La batalla por el Amazonas: realidades básicas contra mentiras populares

28 de agosto de 2019

28 de agosto de 2019 — Se repite muy a menudo que el Amazonas produce el 20% del oxígeno del mundo, y por lo tanto juega el papel de “los pulmones del planeta”.

Pero esa afirmación es tan falsa como la caracterización del Amazonas como una “naturaleza virgen” que los seres humanos nunca han tocado, exceptuando a pequeños grupos de personas muy pobres que viven como sociedades de caza y recolección. Sin embargo, la riqueza del suelo, la distribución ordenada de los árboles, y los grandes montones de fragmentos de cerámica escondidos bajo estructuras de barro construidas por el hombre que hoy están cubiertas por los árboles, demuestra que el Amazonas es en realidad un enorme “vergel”, al que le dieron forma civilizaciones anteriores más desarrolladas, quienes optimizaron el bosque en el que habitaban.

Del mismo modo, la contribución neta del Amazonas a la cantidad de oxígeno mundial es de hecho CERO. La EIR publicó en las décadas recientes material al respecto. Hoy, incluso algunos ecologistas prominentes le están haciendo publicidad a esta realidad científica, explícitamente por el temor de que la mentira de “los pulmones” se revierta en su contra y hunda a la mentira todavía mayor del “cambio climático antropogénico” que ellos impulsan.

En concreto: Yadvinder Malh, director y fundador del Centro de Bosques Tropicales de la Universidad de Oxford, el 24 de agosto colocó en su blog una nota desacreditando el cuento de “los pulmones”, que dice:

El bosque húmedo del Amazonas proporciona un 16% del oxígeno que se produce por medio de la fotosíntesis en la tierra a nivel global, explica con detalle. Sin embargo, cuando le añades la fotosíntesis del fitoplancton en los océanos, que producen casi cinco veces más, la contribución de la Amazonía al oxígeno global se reduce a un 9%.

En segundo lugar: en la noche, las plantas consumen más de la mitad del oxígeno que producen durante el día, por medio de la respiración. Lo que resta de oxígeno lo consumen mayormente microbios cuando descomponen hojas muertas y madera (en un proceso denominado “respiración heterotrófica”). Así, explica Malh, “la contribución neta del ECOSISTEMA del Amazonas (no solo las plantas) al oxígeno del mundo, es en efecto cero, [lo cual] es más ó menos cierto de cualquier ecosistema en la Tierra, al menos durante los períodos de tiempo que son pertinentes a los humanos (menos de millones de años)”. http://www.yadvindermalhi.org/blog/does-the-amazon-provide-20-of-our-oxygen

De igual forma, se dice que los incendios han aumentado catastróficamente en el Amazonas brasileño este año. Sin embargo, el Observatorio de la Tierra de la NASA informó el 22 de agosto:

“Para el 16 de agosto del 2019, un análisis de los datos enviados por el satélite de la NASA indicó que los incendios activos en la cuenca del Amazonas este año ha sido similar al promedio en comparación con los últimos 15 años... Aunque la actividad pareciera superior a la media en los estados [brasileños] de Amazonas y Rondonia, en [los estados de] Mato Grosso y Para ha sido muy por debajo de la media”.

De hecho, todas las estimaciones de incendios desde el 2016 son “preliminares, y se deben interpretar con gran cuidado”, advirtió la NASA, porque el impacto de los incendios implica mucho más que sus números, sino también el tipo de incendios, su extensión, y la interacción con las condiciones climáticas, etc. Es posible que el 2019 llegue a ser el año de mayor cantidad de incendios desde el 2012, y es posible que los incendios sean más intensos “que en otros años, medido esto en términos del poder radiativo del incendio”, explica la NASA, pero de ninguna manera es una “catástrofe” nunca vista como se plantea.

El bosque de la Amazonía no se está quemando, le dijo Daniel Nepstad, ecologista del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés) a Michael Shellenberger, articulista de Forbes. La mayor parte de los incendios en la región del Amazonas se encuentran en los matorrales secos en la zonas de árboles que bordean los bosques. Los incendios en el Amazonas no se detectan por satélite porque se esconden debajo de las copas de los árboles, explicó Nepstad. Nosotros no sabemos si este año hay más incendios forestales que en los años pasados, lo cual me dice que probablemente no lo es. Yo he estado trabajando en investigar sobre esos incendios por 25 años y nuestros equipos [en el terreno mismo] los están rastreando”. https://www.forbes.com/sites/michaelshellenberger/2019/08/26/why-everything-they-say-about-the-amazon-including-that-its-the-lungs-of-the-world-is-wrong/#62e7e8095bde