El desmantelamiento del programa nuclear de Argentina, es como el Plan Morgenthau para desindustrializar a Alemania, advierten patriotas

18 de junio de 2019

18 de junio de 2019 — El desmantelamiento del programa nacional de energía nuclear, a manos del Presidente neoliberal argentino, Mauricio Macri, uno de los logros de los cuales se siente más orgulloso, es la “versión actualizada del siniestro Plan Morgenthau”, impuesto luego de la Segunda Guerra Mundial para desindustrializar a Alemania, según el analista político y bloguero Carlos Ortiz. Esto, advierte él, es el retorno “al feudalismo campero” que los oligarcas argentinos del pasado, amantes de Gran Bretaña, trataron de imponer.

Luego de analizar los logros de los gobierno de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner al construir la infraestructura eléctrica entre el 2003 y el 2015, así como la revitalización del programa nuclear en el 2006, Ortiz advierte que bajo el gobierno de Macri, prácticamente todos los acuerdos de proyectos de infraestructura firmados con China y Rusia durante el gobierno de Cristina Fernández del 2011 al 2015, fueron cancelados o se han pospuesto indefinidamente. Los presupuestos para cada una de las agencias nucleares, incluyendo la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), fueron recortados, y el gobierno avanza hacia su privatización.

Entre los proyectos que han sido cancelados o que se han pospuesto se cuentan: tres plantas nucleares, incluyendo las plantas de Atucha III y Atucha IV, en las cuales tanto Rusia como China estaban involucrados; la enorme planta hidroeléctrica en Santa Cruz, en la Patagonia, financiada por China; la planta de carbón que está casi lista en Río Turbio; la Planta Industrial de Agua Pesada que se autofinancia (PIAP), una de las más grandes a nivel mundial, que abastece a las tres plantas nucleares, y que habría abastecido a otras tres nuevas plantas que estaban proyectadas.

Particularmente criminal es el ataque al reactor modular de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM), que ha estado en construcción por varios años con un 100% de tecnología argentina, cuyo financiamiento se redujo en un 77% este año. Además, de 35 de estos proyectos despidieron a 130 trabajadores, y el Subsecretario de Energía Nuclear anunció que ahora el proyecto será financiado por medio de una asociación público-privada. La CAREM sería ideal para proporcionar electricidad a zonas rurales aisladas o a pequeñas ciudades, y Argentina tenía el propósito de exportar esta tecnología a otras naciones en desarrollo en las cuales hacen falta programas de energía nuclear.

El 6 de junio, diputados del Frente para la Victoria (FPV), emitieron una declaración donde denuncian los ataques en contra de CAREM, y el “desmantelamiento por parte del gobierno de las operaciones relacionadas a este reactor y al Programa Nuclear nacional que fue revivido como política de Estado en el 2006”. Exigen que los trabajadores del CAREM que fueron despedidos sean restablecidos en su empleo, y que el gobierno renueve su compromiso de construir las plantas de Atucha III y Atucha IV. “El desarrollo nuclear es un símbolo y un emblema para quienes defienden la justicia social, la soberanía política y la independencia económica”, subrayaron los diputados. “Es absolutamente imprescindible que repudiemos los despidos y las políticas de destrucción del sector nuclear, y que demandemos que la Rama Ejecutiva reanude el camino hacia el desarrollo estratégico original adoptado en esta área”, señalan.