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“China no es nuestro problema”: EU tiene que colaborar en el espacio y en la Franja y Ruta

15 de agosto de 2019
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Le muestran al Presidente Donald J. Trump la expansión de la construcción en marcha del Complejo Petroquímico Shell Pennsylvania, el martes 13 de agosto de 2019, en Monaca, Pa. (Foto oficial de la Casa Blanca por Tia Dufour).

15 de agosto de 2019 — “China no es nuestro problema”, dijo en un tuit el Presidente Donald Trump el miércoles 14, mientras que el rendimiento de los bonos de la Tesorería de EU se hundían en el territorio de la recesión económica y se informaba que la economía industrial alemana se contrajo significativamente, y el mercado de valores de Wall Street se hundió 800 puntos.

Eso es verdad totalmente, contrario a la propaganda sobre Hong Kong proveniente de Londres y del Congreso de Estados Unidos.

El Presidente reaccionaba a los alaridos de los medios noticiosos financieros que durante todo el día estuvieron hablando de que se ha invertido la “curva principal de los rendimientos” de los bonos de la Tesorería (los bonos de 10 años vs los bonos de 2 años) lo cual es un indicio de una recesión económica. Los bonos de la Tesorería de 10 años llegaron a tener un rendimiento de 1.56%, apenas un 0.07% por encima de su nivel más bajo de siempre, en tanto que el rendimiento de los bonos de 30 años es el más bajo que nunca antes. Lo que es claro es que no hay inversión productiva ni hay ahorro; de hecho, la inversión de capital de las empresas se redujo en los últimos meses. Los salarios reales oficiales semanales de los trabajadores estadounidenses se han reducido en un año, hasta julio, en un -0.3%, y todas las medidas del tráfico de carga se redujo junto con el total de la producción industrial el mismo mes. En el horizonte se avizora, a través del bosque de bancarrotas de empresas súperendeudadas, un crac financiero.

Y la segunda parte del tuit del Presidente, “Nuestro problema es con la Reserva Federal”, es como patear un burro muerto, literalmente. Los bancos centrales de las economías principales han mantenido las tasas de interés casi en cero, y han impreso masas de dinero inorgánico para entregarlo a los bancos de Londres y Wall Street para especular en la “burbuja de lo que sea” que han creado, en espera del próximo crac. El temor a ese crac, no el temor al Presidente Trump, es lo que ha llevado a la Reserva Federal y al Banco Central Europeo a retroceder en las tasas de interés e incluso llegar a las tasas de interés negativo.

A menos que se haga algo para generar inversiones en nuevas tecnologías industriales revolucionarias, en la infraestructura económica de tecnología avanzada, y en el rápido crecimiento de la productividad, para crear el nuevo valor a partir de la creatividad humana para superar las bancarrotas y las burbujas bursátiles.

Una manera de ver el problema es que no hay suficiente China. En el sentido más sencillo, el principal motor de la productividad económica y del crecimiento en el mundo desde el crac del 2008, China, lo han separado de las economías transatlánticas mediante restricciones a las inversiones, la guerra comercial, la negativa a unirse a sus grandes proyectos de infraestructura de la Franja y la Ruta en Asia, África e Iberoamérica. Y encima de eso, se ha especulado con la moneda de China para reducirle su valor y recortarle su capacidad de inversión.

Pero la solución a lo que se refiere como “nuestro problema”, se encuentra en un nivel superior del esfuerzo humano.

Para salir de este lío, es necesario que Estados Unidos emprenda una mayor colaboración con China, India y Rusia, en un programa internacional de urgencia para hacer realidad la misión Luna-Marte y lograr avances concretos en la energía de fusión termonuclear controlada, junto con las tecnologías de plasma y láseres. Estas cuatro potencias pueden dar la pauta a otras en la creación de un nuevo sistema de crédito para realizar inversiones internacionales conjuntas. Ya ellas desarrollan tecnologías nucleares; rechazan la manía “verde” que pretende sacrificar vidas humanas para “salvar al planeta”. Y anticipan que la especie humana desarrolle no solo este planeta, sino otros planetas también.

El Presidente Trump habló, luego de las últimas matanzas en Estados Unidos, de la difícil necesidad de “cambiar la cultura”. Este programa internacional de urgencia Luna-Marte y de energía de fusión, generará la creatividad, la productividad y el optimismo de los jóvenes en especial, que hará ese cambio.