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Estados Unidos está librando una guerra, pero no dejan que el Presidente lo sepa

17 de junio de 2019
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El Presidente Donald J. Trump en momentos de dar a conocer su propuesta par ampliar la atención médica a la pequeña empresa y a los trabajadores, el viernes 14 de junio de 2019, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

17 de junio de 2019 — ¿Tiene el Presidente de Estados Unidos, o los servicios secretos de su majestad británica y sus compinches, la facultad de lanzar una guerra cibernética, o hasta una guerra termonuclear?

Diversos medios noticiosos le dieron seguimiento al informe que publicó el New York Times el sábado 15 de junio, en el sentido de que el Comando Cibernético estadounidense del Pentágono ha ampliado sus ataques cibernéticos ofensivos contra le red de energía eléctrica de Rusia y contra otros blancos de la infraestructura rusa. El martes 11 de junio, en un seminario patrocinado por el diario Wall Street Journal, el bocón belicista Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, proclamó que este régimen de guerra cibernética ampliada está en efecto. Luego publicó el New York Times su versión el sábado 15 en la cual cita a fuentes del Comando Cibernético de EU y del Consejo de Seguridad Nacional. Todas las versiones proclaman que el Presidente Donald Trump no ha sido informado sobre esto y que se le ha mantenido aislado de la información relacionada con estas medidas de guerra porque pudiera contrariarlas. Todo parece ser parte de una estrategia concertada de la comunidad de inteligencia por órdenes de la City de Londres y de las casas financieras de Wall Street, para meter al Presidente en las guerras que garantizarán su derrota electoral y pondrá en riesgo a la raza humana en medio del proceso. Esto aparece inmediatamente después de los tambores de guerra para atacar a Irán con base a sus supuesto ataque a los buques petroleros en el Golfo de Ormuz, cosa que la mayoría de las naciones no cree que se puede atribuir a Irán. Es decir, la mayoría de las naciones que no sean los títeres belicistas del imperio británico como sus piezas en Estados Unidos.

El mismo aparato de la comunidad de inteligencia que estuvo y está metido en el intento de asegurarle ilegalmente la presidencia en 2016 a Hillary Clinton, y luego de destruir la presidencia de Trump, está detrás de estas maniobras bélicas. Ahora están respondiendo al hecho de que el procurador General, William Barrk, está investigando todos los delitos que cometieron los confabulados en ese aparto.

Según la reseña del New York Times, la guerra cibernética de Estados Unidos ha estado sobre los rusos desde el 2012, pero recientemente se ha vuelto más agresiva. Por su lado, el Washington Post informa que el Presidente Barack Obama dirigió la primera fase de esta peligrosa escalada, poco antes de dejar el cargo, en respuesta al supuesto hackeo ruso del Comité Nacional Demócrata y de John Podesta.

Según el Washington Post, Obama autorizó la colocación de un dispositivo tipo Stuxne dentro de la red eléctrica de Rusia, y que se podría activar según la decisión de cualquier Presidente. Como lo ha destacado LaRouchePAC, no hay evidencia alguna que muestre que el supuesto hackeo ruso al CND y la subsecuente publicación en WikiLeaks, haya sucedido como lo programa la comunidad de inteligencia de EU. En realidad, el ex director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés), William Binney, ha demostrado que el dizque hackeo fu en realidad, una filtración desde dentro del CND.

Sería ingenuo aceptar las cronologías y “filtraciones de inteligencia” que ofrecen a los crédulos estos medios generadores de noticias falsas. Dado que se hizo irrefutablemente patente desde el 1 de abril de 2009 que la presidencia de Barack Obama estaba al servicio de su majestad británica, ¿no se podría ver la fábula del Rusiagate misma como parte de un ataque de guerra cibernética del imperio británico, lanzado desde adentro de ese gobierno de Obama no solo contra Rusia, sino contra la presidencia de Estados Unidos y su población?.

El año pasado, el Congreso aprobó una nueva disposición en la Ley de Asignaciones de Defensa Nacional, según el NYT, la cual le da la capacidad al Comando Cibernético del Pentágono para realizar ataques cibernéticos sin informarle al Presidente. Al general Paul M. Nakasone, jefe del Comando Cibernético y de la NSA, se le califica como un proponente de la guerra cibernética ofensiva y agresiva. El mismo NYTimes dice que ahora la estrategia estadounidense ha cambiado más hacia la ofensiva, con la colocación de virus y otros programas malignos potencialmente destructivos dentro del sistema ruso a profanidad y con una agresividad que nunca se había intentado antes. Supuestamente se pretende que sea una advertencia, pero parcialmente se propone también tener una avanzada para llevar a cabo ataques cibernéticos en caso de que estalle un conflicto mayor entre Washington y Moscú. Habrá que recordar que la demente doctrina de guerra preventiva denominada “Ataque Global Rápido”, contempla técnicas avanzadas de guerra cibernética para ser desplegadas en un primer ataque estratégico contra Rusia para ganar una guerra termonuclear.

