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18 meses para destruir al imperio de Londres

17 de julio de 2019
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El Presidente Donald J. Trump junto con el prínicpe Carlos pasan revista a la Guardia de Honor durante la ceremonia oficial de bienvenida en el palacio de Buckingham, el lunes 3 de junio de 2019 en Londres. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

16 de julio de 2019 — El príncipe Carlos nos ha dado 18 meses para declarar su “emergencia climática”, y dejar de utilizar combustibles fósiles, dejar de criar ganado, dejar de volar y de manejar automóviles. Y los seudo intelectuales y multimillonarios admiradores de la familia real británica le están levantando un pequeño pero creciente ejército de jóvenes adolescentes lavados de cerebro para tratar de obligarnos a hacerlo. A estos jóvenes les han dicho que digan que quedan “12 años” antes de que se pierda el planeta, pero el príncipe Carlos ha acelerado la “emergencia” a solo 18 meses.

Aunque el gobierno británico de Theresa May ha sido obviamente el más “inepto” y “disfuncional”, que su embajador en Washington debió haber mencionado, ese gobierno y la realeza británica siguen con su plan a toda cabalidad para ocasionar una gran crisis para el gobierno de Trump. La inteligencia británica ha trabajado duro para sacar a Trump, o si no, poner bajo control de Londres a su gobierno, en el Acuerdo Climático de París, y en todas las formas de progreso del siglo 21 para las naciones y poblaciones del sector en desarrollo. Como les dijo sumisamente Barack Obama a los jóvenes africanos en una ocasión: la Tierra no aguantaría el desarrollo industrial para ustedes, porque “el planeta se quemaría todo”.

Desde el momento en que escribió “No hay límites al crecimiento” para destruir el mito de “los límites del crecimiento” del Club de Roma en la década de 1970, Lyndon LaRouche, era ya el adversario más prominente de la campaña “ecológica” de la realeza británica para reducir la población mundial. Lo odiaban por su optimismo, su enseñanza para la misión de la NASA a la Luna y a Marte por décadas cuando los dirigentes estadounidenses ya habían abandonado la misión.

El Presidente Trump, junto con los gobiernos de Rusia, India, China, y otras potencias del mundo, han rechazado esta pretensión estridente de que los seres humanos no son nada más que “emergencias climáticas”. Trump ha ordenado que Estados Unidos regrese a la Luna lo más rápidamente posible para desarrollar las bases para viajar a Marte, al sistema solar, a la galaxia, en donde es patente que la humanidad no tiene límites, y que los seres humanos individuales no tienen límite para su creatividad. Trump ha alentado el desarrollo de las plantas de energía nuclear al igual que la de combustibles fósiles, y ha rechazado el Acuerdo de París por ser la trampa que es en realidad.

Por ende, vemos cómo los británicos siguen constantemente tratando de provocar que Estados Unidos y Trump inicien guerras y confrontaciones con las superpotencias, siempre el camino más seguro para que el Londres geopolítico ejerza su influencia y control. La inteligencia británica inició el “Rusiagate” para tratar de asegurarse de que no hubiera ningún tipo de cooperación estratégica —ni siquiera para evitar guerras regionales— entre Trump y el Presidente Putin de Rusia. Y como hemos documentado, Londres ha tratado una y otra vez, durante todo el período que va desde la primavera de 2017, de montar “sucesos” que empujasen a Trump a una guerra en el Oriente Medio.

Esta campaña de “ataques” de falsa bandera comenzó con los ataques con “armas químicas en 2017, y desde entonces se ha mostrado que fueron teatros montados por los Cascos Blancos, un grupo iniciado por la inteligencia británica y financiado desde Londres que alegan ser “rescatistas” en los ataques montados. Y siguieron la semana pasada con lo que a todas luces fue un “rescate” montado por los buques de guerra británicos a un buque petrolero con bandera británica, dizque “bajo ataque iraní” en el estrecho de Ormuz. Cuando no pudieron provocar con eso un ataque de las fuerzas armadas de Estados Unidos contra Irán, el ministro de Defensa británico anda diciendo ahora que Irán está a un año de conseguir una bomba nuclear.

Estamos en alerta ante lo que Londres va a montar enseguida; están amenazando al planeta, en realidad, con una guerra mundial si no logran provocar una guerra contra Irán.

También sabemos qué hacer ya: Celebrar el 50avo aniversario del programa Apolo como lo haría LaRouche, planificando los próximos 50 años de la humanidad en el espacio. El Instituto Schiller realizará actos en varios países este fin de semana, con el foco en una trascendente conferencia en Nueva York, para hacer eso precisamente.

En 18 meses, Estados Unidos, India, China, Japón y Rusia, estarán en la Luna, o rumbo a la Luna, y más allá, y el imperio británico tiene que ser destruido.