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Se perdió una oportunidad para iniciar un Nuevo Bretton Woods en la reunión del G20, y se acercó más el derrumbe económico global

1 de julio de 2019
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Durante la reunión bilateral entre el Presidente Donald J. Trump y el Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, en el marco de la cumbre del G20, el viernes 28 de junio de 2019, en Osaka, Japón. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

1 de julio de 2019 — La reunión entre los Presidentes Donald Trump y Vladimir Putin en Osaka, Japón, que se realizó a pesar de todos los intentos del partido bélico angloamericano por impedirla, logró hacer retroceder la amenazante confrontación de las superpotencias nucleares. Luego del escandaloso artículo del New York Times del 15 de junio, en el sentido de que el Consejo de Seguridad nacional de John Bolton había colocado bombas cibernéticas en la red nacional de electricidad de Rusia, sin el conocimiento del Presidente Trump, hasta el bombardeo planificado sobre Irán que Trump evitó el 20 de junio, el mundo vivió dos semanas bajo la sombra de una guerra nuclear. Pero ni los aullidos de los medios noticiosos británicos y estadounidenses pudieron impedir que Trump y Putin reanudasen al menos las pláticas de carácter estratégico entre las superpotencias nucleares.

Lo que no se abordó en la reunión del G20, y solo se le dedicó una frase en el comunicado final, fue: “los dirigentes estiman que el crecimiento [global] sigue bajo y con riesgo de seguir inclinado hacia la baja”. Esta drástica sutileza que se queda muy corra de la realidad, es la única referencia al hecho de que Europa occidental sigue cayendo por debajo del cero crecimiento económico; el nuevo informe financiero mundial (del 29 de junio) del Banco de Pagos Internacionales, advierte que los bancos pueden quebrar debido a al derrumbe de la deuda corporativa que traen; la ligera y breve recuperación de las manufacturas en Estados Unidos con las medidas de Trump, ya terminó; el crecimiento en la inversión de capital global cayó casi a cero en el segundo semestre; el comercio mundial se estancó en un crecimiento de casi cero exportaciones a nivel internacional en los últimos nueve meses; en Estados Unidos y en el Reino Unido sigue cayendo la esperanza de vida. Pero una verdadera panorámica completa solo se muestra en el nuevo informe de EIR, “La verdad amarga de la ‘recuperación económica’ en Estados Unidos”.

Todo lo que se pudo concluir del comunicado del G20, es que el consenso de los dirigentes ahí reunidos exhortó a los bancos centrales principales a regresar o continuar con el política de imprimir dinero para prestarlo a los bancos a tasas de interés cero, el rescate de los grandes bancos con la mentada “emisión cuantitativa”, debido a la cual se ha suprimido el crecimiento económico durante los últimos 10 años, y que casi nos garantiza otro crac financiero.

Asís mismo, cabe destacar también que por lo que se conoce, el inminente derrumbe financiero no se abordó en la reunión crucial en Osaka entre Trump y el Presidente Xi Jinping. Ahora que se reanuden las pláticas económicas entre las dos superpotencias económicas, se tiene que retomar la cuestión del nuevo paradigma de cooperación económica y científica que se expresa en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

Lo que se necesita –-y nada más resolverá la crisis-– es la propuesta audaz de Lyndon LaRouche desde la década de 1990 hasta su fallecimiento este año. Esto es, que al menos las cuatro potencias económicas y científicas, China, Rusia, India y Estados Unidos, inicien un nuevo sistema crediticio y de desarrollo, un Nuevo Bretton Woods para el mundo. La Iniciativa de la Franja y la Ruta ha plantado el germen para este nuevo paradigma en el que se tiene que involucrar Estados Unidos.

La propuesta del Nuevo Bretton Woods de LaRouche lleva implícita, como en el plan original de Franklin Roosevelt, la separación bancaria estilo Glass-Steagall para proteger el crédito de la especulación financiera y los derrumbes; y la emisión conjunta de crédito por parte de las potencias para construir nueva infraestructura en terceros países, como lo planteó el diario China Daily antes de la reunión del G20. El Nuevo Bretton Woods de LaRouche significa también un programa científico de urgencia en la exploración espacial tripulada y en las tecnologías de fusión termonuclear controlada.

Vamos a tomar esta oportunidad perdida, de nuevo, la necesidad de la exoneración de Lyndon LaRouche de las falsas imputaciones por las que fue procesado injustamente y por lo cual ha sido vilipendiado por todos los medios noticiosos transatlánticos. Esa exoneración puede poner sus propuestas en el orden del día de las cumbres entre las superpotencias, que es desde donde se tiene que hincar, para impedir una “recesión” global y otro crac financiero general.