El Presidente Trump respondió a la versión del NYTimes con una serie de tuits, donde señala que eso es traición y que no es verdad. Todas las reseñas de este asunto, tanto en el New York Times como en los demás, destacan que todo esto se ha mantenido al margen del Presidente Trump por temor a que no permita que continúe o que le pueda decir a los rusos sobre el mismo. Según la versión del NYTimes, la agresividad de esta estrategia puede tener resultados incalculables, como en una escalada de guerra nuclear.

Fuentes que han visitado Moscú recientemente, se han encontrado con una opinión casi universal de que la guerra nuclear con Estados Unidos se está haciendo inevitable. Esta es la última manifestación del traicionero intento de golpe contra Donald Trump, el cual sigue bien colocado, debido a que ha prometido terminar con las guerras imperiales que se libran a nombre de Estados Unidos, y que es lo más peligroso.

En la película satírica de Stanley Kubrick de 1964, “El doctor Insólito” (“Dr. Stranglov”, en inglés), le informan de repente al Presidente de Estados Unidos que hay un ataque nuclear contra la Unión Soviética en marcha, sin su conocimiento ni su autorización; un general le dice al Presidente que una serie de memorandos especiales que se promulgaron como leyes, le permiten al coronel Jack el Destripador, comandante de de una base del Comando Aéreo Estratégico, iniciar una Tercera Guerra Mundial. Se pensó que lo mejor era mantener desinformado al Presidente sobre esto, del mismo modo en que no le informaron a John F. Kennedy de la infame invasión a la Bahía de Cochinos en Cuba, lo cual un año después dio pie a la Crisis de los Misiles Cubanos en 1962.

Pero el tenebroso Dr. Insólito era una ejemplo de cordura, comparado con los británicos sir Richard Dearlove, Robert Hannigan, y sus zopencos colaboradores estadounidenses como Bolton, Brennan, Clapper, Comey, y demás. Todos los esfuerzos de paz iniciados por Trump (Corea del Norte, Siria, negociaciones con Rusia y China, etc.) han sido saboteados por estos. ¿Dónde nos encontramos ahora como resultado de eso?

Recuerden que el martes 3 de enero de 2017, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, le dio una entrevista a la presentadora del canal noticioso de MSNBC, Rachel Maddow, en donde Schumer le advirtió al recién electo Donald Trump, “Déjenme decirles: Tu te enfrentas con la comunidad de inteligencia, y verás que tienen seis formas desde el domingo para desquitarse de tí”. En mayo de 2016, Maddow había comparado la comparado la descabellada idea de que Trumpe fuese electo Presidente, al suceso todavía más descabellado de lo que sucedió con Lyndon LaRouche en Illinois. Ella y otros fueron desplegados a nombre de la operación ampliada británica de diseminar noticias falsas, para mantener viva la mentira del Rusiagate contra el Presidente, lo cual ahora, a pesar de las intenciones del Presidente, nos lleva al abismo de un terrible error de cálculo estratégico.

El ataque contra LaRouche no es extraño, sino que es parte central de la gran estrategia británica en contra de la Presidencia.

Que quede bien claro: Se han estado realizando acciones de guerra por parte del Pentágono y de las agencias de inteligencia en contra de un adversario con armas nucleares, sin informar a la persona que la Constitución encarga de la conducción de una guerra, la persona que el pueblo eligió porque podría tener el sentido común de acabar con la amenaza de guerra, como lo hizo el Presidente Kennedy en la Crisis de los Misiles Cubanos.

Cómo responde el Presidente, bajo ataque persistente, a estas acciones que podrían llevar a un Armagedón nuclear, es una cosa. Ojala que despida a todos los que están involucrados y busque un nuevo acuerdo estratégico en todos los frentes con Rusia y con china.

Pero este no es un espectáculo para observarlo como espectadores. Cómo respondas tú, como ciudadano, a tal anulación de la Constitución y a esos actos provocadores de guerra, va a determinar, en última instancia, si en Estados Unidos derrota esta amenaza real y profunda a la existencia misma de la humanidad. El estadista Lyndon LaRouche planteó una vez la cuestión que enfrentamos hoy todos: ¿Tenemos la aptitud moral para sobrevivir?

Para dar una señal clara a Rusia, China y a los verdaderos amigos de Estados Unidos, la exoneración de Lyndon LaRouche podría ser lo mejor, si no es que la única manera de restablecer la confianza entre las naciones, que es el prerrequisito para garantizar la supervivencia de la raza humana.