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Cuando los historiadores del futuro revisen esta semana, ¿verán un punto de inflexión, o el descenso hacia el camino del infierno?

28 de junio de 2019
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John F. Kennedy se reunió con Nikita Khrushchev en Viena, el 3 de junio de 1961.

25 de junio de 2019 — Ya es oficial que habrá una reunión del Presidente Donald Trump con el Presidente Vladimir Putin de Rusia, durante la cumbre del G20 los días 28 y 29 de junio. El Presidente Xi Jinping también tendrá una reunión crucial con el Presidente Trump ahí mismo.

Estas podrían resultar ser dos de las más decisivas reuniones sostenidas entre jefes de Estado. El lunes 24, Reuters informó que un alto funcionario ruso, el viceministro de Relaciones Exteriores, Sergei Ryabkov, había planteado un escenario de pesadilla, que el posible despliegue de misiles estadounidenses cerca de las fronteras rusas se volvería una repetición de la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962.

La mayoría de quienes vivieron esos acontecimientos aterradores nunca se imaginaron que sucederían de nuevo, ni siquiera que se pudiesen repetir. Sin embargo, ¿qué tal si ahora caminamos sonámbulos, como en 1914, como en 1939, hacia una guerra mundial, que esta vez sería una extensión termonuclear? Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, antes de conocer esta declaración rusa, ya había dicho:

“¿Quién no se despierta y entiende que estamos al borde de la Tercera Guerra Mundial? Esa persona no está en el mundo real. Estamos más cerca de la Tercera Guerra Mundial que en ningún momento, yo diría, de todo el período de la posguerra desde 1945... Yo creo que es muy bueno que Trump interviniera en el último momento [para detener el ataque aéreo contra Irán], pero fue ¡diez minutos antes de que empezara! La gente se tiene que dar cuenta realmente de que esto no es una broma... Si ese ataque hubiese sucedido, podríamos haber estado en rumbo de la Tercera Guerra Mundial, y eso no es ninguna exageración”.

¿Por qué está el mundo más cerca de la autoextinción que en 1962? La influencia traicionera de las agencias de inteligencia británicas en el proceso electoral estadounidense de 2016, conocido como la farsa del “Rusiagate”, se ha empeorado ahora con su esfuerzo —utilizando al Congreso de Estados Unidos, además de sus piezas neoconservadoras que infestan el gobierno de Trump— de introducir la idea demente de ganar una guerra contra Rusia mediante los “métodos cibernéticos”.

En medio de la locura del Rusiagate, durante la primavera y verano de 2018, un Congreso corrupto aprobó la Ley John S. McCain de Autorización de Defensa Nacional de 2019, la cual anula las negociaciones directas del Presidente Trump con Rusia y con China, y exige la ejecución de maniobras de baja intensidad y de preguerra en contra de Rusia, China, Irán y Corea del Norte. En este proceso, se elimina el requisito de que el Presidente apruebe las actividades de guerra cibernética contra esas cuatro naciones, mediante el recurso de cambiar las definiciones de guerra cibernética con el fin de darle autoridad de mando al Comando de Guerra Cibernética de EU y al Secretario de Defensa, en lugar del Presidente de Estados Unidos. Esa misma ley autoriza de antemano la guerra contra estas cuatro naciones en respuesta a supuestos ataques cibernéticos de estas cuatro naciones. Este fue precisamente el tema que discutieron el Presidente Trump y el Presidente Vladimir Putin en Helsinki en su reunión de julio de 2018, que se llevó a cabo a pesar de los intentos de utilizar la farsa del Rusiagate para impedir esa reunión en ese momento.

En esa reunión de Helsinki, cuando el Presidente Trump trató una vez más de utilizar su autoridad constitucional para negociar directamente con el Presidente Putin, para abrir un diálogo crucial para reducir la escalada de la guerra cibernética entre Estados Unidos y Rusia, los británicos y sus piezas en la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, junto con los medios noticiosos y el Congreso mismo, se pusieron totalmente lunáticos y acusaron al Presidente Trump de haber cometido ¡una traición contra Estados Unidos!

