del hecho de que no tenían ninguna prueba concluyente de que la compañía petrolera estatal Petrobras fuese la fuente del supuesto soborno a Lula, lo cual era la única base para que la Lava Jato tuviese jurisdicción sobre el caso; ni siquiera tenía prueba de que Lula era el dueño del apartamento del cual estaba acusado de haber comprado con ese supuesto soborno.

Otro paquete de mensajes muestra qué tan desesperado estaba el equipo de fiscales del caso para garantizar que Lula estuviese incomunicado antes de las elecciones presidenciales, porque temían que si se le permitía tan solo una entrevista desde la cárcel, eso podría cambiar el resultado electoral a favor del candidato del PT.

Ahora está en marcha una guerra y media. El Presidente Jair Bolsonaro, quien ya perdió el control del país, no ha dicho nada, aunque se esperaba que se reuniría con Moro ayer. El vicepresidente Hamilton Mourão y tres ministros militares (Seguridad Institucional, Defensa, y Secretaría de Gobierno) emitieron declaraciones de apoyo a Moro. Su base política radical de derecha está tratando de movilizar a sus bases para promover la deportación de Greenwald, el director de The Intercept.

La Barra de Abogados de Brasil ha solicitado que se suspenda a Moro y a los fiscales. Por supuesto, el equipo de abogados del ex Presidente encarcelado Lula da Silva, anunció que revisarán el material publicado para preparar una nueva demanda para revocar la condena a Lula por su ilegalidad.

“Esto es solo el comienzo”, promete The Intercept. El archivo del material filtrado está ahora asegurado “fuera de Brasil”, de tal manera que todos los periodistas que lo quieran tienen acceso a él, y ninguna autoridad de ningún país tendrá la posibilidad de impedir que se siga utilizando todo el material.