Las sanciones de Estados Unidos están asesinando venezolanos; comienzan nuevos esfuerzos de mediación

12 de julio de 2019

12 de julio de 2019 –- En el momento en que se inicia esta semana en Barbados una nueva ronda de negociación entre representantes del gobierno de Nicolás Maduro y representantes de la oposición, la necesidad de llegar a una solución política a la crisis de Venezuela es más urgente que nunca. Un artículo publicado el 7 de julio en el periódico Financial Times ofrece datos devastadores sobre los estragos causados por las sanciones impuestas por Estados Unidos al pueblo venezolano, las cuales han acabado con la principal fuente de ingresos del país y han ocasionado una mayor crisis de alimentos que han alcanzado precios totalmente fuera del alcance de la mayoría de la población.

Las sanciones de Estados Unidos a la empresa estatal Petróleo de Venezuela (PDVSA), trajo como consecuencia el colapso de la producción de petróleo. Las ventas de petróleo crudo normalmente son el 95% de los ingresos de exportación venezolanas, y su rápido declive ha afectado negativamente la importación de alimentos, medicinas, y otras necesidades fundamentales. En el 2016 Venezuela estaba produciendo alrededor de 2.3 millones de barriles por día; hoy la producción se encuentra entre 740,000 y 850,000 barriles diarios.

“En Venezuela, vamos a tener hambruna”, advierte el economista venezolano Francisco Rodríguez, quien en su investigación reciente muestra que las sanciones de Estados Unidos son directamente responsables de la caída de la producción petrolera a 797,000 barriles por día, lo que significan $16,900 millones de dólares al año. En abril, el total de las importaciones aumentó a $303,000 millones de dólares, mitad de las cuales estaban relacionadas con el petróleo. Esto es solo un 8% (ocho por ciento de la cantidad en el 2012. Incluso, si todas esas importaciones fueran alimentos, no sería suficiente como para dar de comer a todo el país. Generalmente Venezuela importa dos tercios de sus alimentos, lo que es casi imposible si está sujeta al actual régimen de sanciones.

Según el sitio electrónico gro-intelligence.com, el 40% de la población venezolana de 30 millones de personas depende de los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) —que es un programa de distribución de alimentos subsidiado por el gobierno, que no es un medio eficiente de distribución de alimentos y no llega regularmente a ese supuesto 40%— que también se ha visto sumamente afectado por las sanciones impuestas por el gobierno de Donald Trump, bajo la imputación de que los funcionarios del gobierno que lo dirigen son unos corruptos. Alrededor del 90% de las cajas CLAP se importan de México y contienen productos alimenticios básicos como arroz, pasta, aceite y azúcar.

Thomas Shannon, ex director del Departamento de Estado para la División del Hemisferio Occidental, ha hecho muchas críticas a estas sanciones de parte de Estados Unidos. Shannon advierte que si se mantienen hoy esas sanciones, sin que haya ninguna actividad de mediación, golpearemos de un modo “profundamente negativo” al pueblo venezolano.

“Es increíble que algunas personas nieguen esto, pero eso subraya, primero, la enormidad de su error de cálculo cuando apoyaron las sanciones en contra del petróleo y el gas, y segundo, su deseo para causar un enorme daño a Venezuela para derrocar a Maduro del poder. Más o menos como el bombardeo a Dresden y a Tokio. Estamos viendo la destrucción de Venezuela como país y como sociedad”, le dijo Shannon al periódico The Financial Times.