Luego de Osaka, las discusiones entre EU-Rusia y EU-China entran en una fase delicada

18 de julio de 2019

17 de julio de 2019 –Han pasado poco más de dos semanas desde que se llevó a cabo en Osaka, Japón, la Cumbre del G20, en la que también sucedió a sus márgenes las importantes reuniones entre el Presidente Donald Trump con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, y con el Presidente de China, Xi Jinping, a pesar de los esfuerzos febriles de Londres para evitar que sucedieran. Ahora nos encontramos en el momento en que se tiene que concretar ese avance para mantener el buen impulso y hacer posible un verdadero cambio estratégico. Con respecto a Rusia, las pláticas sobre armamento en Ginebra comienzan el 17 de julio, y aunque ninguna de las dos partes espera que haya algún avance (en especial desde que el punto central de conversación de Estados Unidos parece que es el de involucrar a China en las pláticas de reducción armamentista, lo cual los chinos vetaron) al menos EU y Rusia sí van a sentarse a platicar. Con respecto a China, el tema es: ¿cuándo comenzarán las conversaciones personales entre los dos equipos de negociaciones? El secretario del Tesoro, Mnuchin, dijo que se espera que haya una segunda llamada telefónica pronto entre los negociadores chinos y estadounidenses, y si todo sale bien, seguirá una reunión personal. Sin embargo, sigue habiendo un ambiente tenso en torno a los temas económicos, Taiwán, y otras cuestiones.

El Presidente Trump comentó sobre el tema el 15 de julio, en un acto en la Casa Blanca: “Vamos a tener buenas relaciones con China. El Presidente Xi es amigo mío. Es un buen amigo. Yo decía que era un buen amigo mío. Ahora no estamos tan cercanos probablemente. Pero yo tengo que estar con nuestro país. Él está por China y yo estoy por EUA, y ese es el modo en que tiene que ser”. Asimismo, en un tuit Trump trató de argumentar que el crecimiento de 6.3% de China en el segundo trimestre fueron malas noticias para China: “El crecimiento del segundo trimestre en China es el más lento que han tenido en más de 27 años. Los aranceles de Estados Unidos están teniendo un efecto importante en las compañías que quieren salir de China hacia países sin aranceles. Miles de compañías están saliendo. Por eso es que China quiere hacer un acuerdo con Estados Unidos”.

La agencia noticiosa china Xinhua publicó de inmediato un comentario editorial sobre esto, en donde señalan: “En un mundo de otra manera turbulento cargado de incertidumbres, la economía de China se expande de manera incesante, lo cual es un alivio y prueba de nuevo su papel fundamental en fomentar el crecimiento global.... Contra ese viento en contra fue que el país se las arregló para ofrecer un crecimiento de 6.3%, y el resultado se obtuvo con esfuerzo”. Entre las medidas que se adoptaron para lograr esto, se avanzó en la “campaña del gobierno para fomentar la innovación en grande y el espíritu emprendedor”.

Un editorial en el Global Times del martes 16 de julio también responde al tuit de Trump: “Trump sigue tocando su banjo de una cuerda y ofreció una conclusión arbitraria, de cómo es que los aranceles han sido pagados por China, y no por los contribuyentes estadounidenses... Exagerando el bajo crecimiento del PNB de China, Estados Unidos envía un mensaje, según el cual Washington está nervioso por la guerra comercial en marcha... con la esperanza de encontrar los tan esperados indicios de un comportamiento empobrecido”.

Luego agrega: “Es extraño cómo se aceptan los trucos políticos de Washington en Estados Unidos. El crecimiento de China en el segundo trimestre resultó en 6.2%, casi el doble del crecimiento de Estados Unidos, y está todavía por encima de ellos en el desarrollo económico general... Las restricciones de EU a las importaciones de China no estimulan el desarrollo manufacturero nacional, ya que las empresas estadounidenses comenzaron a importar bienes de otros países. Estados Unidos no ha experimentado todavía nada positivo de la guerra comercial, y la autoproclamada victoria anticipada de Washington es un intento de mentirle a la nación y a uno mismo. El montón de mentiras generadas por Estados Unidos están destinadas a quedar en evidencia. La verdad y los hechos seguirán molestando a los políticos de Washington más que a nadie”.