Como resultado de todo esto, ahora que el Presidente Trump va a Osaka, donde se tienen que reunir los jefes de Estado de Estados Unidos, Rusia, China e India, en un ambiente libre para discutir un acuerdo entre estas cuatro potencias para establecer la paz y el desarrollo en el mundo, y para crear una nueva arquitectura financiera internacional, el espectro de la guerra final se utiliza par aterrorizar al mundo y para tratar de cambiar el tema de discusión. Esto no se puede permitir.

Recordemos un momento de la diplomacia del Presidente John F. Kennedy, quien junto con el entonces secretario general de la Unión Soviética, sacaron al mundo del borde de la extinción en que se encontraba en octubre de 1962. En septiembre de 1963, Kennedy le dijo a la asamblea de las Naciones Unidas:

“Finalmente, en el campo en el que Estados Unidos y la Unión Soviética tienen una capacidad especial, en el campo del espacio, hay lugar para más cooperación, para mayores esfuerzos conjuntos en la regulación y exploración del espacio. Entre estas posibilidades yo incluyo una expedición conjunta a la Luna. El espacio no ofrece problemas de soberanía... Con toda seguridad, debemos explorar si los científicos y astronautas de nuestros dos países, en realidad de todo el mundo, no puedan trabajar juntos en la conquista del espacio, enviando algún día en esta década a la Luna no a los representantes de una sola nación, sino a los representantes de todos nuestros países”.

Un acuerdo entre las cuatro potencias espaciales —Rusia, China, India y Estados Unidos— junto con otras naciones, para reducir la escalada de la amenaza de guerra global a través de un esfuerzo coordinado en el espacio, en este año de conmemoración del 50mo aniversario del alunizaje de la humanidad en la Luna, es una idea. Este esfuerzo, con el que tanto se identificaba John F. Kennedy, podría abrir el camino a seguir, lejos de la amenaza de guerra, y hacia la cooperación “ganar-ganar”, donde todos ganan, sin la cual la raza humana no tiene posibilidad de una supervivencia duradera, no solo accidental.

Lyndon LaRouche, autor del sistema de defensa nuclear conocido como Iniciativa de Defensa Estratégica (https://larouchepac.com/sdi (inglés) https://es.larouchepac.com/sdi (español)), proponía un paradigma totalmente nuevo para el mundo. LaRouche desarrolló planes integrales para forjar nuevas relaciones estratégicas, sobre la base de que China, Rusia, India y Estados Unidos creasen un nuevo sistema monetario basado en reservas de oro que pudiera dedicar su generación de crédito al desarrollo físico del mundo, en vez de utilizarlo en las trapacerías financieras y la usura del sistema actual, que son los medios por los cuales la City de Londres y Wall Street controlan las finanzas del mundo entero.

Debido a eso, LaRouche fue difamado y perseguido por el mismo aparato dirigido por los británicos que ahora está empeñado en derrocar al Presidente Trump, hasta el mismo fiscal, Robert S. Mueller III. LaRouche debe ser exonerado, a fin de que se pueda analizar y discutir a cabalidad un programa racional de desarrollo nacional e internacional, que beneficie a todos los seres humanos, para que la población estadounidense lo entienda, lo discuta y lo debata. Un debate como ese, en este momento de crisis, es una literal fuerza para la paz.

Pregúntale a tu representante o senador ante el Congreso: ¿Cuál es tu posición realmente entre la guerra y la paz, cuando se trata de Rusia y China? ¿Votaste a favor de la Ley 2019 NDAA en el 2018? ¿Tenías alguna idea de lo que se trataba? ¿Te vas a unir ahora a un gran movimiento por la paz, movilizando para eliminar la influencia traidora del sistema imperial británico en Estados Unidos?

¿Vas actuar para exonerar a LaRouche?

https://action.larouchepac.com/exonerate (inglés)
Firme la petición (en español) para exonerar a LaRouche aquí