El gobierno británico maquinó los informes falsos de la OPAQ sobre los supuestos ataques sirios con armas químicas

2 de julio de 2019

2 de julio de 2019 — La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), creada para la implementación de la Convención sobre Armas Químicas de 1997, ha sido corrompida por las mismas redes británicas que crearon y financiaron a los Cascos Blancos de Siria, que han sido acusados de escenificar ataques con armas químicas en Siria para luego utilizarlo como pretexto de un ataque de Estados Unidos con misiles crucero contra la localidad e Shayrat, Siria, en abril de 2017, y de nuevo, pero ahora con la participación británica y francesa, en abril de 2018. Todo esto se documenta en un informe publicado el 26 de junio por el Grupo de Trabajo sobre Siria, Propaganda y Medios, una organización ad hoc creada por el profesor Piers Robinson, quien dirige la cátedra de Política, Sociedad y Periodismo Político de la Universidad de Sheffield, de Inglaterra, desde 2016 a 2019, y que es uno de los autores del informe.

El informe del 26 de junio, titulado How the OPCW’s Investigation of the Douma Incident Was Nobbled (Cómo fue amañada la investigación de la OPAQ sobre el incidente en Duma), se basa en documentación disponible públicamente sobre el ataque químico de falsa bandera en Duma el 7 de abril de 2018. Los autores del informe proporcionan siempre enlaces de Internet sobre las fuentes, y citan también comunicaciones con el personal de la OPAQ que estaban furiosos por el comportamiento de la administración de mayor nivel en estas investigaciones. El Grupo de Trabajo llegó a dos conclusiones novedosas, entre otras. Primero, ellos muestran los profundos nexos entre ciertos investigadores de la OPAW y la organización siria Cascos Blancos; segundo, el papel de las operaciones de guerra informática del gobierno británico para suprimir cualquier evidencia que tendiera a contradecir la versión oficial de que el gobierno sirio era responsable de los dos incidentes químicos de referencia en la guerra en Siria.

El informe del Grupo de Trabajo le da seguimiento a la evaluación técnica de la OPAQ que fue suprimida, y que se filtró hace un mes, y en la cual muestran que los cilindros de gas que fueron supuestamente el origen del ataque de gas utilizado en el incidente de abril de 2018 en Duma, fueron colocados sobre el terreno manualmente, y no lanzados desde aeronaves como lo había alegado la oposición siria. Sin embargo, la conclusión de la evaluación técnica no fue mencionada nunca en el informe final de la Misión de Investigación sobre el ataque en Duma. Los autores de la evaluación técnica, tampoco vieron nunca el informe final antes de que concluyera. Los investigadores del Grupo de Trabajo llegan a la conclusión de que los administradores de la OPAQ intervinieron para impedir que se introdujera ni en los informes intermedios ni en el final, ninguna otra conclusión que no fuese la de que el gobierno sirio fue el responsable.

Los autores del Grupo de Traajo reproducen una nota interna que compartieron miembros del personal de OPAQ, en donde señalan: “El informe de la OPAW sobre el supuesto ataque químico en Duma, Siria, del 7 de abril, está actualmente bajo revisión de la administración. Tal y como está redactado actualmente, el informe indica un alto grado de probabilidad de que el supuesto ataque químico fue escenificado por un grupo de la oposición”. La nota concluye que: “Yo pronostico que simplemente no se permitirá que la OPAQ emita un informe que plantea cualquier duda sobre la culpabilidad de la parte juzgada de antemano”.

La misión de la OPAQ se dividió en dos grupos para la investigación de duma, una disposición que los rusos criticaron. Un equipo, el Equipo Bravo, fue a Damasco para trabajar con el gobierno sirio. El segundo grupo, Equipo Alga, fue a Turquía para hacerse cargo de las imputaciones hechas por la oposición armada siria. Ese equipo lo encabezó un tal Len Phillips, que luego resultó que tenía nexos muy estrechos con la organización de los Cascos Blancos, y quien ya había excluido pruebas de que fue una provocación montada en incidentes anteriores. Los autores del Grupo de Trabajo señalan que les informaron que ese Phillips se reunía regularmente en Turquía con James Le Mesurier, fundador de los Cascos Blancos. También hay pruebas de que Phillips estuvo en contacto con al menos un miembro de los Cascos Blancos que estuvo en Duma en el momento del incidente. Phillips sigue a otros dos grupos en Twitter, el grupo Chemical Violations Documentation Center Syria (Centro Siria de documentación de violaciones químicas) y la Syrian American Medical Society (Sociedad Médica Sirio Americana), ambos grupos ligados a la oposición armada que ofrecieron “evidencias” de los supuestos ataques al equipo de Phillips.

En el informe de Duma y otras dos investigaciones que dirigió Phillips, hay indicios de que se ignoró por completo las evidencias de que había sido un montaje y no un ataque químico, y cuando no se excluyen por completo se presentan distorsionadas, de acerado a lo que descubrió el Grupo de Trabajo. “Esto fortalece el caso para que se retracten todos esos informes, no solo el Informe Final del incidente de Duma, y que se abra una reevaluación independiente del material recabado”, señalan los autores del Grupo de Trabajo.

El segundo elemento explosivo del informe del Grupo de Trabajo es la identificación explícita del papel del gobierno británico para fomentar la farsa de las armas químicas. “Luego de reunir toda la información disponible, resulta ahora patente que varias entidades involucradas en informar y documentar los supuestos ataques químicos tienen su origen en un programa encubierto iniciado por el gobierno del Reino Unido en 2012”, señala el informe del Grupo de Trabajo. “En este programa, como en una producción teatral de bajo presupuesto, los mismos actores reaparecen en papeles distintos. Por ejemplo, Hamish de Bretton-Gordon (DGB) aparece sucesivamente como agente encubierto recabando muestras para Porton Down [el centro militar británico de investigaciones de armas químicas], luego aparece en los medios como experto independiente en armas químicas; como fundador de un pequeño negocio que establece una ONG para recabar evidencia para la OPAQ; y desde 2016, se le describe como un ‘ex espía’ en el papel de trabajador humanitario que coordina una red de hospitales. Es muy probable que este programa hubiera intentado cooptar al personal de la OPAQ, en especial a los ciudadanos del Reino Unido”.