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El hueco sin fondo del sistema financiero transatlántico

28 de agosto de 2019
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El Presidente Donald J. Trump junto con los líderes del G7 y el G7 Ampliado, en el momento en que posan para la "foto de familia" el domingo 25 de agosto de 2019, en el Hotel du Palais Biarritz, sede de la cumbre del G7 en Biarritz, France.

28 de agosto de 2019 — Las naciones del G7 acaban de hacer una impresionante exhibición de su bancarrota programática institucional en su cumbre de Biarritz, Francia, del 24 al 26 de agosto, al evadir la discusión de cualquiera de las cuestiones más graves que enfrenta el planeta, y evitar cuidadosamente en particular la cuestión más decisiva que enfrenta la humanidad: La bancarrota irreversible de todo el sistema financiero transatlántico dirigido desde Londres, y el plan que traman los directivos de los bancos centrales y peces gordo de las finanzas, el cual anunciaron en su conciliábulo del 22 al 24 de agosto en Jackson Hole, Wyoming, para perpetrar lo que llaman un “cambio de régimen en política monetaria” a fin de tratar de mantener su imperio intacto.

Helga Zepp-LaRouche señaló en una conversación con asociados europeos el lunes 26 que “la verdadera historia es que la reunión de Jackson Hole declaró un cambio de régimen en política monetaria y la perspectiva de lanzar ‘dinero desde el helicóptero’, básicamente para eliminar el último vestigio de soberanía de los gobiernos y darle la autoridad a los bancos centrales para que operen ‘en directo’, es decir, inyectar dinero tanto al Estado oficial como a los canales privados por igual, y por supuesto, todo esto con lo que suponen financiar su Trato Verde. Eso es exactamente lo que hizo el director del banco central de Hitler, Hjalmar Schacht”.

Zepp-LaRouche les recordó que Lyndon LaRouche, en un famoso debate público en diciembre de 1971 con el entonces prominente economista liberal Abba Lerner, en la universidad Queens College de Nueva York, hizo picadillo a Lerner cuando le hizo admitir que la política de Schacht de abrir las compuertas monetarias para financiar la maquinaria de guerra nazi era el programa correcto, y que si los demás políticos hubieran hecho lo que decía Schacht, entonces Hitler no hubiera sido “necesario”.

Lo que propusieron los directivos de los bancos centrales de Europa y Asia en Jackson Hole, empezando con el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, no es más que la última versión novedosa del mismo plan hiperinflacionario schachtiano para rescatar a su sistema financiero quebrado, que tiene hoy los mismos atributos políticos que tenía entonces: fascismo.

El viejo orden mundial se viene abajo rápidamente, al punto en que los mismos medios noticiosos de Londres como el Guardian se ven obligados a reconocer con tristeza que la reunión del G7 “dejó muy pocos rastros de que hubiese ocurrido... Pero hubo una sensación distinta de que le habían administrado al orden establecido las últimas exequias”. Sin embargo, los arquitectos y promotores de ese nuevo orden son constitucionalmente incapaces de crear un nuevo orden que funcione para la especie humana, destacó Zepp-LaRouche. Más bien, están arrastrando al mundo hacia un torbellino de medidas verdes fascistas, hacia el agujero sin fondo de su sistema financiero de saqueo y usura.

Esto se ve en los últimos acontecimientos de Italia, en donde los británicos y sus aliados intentan consolidar un golpe de Estado verde, para instalar un gobierno empeñado en un “cambio de paradigma sobre el medio ambiente, un país 100% renovable”. También se puede ver en la otra mitad del planeta, en la región del Amazonas, en donde el Presidente Macron de Francia encabeza una campaña mediática mentirosa ambientalista que involucra a toda la prensa internacional y a las redes sociales para pisotear la soberanía brasileña con el pretexto de “ayudarlos” a enfrentar los incendios en la región amazónica.

A la luz de esta realidad estratégica predominante, Zepp-LaRouche criticó de nuevo a quienes en Estados Unidos y en Europa proponen seguir con el rumbo de confrontación con China y Rusia. “Esto es realmente erróneo”, señaló. “No hay absolutamente ningún problema en la esfera de las cuestiones estratégicas que se pueda resolver sin Rusia; y no hay ningún problema económico que se pueda resolver—en especial frente a este inminente crac financiero hiperinflacionario—sin China”, que después de todo, es hoy el único motor del verdadero crecimiento económico físico en el mundo.

Zepp-LaRouche respaldó firmemente el enfoque que adoptó a principios de semana el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, quien planteó que la próxima reunión del G7 que se llevará a cabo en Estados Unidos, incluya no solo a Rusia, sino también a China y a India. Esta propuesta semeja mucho al planteamiento de Lyndon LaRouche sobre un acercamiento entre las Cuatro Potencias, Estados Unidos, Rusia, China e India, para resolver los problemas centrales del planeta, en especial la crisis de desintegración del sistema financiero internacional.

El movimiento internacional LaRouchista llevará a cabo Días de Acción en las universidades la primera mitad de septiembre en Estados Unidos y en cerca de 12 países más internacionalmente, a fin de iniciar la necesaria discusión programática sobre el desplome del sistema británico, sus propuestas fascistas que exhibieron en Jackson Hole, y más importante, las medidas programáticas necesarias para propiciar un Nuevo Paradigma clásico. Este despliegue inicial será, en palabras de Helga Zepp-LaRouche, “un llamado a los jóvenes del mundo para transformar a la especie humana, para asegurar que la especie humana llegue a ser una especie orientada al espacio, y mostrar que hay principios que significan que esta propuesta fascista verde es completamente errónea”.