Pasó cerca un asteroide que hubiera podido arrasar con una ciudad entera; la defensa de la Tierra precisa de la cooperación global

30 de julio de 2019

30 de julio de 2019 — El 24 de julio, un grupo de astrónomos registraron un asteroide que se dirigía hacia la Tierra, capaz de devastar toda una ciudad con la potencia de una bomba nuclear y pasó a una distancia del planeta de alrededor de 45,000 millas el 27 de julio. Este asteroide, al que se llamó 2019 OK, es el séptimo que pasa cerca de la Tierra en los límites de la órbita de la Luna, en lo que va de año.

Aunque 45,000 millas pudiera parecer una gran distancia, este suceso subraya la necesidad que existe de que haya una cooperación mundial para rastrear, y como sea necesario desviar o destruir objetos potencialmente dañinos en el vecindario de la Tierra. Estados Unidos, China, India y Rusia se han comprometido cada uno por su lado a aumentar sus esfuerzos con miras a explorar la Luna, y potencialmente incorporar los recursos de la Luna a la economía humana. En tanto que aumenta la cantidad de seres humanos y los viajes tripulados entre la Tierra y la vecindad de la Luna, con estaciones permanentes en la órbita de la Luna, y un número y una variedad cada vez mayor de satélites geosincrónicos a 20,000 millas aproximadamente, y en un futuro cercano, los viajes rutinarios de pasajeros y de carga, aumenta el peligro de una colisión con un llamado asteroide de clase Apolo que pasan entre las órbitas de la Tierra y la Luna.

Se necesita una red de dispositivos para vigilar el espacio, tanto en la Tierra y como en el espacio, para rastrear constantemente las amenazas potenciales. El reciente paso del asteroide 2019 OK muy cerca de la Tierra fue rastreado primeramente por el Observatorio SONEAR, en Oliveira, Brasil el 24 de junio. Se estima que el asteroide tenía entre 57 y 145 metros de diámetro y que viajaba a una velocidad aproximada de 89,100 kilómetros por hora cuando pasó el 25 de julio. Esa velocidad y ese tamaño habrían tenido un efecto devastador en cualquier zona poblada o desarrollada si la hubiese impactado, no tenía el potencial para producir una devastación global. En este momento, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS, en sus siglas en inglés) de la NASA, y las agencias que están cooperando con este consideran que sólo se rastrean alrededor del 90% de esos asteroides que tienen el potencial de causar un enorme daño al planeta.

El asteroide 2019 OK tiene una pronunciada órbita elíptica (como estirada) que lo lleva de la órbita exterior de Marte hasta dentro de la órbita de Venus, pasando en su camino por la región de la órbita de la Tierra. So órbita cambia de ciclo a ciclo. Este tipo de órbita excéntrica además crea una variación extrema en la velocidad. Mientras que el asteroide 2019 OK se acercaba al Sol, pasando cerca de la Tierra luego de haber pasado próximo a Marte, aceleró su velocidad hasta tres veces más que la velocidad de los satélites de la órbita baja de la Tierra, y más que duplicó la velocidad requerida para escapar del campo gravitacional de la Tierra. Estos diferentes factores hacen difícil que pueda rastrearse de forma precisa el curso de los objetos próximos a la Tierra (NEOS por sus siglas en inglés), para pronosticar el acercamiento próximo de una objeto a la Tierra o a nuestros vehículos espaciales.

Las dificultades para determinar cómo defendernos en caso de la aparición de estos objetos como sea necesario, sin dañar a la Tierra o a su entorno, es mucho más esencial y complejo que el rastrearlos. Estas son tareas que deben ir acompañadas por el desarrollo de la actividad cada vez mayor del ser humano en el espacio, y debe llevarse a cabo por medio de una cooperación a nivel global y más allá.