La Reserva Federal inyectó miles de millones al sistema bancario, por primera vez en 10 años

19 de septiembre de 2019

20 de septiembre de 2019 — Por primera vez en diez años, la Reserva Federal de Estados Unidos inyectó miles de millones de dólares en efectivo a los mercados de dinero para atacar el disparo de las tasas de interés interbancario. La Reserva Federal de Nueva York utilizó el mercado “repo” para inyectar $53 mil millones de dólares en el sistema bancario el martes 17 y otros $75 mil millones el miércoles 18 (por medio de la compra de certificados del tesoro que tenían los bancos) luego de que la tasa interbancaria (que por lo normal se mantiene a la tasa federal, que estaba entre 2.0 y 2.25% el martes) se elevó a 10% el martes debido a la falta de liquidez entre los bancos para proporcionar préstamos de un día para otro, a fin de mantener los estados financieros en orden. El mercado “repo” (por su nombre en inglés de “acuerdos de recompra” de activos) consiste en vender activos que se compromete a recomprar en un plazo de días o semanas, por lo cual funciona como préstamos interbancarios de un día para otro.

Desde el martes 17, la Reserva Federal inyectó cuando menos $203 mil millones de dólares a los bancos en un período de 72 horas, según informó Gina Heeb de Markets Insider. Según Heeb, todavía se discute por qué se evaporó la liquidez de los bancos para financiarse mutuamente a corto plazo a inicios de la semana. Pero la escasez apareció en el momento después de que las empresas tuvieron que cerrar sus cuentas fiscales del trimestre, al mismo tiempo en que el Tesoro emitió miles de millones en nuevos bonos.

Esta es la primera vez en diez años, desde la crisis de 2009, que la Reserva recurre a estas medidas para evitar que los bancos caigan en la insolvencia. La Reserva salió con la explicación simplista (para calmar al público) de que hubo una confluencia de demanda de liquidez en diversas fuentes, y que las tasas de interés demasiado bajas en el mercado de bonos, desalienta a los inversionistas que especulan en el mercado de bonos, lo cual genera la crisis de liquidez, según la Reserva. Los especuladores están metiendo su liquidez en los derivados financieros de todo tipo, lo cual solo hace inflar más la burbuja de los derivados.

Al mismo tiempo, se ha ampliado la brecha entre los ingresos del gobierno federal y los gastos, lo cual exacerba la volatilidad en el mercado repo que alcanza los $2 billones de dólares. El déficit presupuestal nacional de Estados Unidos pasó ya $1 billón de dólares en los primeros 11 meses del año fiscal que está por terminar. Así que, a pesar de los $203 mil millones que le dio la Reserva a los bancos, la tasa interbancaria no ha bajado al nivel deseado por las autoridades.

Por otro lado, la Reserva anunció el miércoles 18, como se esperaba, un recorte de un cuarto de punto percentil en las tasas federales, a 1.75% y 2.0%. Pero el presidente de la Reserva, Jerome Powell, no anunció ninguna continuación de las intervenciones en el mercado repo (al que se le conoce como “emisión cuantitativa light”) y tampoco anunció otra impresión de dinero inorgánico con la “emisión cuantitativa” (EC), lo cual quiere decir que el pánico no se ha resuelto. Trump, quien ha llegado a pedir tasas de interés negativas y más “EC” para empapelar la crisis, publicó un tuit: “Jay Powell y la Reserva Federal no la hicieron otra vez. ¡No hay agallas, ni sentido ni visión! Un comunicador terrible!”

En realidad, Powell sí dijo que pronto habrá EC: “Es posible ciertamente que vayamos a necesitar la reanudación del crecimiento orgánico de la hoja de balance más pronto de lo que pensábamos”, o lo que quiere decir en cristiano, reanudar la inyección de liquidez en el sistema bancario mediante el recurso de comprarles deuda de la tesorería y derivados a los bancos, con dólares salidos de la imprenta.

Estas maniobras de protección de la insolvencia pueden o no posponer la crisis esta semana, pero más papel es simplemente un agravamiento del problema. El sistema no se puede salvar, como lo ha advertido LaRouche por muchos años, se tiene que declarar en bancarrota para reorganizarlo ordenadamente, e intervenir el sistema bancario según la Ley Glass-Steagall para separar a los bancos de inversión (los especuladores que han provocado la insolvencia) de la banca mercantil de ahorro y préstamo, e impedir que estos se hundan también.